Evolución de la Lírica Española: Del Modernismo a las Vanguardias del Siglo XX
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La Lírica Española a finales del siglo XIX y principios del XX
La lírica española de finales del siglo XIX y principios del siglo XX está dominada por la presencia de Rubén Darío. Su influencia será decisiva para la renovación de nuestra lírica; su propuesta de arte y belleza, junto a su seducción personal, facilitaron el triunfo del Modernismo en España. Durante los primeros años del siglo XX se publicaron los libros más característicos del Modernismo español: Alma (1902) de Manuel Machado, Soledades (1903) y Jardines lejanos (1904) de Juan Ramón Jiménez.
Estos títulos revelan la propensión del Modernismo español a un mayor intimismo que el Modernismo externo y brillante de los primeros libros de Rubén Darío: Azul (1888), Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza. Para la configuración del Modernismo hispánico hay que sumar a la figura de Rubén Darío la influencia de dos corrientes literarias francesas: el Parnasianismo y el Simbolismo. Antes de la llegada de Rubén, existía un grupo de poetas que seguía con la línea intimista de Bécquer y cultivaba el lenguaje poético.
Características del Modernismo
Cuando Rubén llega a España a principios del siglo XX, el Modernismo triunfa en toda Europa con unas características comunes:
- Se buscan los efectos plásticos por medio de los colores.
- Los efectos sonoros son frecuentes, también por medio de aliteraciones o por alusiones evocadoras a instrumentos musicales.
- Hay sensaciones de aromas refinados sugeridos por flores y plantas.
- Todo esto explica la abundancia de adjetivos ornamentales, sugerentes sinestesias y todo tipo de recursos literarios. Los ambientes son simbólicos y evocadores.
- El ansia de renovación lleva a una gran variedad métrica: alejandrinos, dodecasílabos, sonetos, serventesios, silvas, etc.
- Hay una búsqueda constante de armonía, perfección y belleza en su temática y su estética.
Los temas principales son el cosmopolitismo, el amor y el erotismo, el escapismo y la variedad métrica. El propio Rubén Darío cultiva este modernismo colorista del arte por el arte en sus primeros libros, Azul (1888) y Prosas profanas (1896). En el Modernismo encontramos a dos grandes poetas que representan la gran lírica española de estos años: Antonio Machado, que arranca con un Modernismo más intimista y simbolista, y Juan Ramón Jiménez.
Grandes Figuras del Modernismo
Antonio Machado
Su trayectoria poética y primera etapa empieza en 1902 con Soledades, ampliada más tarde, en 1907, con el título Soledades, Galerías y otros poemas. En esta obra predomina un tono melancólico y doliente; los temas son característicos del modernismo intimista: el amor, el paso del tiempo, la soledad y la infancia perdida.
La segunda etapa empieza en 1912 cuando publica Campos de Castilla, obra en la que tiene especial importancia el paisaje castellano. La identificación entre este y el alma del poeta es tal que Machado selecciona notas del paisaje hasta hacerlas coincidir con su estado de ánimo. Poco a poco, el estilo de Machado se hace cada vez más sobrio. En el análisis de Campos de Castilla son apreciables cuatro bloques:
- Soria: el cual contiene simplemente poemas descriptivos y sin carga ideológica.
- Baeza: desde Baeza, Soria es el recuerdo de la tierra castellana y de Leonor muerta. En este ciclo aparece la crítica social contra la España ignorante, inmovilista y orgullosa de sus privilegios y valores tradicionales.
- Proverbios y Cantares: breves meditaciones sobre los enigmas del hombre y el mundo.
- Elogios: poemas para homenajear a literatos y pensadores.
Juan Ramón Jiménez
Su tarea poética representó una búsqueda de la belleza. Su obra se divide en tres etapas fundamentales:
- Poesía sensitiva (desde los orígenes hasta 1915): marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y el Modernismo. Predominan las descripciones del paisaje como reflejo del alma del poeta, la tristeza y la melancolía. Se trata de una poesía emotiva y sentimental. Tras su depresión escribe Platero y yo, el libro que mejor representa el Parnasianismo y el Simbolismo, definido como una elegía andaluza. Con motivo de su boda viaja a Nueva York y escribe Diario de un poeta recién casado, que abre la poesía española a las innovaciones vanguardistas mediante el uso del collage y el verso libre.
- Poesía intelectual (desde 1916 a 1936): etapa de transición y depuración.
- Poesía esencial o verdadera (hasta su muerte): se exilia a América y, encerrado en sí mismo, prosigue su indagación poética en busca de la belleza y perfección. Destaca de esta etapa Dios deseado y deseante.
Las Vanguardias Literarias
Durante los primeros años del siglo XX, tanto en Europa como en España, surgieron una serie de movimientos artísticos cuyo principal objetivo era la renovación del arte de manera radical. Se oponían totalmente a todas las corrientes, tanto del pasado como las vigentes en su tiempo. Las Vanguardias aparecieron entre 1909 y 1930; los movimientos más importantes fueron los siguientes:
- El Futurismo: siendo abiertamente antirromántico, tiene una profunda admiración por el progreso y por todo aquello que lo caracterice: la máquina, el avión, el deporte y la disciplina. Los futuristas rompen con la sintaxis tradicional y prescinden del adjetivo y del adverbio.
- El Cubismo: es un movimiento fundamentalmente pictórico que Apollinaire adaptó a la literatura en los caligramas, poemas cuya disposición tipográfica tiende a formar un dibujo expresivo. Se propone descomponer la realidad para crear composiciones libres.
- El Dadaísmo: surgió con Tristán Tzara en Suiza. Es el movimiento en el que más claramente se observa la destrucción de las formas estéticas tradicionales para incidir en lo absurdo de la vida; va contra la lógica y las convenciones estéticas o sociales. Persuade en liberar la fantasía de cada individuo y recurrir a un lenguaje incoherente. El nombre procede de “dada”, palabra sin significado.
- El Surrealismo: es el movimiento de vanguardia que mayor relevancia tuvo. Su objetivo fundamental era llegar al arte puro capaz de liberar su expresión. Combina lo tradicional con lo vanguardista y defiende la escritura automática.
Ramón Gómez de la Serna
Ramón Gómez de la Serna fue el pionero e impulsor de la literatura vanguardista en España; difundió el futurismo gracias a la publicación en la revista Prometeo del manifiesto futurista de Marinetti. Era un iconoclasta y su personalidad como tal era puramente vanguardista. Crea las greguerías y su propio “ismo”: el Ramonismo, emparentado con el Surrealismo y el Dadaísmo, aunque sin vincularse formalmente con ninguno. Llevó a su literatura “otra realidad”, ejemplificada en frases como: “Las bellotas nacen con huevera”.
Movimientos Vanguardistas en España y la Generación del 27
El primer movimiento de la vanguardia española fue el Ultraísmo, el “ismo” que quiere ir más allá de todos. Pretendía dar una mayor importancia a la imagen y a la metáfora, suprimiendo la anécdota, lo narrativo y el exceso retórico. En la temática, frente a los motivos sentimentales y eróticos, se incorporaron aspectos del mundo moderno como el cine, la técnica o la ciencia.
En el Creacionismo querían hacer un arte que no imite ni traduzca la realidad. Los elementos principales de la propuesta creacionista son una clara conciencia poética, el antirretoricismo, la libre búsqueda de analogías, la depuración de lo superfluo y la consagración del verso libre para la búsqueda exigente del ritmo interior del poeta.
Los componentes del Grupo del 27, al menos los poetas más jóvenes, quedaron marcados por el Surrealismo. A su influjo se deben libros fundamentales:
- Sobre los ángeles de Rafael Alberti: que trata sobre los ángeles caídos como consecuencia de una crisis religiosa.
- Poeta en Nueva York de Federico García Lorca: en el que plasma la sociedad americana de esa época y su impacto al llegar allí, debido también a ser tachado de populista y a su fracaso amoroso.
- Buena parte de la obra de Vicente Aleixandre, en la que destaca La destrucción o el amor.
- La obra de Luis Cernuda, en la que destaca La realidad y el deseo.
Con la llegada del Surrealismo se inicia un proceso de rehumanización de la lírica española.