Evolución de la Industrialización y el Desarrollo de Infraestructuras en la España del Siglo XIX

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El proceso industrializador en España

El proceso industrializador español fue tardío respecto a Inglaterra y Francia, además de caracterizarse por ser un desarrollo lento.

La industria textil algodonera

La industria textil algodonera tuvo su área de expansión en Cataluña, donde existía, antes del siglo XIX, una importante actividad comercial y una cultura manufacturera y artesanal basada en la lana (hasta 1770). El sector del algodón se desarrolló en esta región gracias a la protección arancelaria. Desde finales del siglo XIX, el sector sufrió una crisis general agravada por la pérdida de las últimas colonias españolas.

La industria siderúrgica

La industria siderúrgica se estableció en España junto a las minas de hierro. Su evolución se divide en tres etapas principales:

  • Málaga (1830-1860): Primer núcleo industrial que posteriormente entró en declive.
  • Asturias (1850-1870): Despegue alrededor del núcleo Mieres-La Felguera.
  • Vizcaya (1882-1902): Consolidación con la creación de Altos Hornos y Fábricas, S. A. (llamada Altos Hornos de Vizcaya desde 1902).

Diversificación industrial

Las ciudades comenzaron a demandar productos orientados al consumo. Las pequeñas fábricas permitieron llevar a cabo una incipiente industrialización en diversas ramas:

  • Agroalimentaria: Harinera, conservera y vitivinícola.
  • Química: Colorantes para tejidos y explosivos.
  • Fabricación de maquinaria: Herramientas y maquinaria textil.
  • Transportes: Astilleros.

A finales del siglo XIX, estas industrias constituyeron una red abundante, menos aparatosa que la gran industria, pero muy cercana a los núcleos de población.

Transportes y comunicaciones

La existencia de una red de transportes y comunicaciones era vital para la integración de las actividades económicas nacionales. Tradicionalmente, las comunicaciones se habían visto perjudicadas por el relieve peninsular. A estas dificultades se unieron los conflictos bélicos de comienzos de siglo (Guerra de la Independencia, guerras carlistas), que interrumpieron las comunicaciones.

Los avances se impulsaron mediante el Plan General de Carreteras de finales de siglo (1886), pero sobre todo por el efecto dinamizador de la red ferroviaria. Esta, con enormes deficiencias debidas a una construcción tardía, precipitada, poco planificada y muy dependiente del capital francés, fue impulsada por la Real Orden sobre Creación de Ferrocarriles (1844).

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