Evolución Humana y Antropología: Origen, Cultura y Naturaleza del Ser Humano
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1. El origen de la vida
Los seres vivos cambian de dos maneras: de forma individual durante su vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y de forma colectiva a lo largo de generaciones. El cambio individual se llama ontogénesis, mientras que la transformación de las especies a lo largo del tiempo se denomina filogénesis. La filogénesis explica cómo unas especies descienden de otras formando linajes o phylum. Así, cada generación hereda transformaciones de la anterior, que se van acumulando lentamente.
2. Explicaciones sobre la filogénesis: fijismo y evolucionismo
2.1. Fijismo
Las primeras teorías sobre los seres vivos consideraban las especies invariables y eternas, aunque los individuos cambiaban. Esto se conoce como fijismo, defendido desde Aristóteles hasta principios del siglo XIX. Los fósiles eran un problema para estas teorías. Georges Cuvier explicó que eran especies desaparecidas por catástrofes, sin relacionarlas con las especies actuales. Lamarck propuso que ciertas características surgían por la interacción con el medio y el uso de órganos, como el cuello largo de la jirafa.
2.2. Los comienzos del evolucionismo
Jean-Baptiste Lamarck fue el primero en proponer una teoría general de la evolución biológica. Creía que los seres vivos surgieron por generación espontánea y que evolucionaban hacia la perfección, culminando en el ser humano. Las transformaciones dependían de la interacción con el medio y del uso o desuso de órganos, siendo teleológicas (con finalidad).
2.3. Desarrollo del evolucionismo
Charles Darwin explicó la evolución mediante la selección natural, que favorece la supervivencia de los individuos más adaptados al medio. Alfred R. Wallace propuso simultáneamente la evolución, pero pensaba que era progresiva. Gregor Mendel explicó cómo se transmiten los caracteres hereditarios mediante sus leyes sobre genes y fenotipos. Thomas H. Morgan y la genética moderna confirmaron estos procesos y permitieron entender la evolución molecular mediante mutaciones genéticas, cambios azarosos que pueden transmitirse a las siguientes generaciones.
2.4. Azar frente a teleonomía
Algunos científicos, como Pierre Teilhard de Chardin, consideran que la evolución tiene un fin teleonómico, culminando en el ser humano. Otros, como Jacques Monod, la ven como resultado del azar, con mutaciones aleatorias filtradas por la selección natural.
2.5. Creacionismo y evolucionismo
El creacionismo sostiene que un poder divino creó el universo y los seres vivos. Algunas interpretaciones fijistas consideran la Biblia como un tratado científico, pero los relatos del Génesis son simbólicos. Ciencia y religión responden a preguntas diferentes: la primera explica cómo suceden los hechos; la segunda busca el sentido último de la existencia. Por eso, ser creyente no excluye aceptar la evolución como explicación científica.
3. El origen del ser humano
3.1. Antropogénesis
La antropogénesis comprende el proceso que llevó de los ancestros de los homínidos hasta el Homo sapiens, durando entre 4,5 y 7 millones de años. Incluye dos procesos: la hominización, que afecta los aspectos biológicos y físicos, y la humanización, relacionada con cultura, sociedad, técnica y lenguaje. Ambos procesos ocurrieron simultáneamente, influyéndose mutuamente.
3.2. Hominización: factores físico-biológicos
Un cambio climático en África favoreció la expansión de terrenos despejados y la necesidad de buscar alimento en el suelo, impulsando el bipedismo. Esto liberó las manos, permitió usar herramientas, modificó la mandíbula y favoreció la aparición del lenguaje oral. Otros cambios incluyen el nacimiento inmaduro (juvenilización), la adaptación global (ecumenismo) y la cerebralización, con tres subsistemas cerebrales: cerebro reptiliano (funciones básicas), sistema límbico (emociones y sociabilidad) y corteza cerebral (razón, lenguaje e imaginación).
3.3. Humanización: factores culturales, sociales y técnicos
Simultáneamente, los humanos desarrollaron técnicas avanzadas (herramientas, control del fuego), relaciones sociales complejas (cooperación, educación, jerarquías) y lenguaje, que es oral, lineal, doblemente articulado y convencional. El lenguaje permitió transmitir conocimientos técnicos, rituales, mágicos o culinarios a las nuevas generaciones, acelerando la evolución cultural y generando diversidad de culturas. La cultura surge como una extensión de nuestras capacidades biológicas, liberándonos de limitaciones naturales y adaptándonos a diversos ambientes.
4. La especie humana: del australopiteco al Homo sapiens
Darwin afirmó que los seres humanos descienden de antecesores comunes con otros simios, refutando la idea de un “eslabón perdido”. Los principales homínidos son:
- Australopitecos: los más antiguos, como Lucy (A. afarensis, 3,2 millones de años), bípedos y con cráneo pequeño.
- Homo habilis: “hombre hábil”, con herramientas de piedra y vida parcialmente arbórea, capacidad craneal 650 cm³.
- Homo erectus: posición bípeda consolidada, restos en Asia y África, vivió entre 1,8 millones y 300.000 años.
- Homo neanderthalensis: cráneo grande, cuerpo robusto, cultura musteriense, enterramiento de muertos, posible lenguaje gestual.
- Homo antecessor: hallado en Atapuerca, 800.000 años, anterior a Neandertal.
- Hombre de Cro-Magnon / Homo sapiens: fósiles de 40.000 años, inicio del Paleolítico superior, diferencias culturales con los anteriores.
Estos homínidos no descienden unos directamente de otros, sino que representan antecesores de los humanos modernos, mostrando que la especie humana procede de diversas formas extintas.
5. Naturaleza y cultura en el ser humano
Los seres humanos somos a la vez naturales y culturales. Tradicionalmente, se pensaba que la naturaleza y la cultura eran opuestas: la naturaleza se entendía como el elemento innato, genéticamente heredado, mientras que la cultura era algo adquirido, fruto de la sociedad y la educación, un añadido que a veces podía entrar en conflicto con nuestra naturaleza. Sin embargo, hoy se reconoce que la cultura es tan natural y primigenia como los aspectos biológicos, y que ambos componentes se complementan en el ser humano.
5.1. Phýsis y nómos
Los filósofos griegos del siglo V a. C. estudiaron al ser humano usando dos conceptos: phýsis y nómos. La phýsis se refiere a la naturaleza y las leyes que rigen la vida, como respirar, enfermar o caer, y representa la dinámica interna de los seres naturales, que hace que ciertos sucesos ocurran y otros no. Por ejemplo, una copa de hierro se oxida por sus propiedades, mientras que los humanos enfermamos por nuestra condición biológica. Por otro lado, el nómos significa norma social o conjunto de creencias compartidas por un grupo humano; es decir, la cultura, que incluye costumbres, leyes, rituales y comportamientos. Los griegos notaron que el nómos es convencional y varía entre pueblos, como sucede con las celebraciones o festividades. Durante siglos, la phýsis se consideró el modelo al que debía ajustarse el ser humano, mientras que el nómos se veía como algo añadido. Rousseau, por ejemplo, defendía que la cultura había corrompido la naturaleza humana, que él consideraba perfecta, generando degeneración de nuestras capacidades naturales.
5.2. Naturaleza y cultura hoy
Actualmente, se entiende la relación entre naturaleza y cultura de forma distinta. Nuestro conocimiento de la naturaleza depende de la cultura; incluso el concepto de naturaleza es una construcción cultural. Además, la naturaleza ya no siempre nos da soluciones; a veces es un problema, como muestran los estudios ecológicos. Es necesario cuidarla para garantizar nuestra supervivencia. La naturaleza tampoco sirve como modelo único: aunque sea natural que los depredadores devoren a sus presas, los humanos podemos modificar y proteger nuestro entorno. La casi totalidad del planeta está influida por la cultura humana, lo que nos hace preguntarnos si todavía existe la naturaleza “pura” o si todo está impregnado de cultura.
6. El estudio de la cultura
La palabra cultura proviene del latín cultus, que significa cultivo de la tierra, y luego se aplicó al cultivo del alma y de la mente humana, incluyendo conocimientos, refinamiento y modales. La antropología cultural, surgida a finales del siglo XIX, estudia al ser humano desde la perspectiva de la cultura que genera y en la que se desarrolla. Analiza costumbres, relaciones de parentesco, organización política y social, mitos, fiestas, creencias, dieta y ciudades. Entre sus impulsores destacan James George Frazer y Bronisław Malinowski.
La antropología cultural tiene dos subdisciplinas: la etnografía, que describe la vida de un pueblo a través de la inmersión del investigador, y la etnología, que compara aspectos culturales (como rituales o estructuras familiares) entre diferentes grupos. La cultura puede entenderse:
- En sentido amplio: como la herencia social de la humanidad, el conjunto de conocimientos y prácticas transmitidas de generación en generación.
- En sentido estricto: como las modalidades particulares de cada grupo humano (culturas orientales, precolombinas, etc.).
La cultura es social, se transmite y se perpetúa mediante la educación; dinámica, ya que cambia y se adapta al tiempo; y tiene componentes esenciales como lenguaje, que organiza la información según la visión del mundo de cada pueblo, y técnica, que permite modificar la naturaleza en lugar de adaptarnos biológicamente. La cultura depende de nuestras características biológicas, pero no está determinada por ellas, pues sin sociedad no existiría. Así, cultura y naturaleza se complementan, y la cultura incluye conocimientos, conductas, prácticas, valores y creencias.
7. Diversidad cultural
A lo largo de la historia y en la actualidad existe una gran diversidad cultural, resultado de las distintas maneras de habitar el mundo. Se refleja en idiomas, creencias, técnicas de cultivo, arte, música, organización social, dieta y otros aspectos. Es más adecuado hablar de culturas diversas que de culturas “diferentes”, porque no se presupone un modelo dominante: la diversidad implica reconocer al otro como “otro”.
7.1. Fenómeno antiguo y actual
La diversidad cultural es antigua, pero hoy se intensifica por la globalización y la movilidad de personas. Esto da lugar a sociedades con creencias y formas de actuar muy distintas, a veces contrapuestas. El multiculturalismo adopta diferentes formas: algunos Estados se formaron a partir de grupos culturales existentes (España o EE. UU.), mientras que otros grupos cohesionados, como los kurdos o los gitanos, no han conformado un Estado.
8. El proyecto intercultural
El multiculturalismo ha generado conflictos, ya que la cultura dominante a menudo se impone con violencia, persecución o genocidio. Por ello surge la interculturalidad, que busca gestionar la diversidad cultural de manera justa, respetando la dignidad de todas las culturas y de las personas, evitando la violencia y promoviendo el diálogo.
8.1. Noción de interculturalidad
La interculturalidad es un proyecto que busca soluciones a los problemas de convivencia entre culturas, con respeto, tolerancia, aplicación de los derechos humanos, igualdad, solidaridad y valoración de la libertad. Su meta es crear una civilización mundial donde todas las culturas puedan coexistir sin ser sometidas.
8.2. La cultura local en un mundo globalizado
Las culturas locales son una riqueza y patrimonio de la humanidad, y constituyen una fuente de identidad para las personas. Respetarlas y valorarlas permite convivir con otros sin perder nuestra propia identidad, fomentando el pluralismo y la diversidad cultural como elementos fundamentales de la humanidad.
4.2. La cultura local en un mundo globalizado - Las culturas locales son una riqueza y patrimonio de la humanidad, y constituyen una fuente de identidad para las personas. Respetarlas y valorarlas permite convivir con otros sin perder nuestra propia identidad, fomentando el pluralismo y la diversidad cultural como elementos fundamentales de la humanidad.
9. ¿Qué es la antropología filosófica?
La antropología filosófica es la reflexión del ser humano sobre sí mismo, con la intención de ser profunda y universal. Combina la filosofía con conocimientos de la ciencia, como biología, sociología o historia, para descubrir lo que nos hace específicamente humanos. Max Scheler la definía como un puente entre filosofía y ciencia, porque ayuda a comprender la esencia del ser humano desde diferentes perspectivas.
9.1. El problema de una idea unitaria del ser humano
A la hora de definir al ser humano existen varias tradiciones. La tradición judeo-cristiana considera que el hombre fue creado por Dios; la tradición clásica antigua lo sitúa en una posición especial por su razón y lenguaje; y las ciencias modernas muestran al hombre como producto de la evolución, parte de la naturaleza. Scheler propone que el ser humano es vida, un impulso que proporciona energía, y espíritu, una actividad basada en la libertad. Michel Foucault, en cambio, considera que somos estructuras lingüísticas, psíquicas, sociales y políticas, pasando de ser “sujetos de” a “sujetos a”.
9.2. La doble estructura de la pregunta sobre el ser humano
Preguntar “¿Qué es el ser humano?” busca la esencia universal, considerando al hombre en relación con otros seres. Preguntar “¿Quiénes somos nosotros?” se centra en la identidad individual y social de las personas, cómo nos reconocemos y definimos dentro de un grupo o comunidad.
10. Qué es el ser humano: problemáticas
10.1. ¿Un ser racional?
Aristóteles definía al hombre como “el animal que tiene lógos”, destacando la razón como característica central. Nietzsche, sin embargo, la veía como una “enfermedad humana”, ya que solo nosotros poseemos la razón, pero esto no nos hace superiores y nos deja vulnerables a la imaginación y fantasías. David Hume afirmaba que la razón está al servicio de las pasiones, mientras que Xavier Zubiri planteaba que la inteligencia es sentiente, una unión entre razón y sentidos. Edgar Morin añadía que el hombre también está lleno de pasión, vida, creatividad y emociones.
10.2. ¿Un ser condicionado o determinado?
Para Jean-Paul Sartre, el ser humano es totalmente libre, sin naturaleza predeterminada; somos un proyecto que se construye con nuestras decisiones. Spinoza, en cambio, defendía que estamos determinados y que la libertad consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones.
10.3. Un ser frágil pero con dignidad
Platón subraya la finitud humana, consciente de su muerte. Kant coincide en que somos frágiles y limitados, pero cada ser humano es único, irrepetible y posee dignidad.