Evolución Histórica de la Península Ibérica: De la Hominización al Reino Visigodo
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1. El Proceso de Hominización en la Península Ibérica
El proceso de hominización se define como el conjunto de cambios físicos, sociales y etológicos que permiten el paso evolutivo del mono al hombre. Este proceso comenzó en África debido a un cambio climático, manifestándose inicialmente con los primeros Australopithecus. Posteriormente, surgió el bipedismo y, con él, especies como el Homo ergaster y el Homo erectus, quienes iniciaron la colonización de Europa y Asia.
Su presencia en la Península Ibérica está probada por los restos hallados en Atapuerca, junto a los del Homo heidelbergensis, considerada una especie de transición entre el Homo antecessor y el Homo neanderthalensis. Este último dominó Europa durante el Paleolítico Medio. Finalmente, en el Paleolítico Superior, aparece el Homo sapiens, antecesor directo del ser humano actual, del cual solo se diferencia social y etológicamente.
2. Pueblos Prerromanos y Colonizaciones Históricas: Fenicios, Griegos y Cartagineses
Durante el Neolítico, el Calcolítico y la Edad del Bronce, se establecieron en la península diversas culturas autóctonas. Sin embargo, a partir del año 1000 a.C., estas se ven modificadas por la llegada de otras culturas alóctonas. Se introduce la metalurgia a través de los pueblos del norte, que colonizan la cornisa cantábrica; estos entran en contacto con las culturas preexistentes, dando nacimiento a los pueblos celtas.
Las colonizaciones históricas también introducen la escritura, marcando el inicio de la Protohistoria:
- Fenicios: Llegaron a la península en el siglo IX a.C. y fundaron las primeras ciudades.
- Griegos: Se establecieron en el siglo VII a.C., principalmente en la zona de Girona (Ampurias).
- Cartagineses: Intensificaron su presencia tras su derrota en las Guerras Púnicas.
Estos pueblos se mezclaron con las culturas preexistentes, dando lugar a los Iberos (en el levante), los Tartessos (destacados en ganadería y minería) y los Celtíberos (en el centro peninsular).
3. Conquista y Romanización de Hispania
La conquista romana se originó a causa del ataque de los cartagineses a Sagunto, ciudad aliada de Roma. Los Escipiones desembarcaron en la península en el año 218 a.C. y Publio Cornelio Escipión expulsó definitivamente a los cartagineses, lo que dio inicio a una conquista dividida en tres fases:
- Conquista del Levante: Fue un proceso rápido y relativamente pacífico.
- Conquista de la zona central: Denominada como las Guerras Lusitanas y celtibéricas (entre el 179 y 133 a.C.).
- Territorio Celta: Octavio Augusto luchó en las Guerras Cántabras, se proclamó primer emperador y estableció la Pax Romana.
División Administrativa y Romanización
Inicialmente, España quedó dividida en dos regiones (Citerior y Ulterior), pero Octavio Augusto creó las provincias de Tarraconensis, Bética y Lusitania. Posteriormente, Diocleciano añadió la Cartaginensis y la Gallaecia. A todo este proceso de asimilación cultural, lingüística y administrativa es a lo que se denomina Romanización.
4. Las Invasiones Bárbaras y el Reino Visigodo: Instituciones y Cultura
Comenzando el siglo V d.C., los pueblos de los vándalos, suevos y alanos entraron en Hispania sin encontrar apenas resistencia, aprovechando la crisis del siglo III. Para frenar este avance, el Imperio Romano autorizó a los visigodos a asentarse en el sur de las Galias para controlar y acabar con la presencia de los pueblos anteriores. Mientras tanto, los suevos crearon un reino en Galicia.
Al desaparecer el Imperio Romano de Occidente, el Reino Visigodo de Tolosa alcanzó su independencia. Sin embargo, los visigodos fueron expulsados de las Galias tras la batalla de Vouillé (507) por los francos, asentándose definitivamente en la meseta con Toledo como capital. Destacan los siguientes monarcas:
- Leovigildo: Llevó a cabo procesos de unificación territorial, acabando con el reino suevo en Galicia y derogando la ley que prohibía los matrimonios mixtos.
- Recaredo: Se convirtió al catolicismo, logrando la unificación religiosa.
- Recesvinto: Promovió la unificación jurídica mediante el Liber Iudiciorum.
Instituciones y Legado Cultural
En cuanto a las instituciones, se consolidó una monarquía electiva, apoyada por los Concilios de Toledo y el Aula Regia. La cultura estuvo fuertemente marcada por la influencia romana y cristiana, manteniendo el latín como lengua culta. En arquitectura, destaca la construcción de iglesias con vanos y arcos en forma de herradura.