Evolución Geológica y Climática de la Península Ibérica: Un Viaje a Través del Tiempo

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Evolución Geológica y Climática de la Península Ibérica

El relieve actual de la Península Ibérica es el resultado de una historia geológica de millones de años. En ella alternaron fases orogénicas con otras de calma, en las que predominaron la erosión y la sedimentación. Iberia nació a finales del Precámbrico, hace unos 650 m.a., como una banda montañosa arqueada en dirección NO-SE que comprendía la actual Galicia y puntos aislados en el Sistema Central y Montes de Toledo. Esta banda, durante el Precámbrico, fue erosionando hasta quedar cubierta casi totalmente por los mares paleozoicos. En la actualidad, sus materiales, con predominio de lousas y gneis, se encuentran en Extremadura, Sierra Morena, en puntos del Sistema Central, Montes de Toledo, Galicia y Asturias.

Era Primaria o Paleozoico

(600-225 m.a. más o menos) está marcada por la orogénesis herciniana, la cual dio lugar a la parte occidental de la Península formada por cordilleras hercinianas constituidas por materiales silíceos como el granito, lousa o cuarcita. Estos materiales dieron lugar al Macizo Hespérico, inclinado hacia el futuro mar Mediterráneo. En esta época, en el noroeste, encontramos el macizo de Aquitania, el Catalano-Balear, el del Ebro y Bético-Rifeño. Todos estos macizos fueron arrasados por la erosión y convertidos durante el Paleozoico en zócalos inclinados hacia el Mediterráneo.

Era Secundaria o Mesozoico

(225-68 m.a. más o menos) fue un período de calma geológica, en el que predominaron los procesos de erosión y sedimentación. Por otra parte, los territorios de Iberia constituyeron una placa independiente.

Era Terciaria

(68-2 m.a. más o menos) fue un período en el que tuvo lugar la orogénesis alpina. Fue como resultado de esta que se produjeron grandes cambios en el relieve peninsular. En primer lugar, se erguieron las cordilleras alpinas y sus depresiones prealpinas, dando lugar primero a los Pirineos y seguidamente a las cordilleras Béticas al plegarse los materiales depositados en la fosa pirenaica y en la bética. Por otro lado, surgen las depresiones del Ebro y del Guadalquivir. La Meseta Central también se vio afectada por la orogénesis alpina, cambiando su orientación hacia el Atlántico. También se formaron entonces los rebordes montañosos de la Meseta (la parte oriental de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y Sierra Morena).

Era Cuaternaria

(desde 2 m.a. - actualidad) la alternancia de períodos glaciares e interglaciares ocasionó las modelaciones glaciar y periglaciar y la formación de terrazas fluviales. La modelación glaciar afectó a las cordilleras más altas (Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistema Central, Sistema Ibérico, Sierra Nevada y el Macizo Galaico), creando en su mayoría glaciares de circo (circunscritos a la cabecera de un valle) y con menos frecuencia los glaciares de valle (formando una U). La época de las glaciaciones cuaternarias también produjo la formación de terrazas fluviales (franjas planas y elevadas situadas en las márgenes de un río) debido a la alternancia climática. Por lo demás, esta fue una era de calma.

El Archipiélago Insular

En cuanto a nuestro archipiélago insular, las Islas Canarias son de origen volcánico y surgieron en la era terciaria, por mor de las fracturas creadas en la orogénesis alpina en el fondo del Atlántico. Su relieve está conformado por conos volcánicos, calderas, malpaíses, diques, roques y barrancos. Mientras que las costas canarias presentan playas y grandes acantilados. Por otra parte, las Islas Baleares surgen en la orogénesis alpina como una prolongación de la Cordillera Costero-Catalana (Menorca) y de la Subbética (Mallorca, Eivissa y Formentera). Mallorca presenta la Serra Tramontana, las Serras de LLevant y el “Plá”, mientras que las demás islas presentan un relieve montañoso bajo. Eivissa y Formentera, unidas hasta el Cuaternario, cuentan con montañas, un macizo (La Mola) y una llanura que ocupa el sur de Eivissa y casi toda Formentera.

Factores Climáticos en España

En España existe una gran variedad de climas y tiempos, y eso se debe a los factores y a los elementos. Los factores son variables que están influyendo y modificando constantemente el clima. Son inalterables. Distinguimos dos grandes conjuntos: factores geográficos y factores termodinámicos.

Factores Geográficos

  • Latitud: La latitud de España en la zona templada del hemisferio norte determina la existencia de dos estaciones bien marcadas que están separadas por dos de transición. En Canarias, por su latitud subtropical, los contrastes entre estaciones son menos notorios.
  • Situación de la Península: Se encuentra entre dos grandes masas de agua de características térmicas distintas y entre dos continentes. Esto la convierte en un lugar de encrucijada de diferentes masas de aire. Baleares y Canarias reciben también influencias atmosféricas variadas debido a su insularidad y a la proximidad a las costas africanas.
  • Influencia del mar: Es escasa en la Península debido a su gran anchura, sus costas poco recortadas y la existencia de relieves montañosos paralelos a la costa. Este hecho establece claras diferencias climáticas entre una estrecha periferia abierta al mar y un ancho núcleo de tierras interiores caracterizado por la continentalidad o ausencia de influencia marina. En cambio, en ambos archipiélagos, el influxo del mar es decisivo.
  • Relieve: Influye en el clima teniendo en cuenta su altitud, disposición y orientación. La disposición del relieve tiene varias repercusiones:
  • Facilita o dificulta la penetración de la influencia marina. En la Península, la existencia de sistemas montañosos paralelos a la costa frena la influencia del mar, que solo entra con claridad por el valle del Guadalquivir.
  • Facilita o dificulta la penetración de determinadas masas de aire. En la Península, la posición oeste-este de la mayoría de los relieves montañosos dificulta la entrada de las masas del norte o sur y favorece la penetración de las masas del oeste.
  • El carácter macizo de la Península hace que disminuya su actividad al penetrar en el interior y que sus temperaturas se extremen. Sin embargo, la disposición reduce las precipitaciones en las cuencas encerradas por montañas. Son frecuentes las nieblas debido al estancamiento del aire.
  • La orientación de las vertientes respecto al viento dominante crea precipitaciones orográficas y efecto föhn, contrastes climáticos entre las solleiras y avesedos, y diferencias pluviométricas entre las abas de barlovento y sotavento.

Factores Termodinámicos

Los factores termodinámicos del clima influyen en la circulación atmosférica y la sucesión de masas de aire, lo que determina los diferentes tipos de tiempo atmosférico y clima. La circulación atmosférica está influenciada por la corriente en chorro en altura y por los centros de acción, masas de aire y frentes en la superficie. En la zona templada donde se sitúa España, la corriente en chorro juega un papel importante, separando las bajas presiones del polo de las altas presiones tropicales. La velocidad y los desplazamientos estacionales de esta corriente afectan el clima en superficie. En la superficie, la circulación está dirigida por los centros de acción, masas de aire y frentes. Los centros de acción incluyen anticiclones (altas presiones) y borrascas (bajas presiones), que generan diferentes tipos de tiempo. Las masas de aire, con características específicas de temperatura, humedad y presión, se originan en diferentes regiones y pueden ser frías o cálidas, húmedas o secas. Los frentes son superficies que separan masas de aire con características distintas, como el frente polar, que genera borrascas y precipitaciones en España.

Definiciones Clave

  • Aridez: Insuficiencia permanente o habitual de agua en el suelo y en la atmósfera. Se produce cuando la precipitación es inferior a la evaporación.
  • Barlovento: Aba de la montaña donde inciden las masas de aire. Estas suben, refrían, condensan y precipitan originando las precipitaciones orográficas.
  • Inversión Térmica: Situación atmosférica anómala en la que la temperatura del aire es más fría en el suelo que en altura.
  • Isóbara: Líneas imaginarias que unen puntos de igual presión atmosférica.
  • Isohieta: Líneas imaginarias que unen puntos de igual precipitación.
  • Avesedo: Aba de una montaña que en España está situada de espaldas al sol, por lo tanto, es más fría y húmeda en contraste con la aba de solleira.
  • Laurisilva: Tipo de bosque que se localiza en algunas islas de los archipiélagos de Azores, Madeira y Canarias.
  • Maquis: Formación arbustiva de matorral muy denso de más de dos metros de altura casi impenetrable.
  • Vegetación Clímax: Vegetación en fase de máximo desarrollo que se encuentra en equilibrio dinámico con respecto a su entorno ambiental.
  • Vegetación Antrópica: Vegetación introducida por los seres humanos en un espacio determinado de la biosfera por su valor económico o por la degradación de la cubierta vegetal existente.
  • Landa: Vegetación densa de matorral característica de la región eurosiberiana.

Geografía y Relieve

  • Aluvión: Restos pequeños de rocas transportados y depositados transitoria o permanentemente por una corriente de agua.
  • Foz/Garganta: Valles estrechos y profundos, enmarcados por vertientes abruptas, causados por los ríos.
  • Meseta: Llanura elevada con respecto al nivel del mar.
  • Tectónica de Placas: Teoría que explica los movimientos que se producen entre las placas de la litosfera.
  • Ría: Entrante costero generalmente estrecho que resulta de la invasión del último tramo de un valle fluvial por el mar.
  • Tómbolo: Barra de arena que une islotes rocosos a la costa.
  • Zócalo: Llanura o meseta formada en la era primaria o paleozoica por la orogénesis herciniana.

Macizos Antiguos y Cordilleras de Plegamiento

  • Macizos Antiguos: Montañas antiguas formadas en la era terciaria por el rejuvenecimiento del zócalo paleozoico.
  • Cordilleras de Plegamiento: Grandes elevaciones montañosas surgidas en la orogénesis alpina de la era terciaria.
  • Cuncas Sedimentarias/Depresiones: Zonas hundidas formadas en la era terciaria en la orogénesis alpina.

Aspectos Históricos y Sociales

Converso: Nombre que recibían los judíos que se convirtieron al cristianismo. En la Península Ibérica, las conversiones masivas de judíos al cristianismo, en su mayoría forzadas, tuvieron lugar tras las persecuciones de 1391 y con el decreto de expulsión de los Reyes Católicos en 1492. También recibían los nombres de judeoconversos o cristianos nuevos. Los que siguieron practicando la religión judía en secreto, denominados marranos, fueron objeto de una dura persecución por la Inquisición española.

Gran Armada: Armada formada en 1588 por orden de Felipe II, con más de 130 navíos y 25.000 hombres, que debía ir hasta los Países Bajos para embarcar allí los tercios españoles e invadir Inglaterra. El proyecto resultó en un gran fracaso, y los enemigos la descalificaron irónicamente con el nombre de Armada Invencible.

Mourisco: Cristiano de origen musulmán que mantenía costumbres, lengua e incluso prácticas religiosas propias de los musulmanes. La origen de los mouriscos está en la conversión masiva y forzada de mudéjares en la época de los Reyes Católicos.

Tercios: Unidad básica de la infantería en el ejército español de los siglos XVI y XVII, formada por tres tipos de soldados: piqueros, mosqueteros y arcabuceros.

Unión de Armas: Proyecto elaborado en 1625 por el Conde-Duque de Olivares, buscando asegurar la supremacía militar de la Monarquía Hispánica en Europa.

Valido: Persona en la que el rey delegaba las funciones de gobierno; era una especie de ministro principal que actuaba en nombre del monarca.

Xuntas del Reino de Galicia: Institución representativa del Reino de Galicia durante el Antiguo Régimen.

Abdicaciones de Baiona: Nombre por el cual se conocen las renuncias sucesivas de los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII al trono de España a favor de Napoleón Bonaparte.

Afrancesados: Nombre despectivo para referirse a una minoría de partidarios de la ocupación francesa durante la Guerra de Independencia.

Caciquismo: Práctica política característica del sistema electoral de la Restauración borbónica, asentada sobre la influencia de los caciques.

Cantonalismo: Movimiento político de carácter federalista y insurreccional que se dio en la Primera República española (1873-74).

Desamortización: Expropiación forzosa por parte del Estado y posterior venta en pública subasta de tierras y bienes que hasta entonces no podían enajenar.

Encasillado: En el sistema manipulado de las elecciones durante la Restauración borbónica, se conoce como encasillado a los listados de diputados que “debían” salir elegidos por los distintos distritos electorales.

Estatuto Real: Carta otorgada redactada por el ministro Martínez de la Rosa en 1834, durante la regencia de María Cristina de Borbón.

Ludismo: Movimiento obrero de la primera fase de la revolución industrial, caracterizado por la oposición a la introducción de maquinaria moderna en el proceso de producción.

Manifesto de Sandhurst: Documento firmado el 1 de diciembre de 1874 por el entonces príncipe Alfonso de Borbón, mostrando su disposición a convertirse en rey de España.

Pragmática Sanción de 1830: Ley promulgada por Fernando VII con el objetivo de derogar la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres en España.

Pronunciamento: Rebelión o levantamiento militar, característico de la España del siglo XIX y gran parte del siglo XX.

Pucheirazo: Método de manipulación electoral, usado principalmente durante el período de la Restauración borbónica.

Rexeneracionismo: Corriente intelectual y política de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, caracterizada por la crítica a los vicios del sistema de la Restauración.

Sistema de quenda: Alternancia pacífica en el gobierno por mutuo acuerdo entre los partidos dinásticos durante la Restauración borbónica.

Sufragio censatario y universal: El sufragio censatario es el derecho al voto restringido solo a una parte de la población que tenga características precisas.

Tratado de Valençay: Acuerdo firmado en diciembre de 1813 por Napoleón Bonaparte, ofreciendo paz y reconociendo a Fernando VII como rey de España.

Unión Liberal: Partido político liberal fundado por el general Leopoldo O'Donnell en 1854.

A Nueva Monarquía dos Reis Católicos

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se casaron en 1469, siendo herederos de sus respectivas Coronas. Su matrimonio y posterior subida al trono supuso la creación de un nuevo Estado: la Monarquía Hispánica. Esta entidad englobó las Coronas de Castilla y de Aragón, aunque no significó la unificación política de ambos territorios; cada Corona mantuvo sus propias leyes e instituciones de gobierno. En 1492 conquistaron el reino de Granada y, en 1512, Fernando anexionó Navarra; ambos territorios fueron incorporados a la Corona de Castilla.

Castilla era el territorio más poderoso de la nueva monarquía, tanto por su mayor población como por su dinamismo económico. Además, sus instituciones eran similares en toda la Corona, y el poder de Isabel en Castilla era mayor que el de su esposo Fernando en Aragón. El objetivo principal de los Reyes Católicos -título honorífico que les fue concedido por el papa en 1496- fue el reforzamiento del poder real y lograr una monarquía autoritaria y poderosa.

Reformas Institucionales

  • Reorganizaron el Consejo Real de Castilla, principal órgano asesor y de gobierno, introduciendo en él funcionarios con formación jurídica, con lo que la aristocracia perdió influencia política.
  • Crearon nuevos cargos, como los secretarios reales, funcionarios con formación en leyes que mediaban entre los consejos y los reyes.
  • El papel de las Cortes de Castilla se redujo, ya que los consejos asumieron algunas de sus funciones.
  • En los municipios revitalizaron el cargo de corregidor, un funcionario real que cogobernaba las ciudades y tenía competencias administrativas, judiciales y militares.
  • Reorganizaron el sistema judicial, creando nuevas Chancelerías y Audiencias, tribunales permanentes que ejercían la jurisdicción real sobre un territorio determinado.

Política Religiosa

  • Lograron el permiso del papa para establecer de forma permanente en sus reinos el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición (1478).
  • Fomentaron las regalías, que suponían un control en el nombramiento de los obispos.
  • La uniformidad religiosa se concretó en el decreto de expulsión de los judíos en 1492.

Los Reyes Católicos lograban así el objetivo de un Estado católico homogéneo en el cual, en teoría, no había minorías religiosas.

La Configuración del Imperio Español en el Siglo XVI

Carlos I era hijo de Felipe el Hermoso, heredero de Maximiliano I de Habsburgo y de Juana la Loca, heredera de los Reyes Católicos. A la muerte de su padre y la incapacidad de su madre, dejó en sus manos una combinación de reinos y territorios que lo convirtieron en el monarca más poderoso de su tiempo. En 1516, Carlos I asumía la importante herencia territorial de los Reyes Católicos: las Coronas de Castilla y Aragón con sus posesiones en Italia, el norte de África y América.

El rey, aún joven, desembarcaba en España procedente de Flandes, donde se había criado. La herencia borgoñona de su padre, Felipe el Hermoso -el Franco Condado, los Países Bajos y Luxemburgo-, ya había pasado a su poder en 1515. Al morir su abuelo paterno Maximiliano de Habsburgo (1519), heredó también los estados de la casa de Austria y los derechos al título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Este enorme legado era un conjunto heterogéneo de territorios que solamente tenían en común su monarca y que se encontraban dispersos por Europa y fuera de ella. Pero esos elementos de desunión contrarrestaron con una política integradora que tenía dos instrumentos principales: el mantenimiento de la unidad religiosa alrededor del catolicismo y la idea de una monarquía universal, una idea heredada de la Edad Media.

En 1556, Carlos I decidió abdicar y dividió sus posesiones entre su hermano Fernando, a quien cedió el título imperial y los estados alemanes, y su hijo Felipe, a quien traspasó la Monarquía Hispánica, a la que sumó los territorios borgoñones en los Países Bajos y el centro de Europa.

Rebelión de Flandes

La rebelión de Flandes comenzó como un asunto interno, pero pronto derivó en un gran enfrentamiento internacional. El conflicto comenzó cuando el rey quiso aumentar su poder en los Países Bajos, a lo que se opusieron las oligarquías autóctonas. Al malestar político se sumó el religioso: el calvinismo se había difundido por las provincias del norte de los Países Bajos, y el rey quiso introducir la Inquisición para contenerlo y castigar a los herejes. En 1566 estalló una rebelión que dio inicio a la Guerra de los Ochenta Años.

Felipe II envió al duque de Alba, que sometió con dureza a los sublevados y ajustició a sus líderes. Pero esta actuación propició un levantamiento general. A pesar de los esfuerzos bélicos de la Monarquía Hispánica, las provincias del norte, encabezadas por Holanda y bajo el liderazgo de Guillermo de Orange y con apoyo inglés, lograron sacudirse el dominio español. Formaron las Provincias Unidas de los Países Bajos, y se convirtieron en una de las grandes potencias marítimas del mundo y uno de los principales rivales de España. Las provincias del sur se mantuvieron en la fe católica y en la obediencia a Felipe II.

Incorporación de Portugal

En 1580 murió sin descendientes directos el rey de Portugal y Felipe II reclamó el trono por ser hijo de una princesa portuguesa. Empleando la diplomacia y el ejército, consiguió que en las Cortes portuguesas lo reconocieran como rey, jurando este mantener sus libertades e instituciones propias. La unión con Portugal significó, además de la unidad peninsular - unión ibérica-, la incorporación de su enorme imperio ultramarino, con posesiones en África, Asia y América. De este modo, se podía decir que en los dominios de Felipe II “no se ponía el sol”.

Guerra contra Inglaterra

Factores como los motivos religiosos, políticos y económicos decidieron a Felipe II a declararle la guerra a la reina inglesa Isabel I en 1585, y a organizar la invasión y conquista de Inglaterra. Para lograrlo, formó en 1588 la Gran Armada que debía ir hasta los Países Bajos para embarcar allí los tercios españoles y desembarcarlos en Inglaterra, pero la operación fue un completo fracaso. Como represalia, los ingleses enviaron una flota capitaneada por Francis Drake en 1589 que atacó A Coruña, Lisboa y las Azores, saldándose también esta empresa con un rotundo fracaso. Los dos países siguieron en guerra hasta la firma de la paz con el Tratado de Londres (1604), con los sucesores de ambos monarcas, Felipe III de España y Jacobo I de Inglaterra.

Economía y Sociedad en Galicia durante los Austrias

A lo largo de los siglos XVI y XVII, la economía y la sociedad gallegas eran fundamentalmente agrícolas (más del 80% de la población vivía en el rural y del campo). La economía estaba fuertemente ligada a las posibilidades productivas de la tierra. Hasta 1560-1580 se mantuvo el sistema tradicional de producción feudal basado en el cultivo de cereales (trigo y centeno) y en el barbecho, que permitió el crecimiento de la población en el siglo XVI. A partir de esas fechas, el desequilibrio entre población y recursos propició la aparición de crisis de subsistencia, con malas cosechas, hambrunas y pestes, que provocaron la disminución de la población, siendo especialmente grave el ciclo negativo de 1633-1636.

Estas dificultades estimularon la transformación del sistema de cultivo. Desde la costa hacia el interior, se fue extendiendo el cultivo del maíz, producto procedente de América que alteró el sistema de rotaciones, disminuyendo el barbecho. Estos cambios permitieron un fuerte crecimiento de la producción y de la población, convirtiendo a Galicia en una de las regiones más pobladas de España. Esta situación de Galicia contrastaba con el panorama negativo del siglo XVII en la mayoría de España.

Las ciudades gallegas de esta época eran muy pequeñas, destacando Santiago de Compostela, por sus funciones religiosas y por la Universidad, y A Coruña, sede de la Real Audiencia de Galicia. Las actividades artesanales y comerciales fueron escasas, predominando la autarquía comarcal; cabe destacar la producción doméstica de tejidos de lino. Es importante señalar la importancia de la pesca en el litoral gallego, con artes tradicionales como el cerco real; los marineros se organizaban en cofradías siguiendo el modelo gremial. La pesca litoral complementaba la dieta alimenticia de las poblaciones costeras y la de altura potenciaba la economía gracias a las campañas de pesca del bacalao en Terranova, que permitía su venta en los mercados de Castilla.

La estructura de la sociedad gallega en los siglos XVI y XVII se centraba en la tierra: por un lado estaban los perceptores de rentas señoriales, tanto eclesiásticos como nobles, y por otro estaban los labradores, que trabajaban las tierras bajo diferentes formas de cesión, aunque la más extendida era el foro.

El foro era el contrato agrario más característico de Galicia. Nació a finales del siglo XII y se mantuvo hasta comienzos del siglo XX. Mediante este contrato de arrendamiento de la tierra, los grandes propietarios nobles o eclesiásticos (principalmente los monasterios) cedían tierras a una familia de campesinos a cambio de una renta fija o proporcional, normalmente una parte de la cosecha, y de la prestación de algunos servicios. Los foros tenían una larga duración: se hacían por la vida de tres reyes. En algunos casos, los foreiros subarrendaban la tierra ya aforada a otros campesinos. Este sistema de explotación provocó que las clases dominantes de Galicia se configuraran como una sociedad de arrendatarios, entre las que destacaba por su número la hidalguía rural.

Debido al absentismo de la alta nobleza gallega, vinculados a la corte y a la administración castellana, los fidalgos se convirtieron en el grupo dominante en Galicia. Controlaban el poder municipal y judicial y tenían una importante participación en las instituciones de gobierno, eclesiásticas y militares existentes en Galicia. Los asentados en el rural contaban con pequeños patrimonios en tierras, aunque la principal fuente de riqueza estaba en el cobro de las rentas de los foros que los fidalgos tomaron de tierras pertenecientes a la Iglesia y a la nobleza, y que después subarrendaban a los campesinos aumentándoles la renta. La manifestación de la riqueza de la hidalguía era la construcción de una gran residencia, el pazo, rodeado de las instalaciones necesarias para la explotación agraria –adegas, cabazos, fornos- y los elementos que simbolizaban su distinción: el escudo señorial y los que señala el dicho popular: “capela, pombal e ciprés, pazo é”.

Conquista y Colonización de América

Después del descubrimiento de América en 1492 comienza una larga fase de exploración y conquista con la intención de incorporar las tierras del nuevo mundo al control de la Monarquía Hispánica y el objetivo fundamental de obtener beneficios económicos de sus recursos, tanto naturales como humanos. Las expediciones de conquista eran dirigidas por particulares, que recibían del rey una capitulación de conquista, es decir, una autorización para reclutar un ejército y conquistar un determinado territorio. Los gastos corrían a cargo de los conquistadores, mientras que el territorio conquistado pasaba a ser del monarca, así como la quinta parte de la riqueza obtenida en la expedición, el denominado quinto real.

Entre los conquistadores más destacados se encuentran Hernán Cortés, que sometió al Imperio azteca, en la zona del actual México, y Francisco Pizarro, que conquistó el Imperio inca, en la zona andina del actual Perú principalmente. La conquista española de América se dio en varias fases, principalmente a lo largo del siglo XVI. Desde los primeros momentos, los españoles iniciaron una intensa colonización, tratando de poblar el territorio y articularlo mediante la fundación de numerosas ciudades.

La conquista fue posible gracias a la superioridad de armamento de los españoles, a la división interna de los grandes imperios precolombinos -en la conquista de los imperios azteca e inca, los españoles contaron con la ayuda inestimable de aliados indígenas opuestos al poder dominante- y, incluso, a antiguas profecías indígenas que hablaban de la llegada de dioses procedentes del océano, a los que identificaron con los españoles en un momento inicial. Este proceso de conquista incidiría negativamente en la población nativa, con un fuerte impacto demográfico por las campañas militares, los trabajos forzados y, sobre todo, por las enfermedades introducidas por los europeos contra las que los indios no tenían defensas naturales.

Los Reyes Católicos anexionaron las tierras conquistadas en América a la Corona de Castilla y aplicaron en ellas las leyes castellanas. Con todo, pronto se vio que aquellos territorios requerían un tratamiento diferenciado y ya en 1512 redactaron las primeras Leyes de Indias, una legislación propia para la América española en los ámbitos civil, político, social y económico. Con el fin de recibir asesoramiento sobre el gobierno de las tierras americanas, Carlos I creó el Consejo de Indias.

En 1542 promulgáronse las Leyes Nuevas de Indias, que reorganizaron los territorios americanos y regularon el trato que debía darse a los indios. La administración del territorio se organizó inicialmente en dos virreinatos, el de Nueva España y el del Perú, a la cabeza de los cuales había un virrey que representaba al rey y que era nombrado por este entre los grandes nobles castellanos. Los virreinatos se dividían en gobernaciones o capitanías, que eran territorios al mando de un gobernador con poderes administrativos, judiciales y militares. En las principales ciudades americanas se establecieron Audiencias, encargadas de aplicar las leyes y de impartir justicia.

Los conquistadores crearon en América grandes explotaciones agrícolas y ganaderas, que eran trabajadas mediante el sistema de la encomienda. El rey concedía a un colono lotes de tierra para su cultivo, que incluían a los indígenas que vivían en ellos. El encomendero estaba obligado a proteger a los indios y educarlos en la fe cristiana; a cambio, los nativos debían trabajar las tierras y pagar un tributo. En la práctica, los indios fueron sometidos a abusos y malos tratos y la encomienda se convirtió en una forma de servidumbre. La mita era un sistema similar a la encomienda y se aplicaba en las minas, obligando a los nativos a trabajar en ellas una parte del año a cambio de un pequeño salario. Los esclavos negros fueron llevados de África para realizar las tareas más duras y sustituir a los nativos en las regiones en que más disminuyó la población indígena por las enfermedades o por las guerras.

La conquista puso en manos de los españoles riquísimos yacimientos de metales preciosos -oro y, sobre todo, plata-, como los de Potosí y Zacatecas. La explotación de las minas era organizada por el estado, que recibía una porcentaje del metal extraído. La cantidad de plata extraída de América provocó en la península un proceso de inflación tal, que se conoce como la revolución de los precios. El aumento de metal circulante en España hizo que los precios escalaran de manera descontrolada. La plata americana fue clave en la financiación de las guerras europeas de la Monarquía Hispánica. El comercio con América era monopolio real y estaba organizado por la Casa de Contratación, con sede en Sevilla. Hasta el siglo XVIII, Sevilla fue el único puerto peninsular autorizado para el comercio con América, y la ciudad prosperó y creció hasta convertirse en la más poblada de España en los siglos XVI y XVII. Desde América llegaban a España principalmente metales preciosos y productos agrícolas. Para proteger los barcos de los ataques de piratas y corsarios de otras naciones, la monarquía organizó el sistema de las flotas de Indias. Se trataba de un sistema de convoyes formados por barcos mercantes y escoltados por buques de guerra, que partían todos juntos, dos veces al año, en enero y en agosto. Este sistema fue tan eficaz que se mantuvo durante más de dos siglos.

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