Evolución y Estética del Retrato y el Mosaico en la Antigua Roma y Grecia

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Retrato Romano

En el retrato romano existen dos clases principales. El primero es simple, muy realista y psicológico, ya que buscaba capturar el gesto del rostro a través de la exageración de los rasgos o los movimientos de la cabeza; a diferencia del estilo griego, ya no es puramente frontal, sino que presenta una infinidad de posturas.

El segundo estilo, de carácter más impresionista-expresionista, busca el impacto visual mediante el claroscuro en el minucioso tratamiento del cabello (rizos con volumen) y los planos de la cara muy pulidos. La demarcación de los ojos por medio de la incisión es una técnica muy utilizada para lograr un aire expresionista en la mirada.

Más tarde, aparecen las reproducciones de personajes nobles o emperadores con el rostro retratado sobre un cuerpo de dios griego, típicamente helenístico. En Roma se comenzó a producir escultura de forma masiva para las clases pudientes, generando una gran demanda de estos productos para particulares. También destacaron los retratos ecuestres, donde el personaje se representaba sobre un caballo.

Mosaicos Romanos

En cuanto a la técnica, los romanos construían los mosaicos con pequeñas piezas llamadas teselas. Estas son piezas de forma cúbica, hechas de rocas calcáreas, vidrio o cerámica, muy cuidadas y de distintos tamaños. El artista las disponía sobre la superficie como un puzle, distribuyendo el color y la forma, y aglomerándolas con una masa de cemento.

Eran un elemento fundamental de decoración arquitectónica. Inicialmente, se utilizaban para decorar techos o paredes y rara vez los suelos, por temor a que no resistieran las pisadas. Con el perfeccionamiento de la técnica, se descubrió su durabilidad y comenzó la moda de los pavimentos de lujo. Para los romanos, los mosaicos en el suelo cumplían una función similar a la de una alfombra persa.

Motivos Decorativos

  • Geométricos: Con motivos abstractos.
  • Pintorescos: Con figuras humanas, de la naturaleza o motivos históricos.

El Reino de la Belleza: El Despertar del Arte

Entre los años 520 a.C. y 420 a.C. se produjo el gran despertar del arte hacia la libertad. El interés del público se desplazó hacia las obras en sí mismas, alejándose de su exclusiva función religiosa. Artistas como Praxíteles lograron desterrar toda huella de rigidez en las figuras.

Fue un periodo sumamente fructífero; de hecho, la mayoría de las obras escultóricas griegas que conocemos hoy fueron creadas en este tiempo (considerando que lo que conservamos son mayoritariamente copias romanas de los originales).

Con la expansión del imperio bajo Alejandro Magno, las nuevas ciudades encargaron obras a pintores y escultores griegos. Se desarrollaron nuevos diseños arquitectónicos que sacrificaron la simpleza original por los gustos de los distintos centros de demanda. Este estilo predominante en la última época de Grecia se denomina helenístico y busca la impresión y el impacto emocional. El arte perdió su conexión directa con la religión y la magia, permitiendo que los artistas se centraran en los problemas intrínsecos de la creación artística.

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