Evolución de la Escultura Griega: Del Hieratismo Arcaico al Realismo Helenístico
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La Escultura Griega: El Cuerpo Humano como Ideal de Belleza
La escultura griega refleja la cultura antropocéntrica de Grecia, donde el cuerpo humano se convierte en el principal objeto de arte. Sus primeras figuras eran estatuas votivas de la época arcaica, pero con el tiempo evolucionaron hacia obras de carácter principalmente estético durante las épocas clásica y helenística. Los materiales preferidos fueron el mármol y el bronce, y el tema central la figura humana, destacando especialmente la estatua masculina.
Los Tres Grandes Periodos de la Escultura Griega
La escultura griega pasó por tres grandes periodos con estilos diferenciados que marcaron el rumbo del arte occidental.
1. La Época Arcaica: Rigidez y Simbolismo
En la época arcaica, que se extiende hasta el siglo V a.C., las obras muestran una clara influencia egipcia, con esculturas rígidas, frontales, serias y solemnes. En este periodo destacan:
- Los Kurós: Representan a atletas vencedores de los Juegos Olímpicos y encarnan el ideal de belleza masculina. Se caracterizan por sus ojos almendrados, hieratismo, brazos caídos, figuras exentas, sólidas y pesadas con formas geométricas. La denominada sonrisa arcaica les otorga cierta vitalidad. Entre los más conocidos están el Moscóforo y el Caballero Rampín.
- Las Koré: Son su equivalente femenino. Dado que el desnudo femenino es una innovación tardía, se muestran vestidas con gran atención al detalle en la vestimenta, el cabello y el tratamiento de la tela. Ejemplos destacados son la Dama de Auxerre y la Hera de Samos.
2. La Época Clásica: Equilibrio, Armonía y Movimiento
En la época clásica (siglos V al IV a.C.), las esculturas pierden la rigidez arcaica y adoptan posturas más naturales y relajadas. Desaparece la sonrisa arcaica y el cabello se representa corto y rizado. La postura típica es el contrapposto, técnica en la que el peso del cuerpo recae sobre una pierna mientras la otra queda en reposo, rompiendo así la frontalidad. Este periodo busca el idealismo, el equilibrio y la armonía.
Grandes Maestros del Siglo V a.C.
- Mirón: Se centró en capturar el movimiento en obras icónicas como el Discóbolo.
- Policleto: Estableció el canon de proporciones en su Doríforo, donde la altura del cuerpo es siete veces la de la cabeza, demostrando un gran conocimiento de la anatomía.
- Fidias: Considerado el culmen de la escultura clásica, fue autor de las diversas representaciones de Atenea destinadas a la Acrópolis de Atenas (Atenea Promacos, Atenea Lemnia y Atenea Partenos en oro y marfil) y de la estatua sedente de Zeus en Olimpia. También dirigió la decoración completa del Partenón, incluyendo metopas, friso y frontones, destacando en la técnica de paños mojados.
La Evolución del Siglo IV a.C.
Hacia el siglo IV a.C., los escultores introdujeron nuevas características que humanizaron aún más las figuras:
- Praxíteles: Introdujo la curva praxiteliana, que confiere ingravidez y languidez a las figuras, como se observa en el Hermes de Olimpia y la Afrodita de Cnido.
- Lisipo: Creó un canon más esbelto, con la cabeza comprendida ocho veces en la altura del cuerpo; su obra destacada es el Apoxiómeno.
- Escopas: Se centró en la expresividad, el dolor y la melancolía, como en la Ménade danzante o los relieves del Mausoleo de Halicarnaso.
3. La Etapa Helenística: Realismo y Dramatismo
La etapa helenística, entre los siglos IV y I a.C., se caracteriza por la búsqueda del realismo y la expresividad, influida por la expansión de Grecia hacia Asia y Egipto. Se abandona la armonía y la belleza idealizada del clasicismo, dando paso a:
- Cuerpos retorcidos y gestos intensos.
- Escenas dramáticas y efectos teatrales.
- Retratos realistas y representación de monstruos o figuras amenazantes.
El ejemplo más representativo de esta época es el grupo escultórico del Laocoonte y sus hijos, que muestra el ataque de las serpientes con un patetismo sobrecogedor, conservado hoy en copia romana.
Conclusión: El Legado de la Perfección Humana
En términos generales, la escultura griega buscaba la belleza del cuerpo humano como vía para alcanzar una belleza interior, combinando movimiento progresivo, idealización o realismo según la época. Los valores de armonía, equilibrio y serenidad destacan en el periodo clásico, mientras que la etapa helenística apuesta por la expresividad intensa.
Se logró el volumen pleno y el abandono de la frontalidad; además, las esculturas estaban casi siempre policromadas. Utilizando materiales como madera, piedra, bronce y mármol, la escultura griega ejerció una profunda influencia en todo el arte europeo posterior.