Evolución de la Escultura Barroca: De la Serenidad de Maderno al Dinamismo de Mochi

Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Arte y Humanidades

Escrito el en español con un tamaño de 4,65 KB

Características Generales y Materiales en la Escultura Barroca

En este periodo, dominan las composiciones a base de diagonales, un eje dinámico que ya se manifestaba en la arquitectura de la época.

Uso de Materiales

  • Materiales nobles: Dependiendo de la importancia de la obra, los materiales empleados suelen ser el mármol, el bronce o una combinación de ambos.
  • Obras menores: En piezas de menor relevancia, se utiliza el yeso, cubriéndolo con una pátina que imita la apariencia del mármol o el bronce.

A partir de la influencia de Bernini, se comienza a buscar activamente la policromía en las representaciones escultóricas.

Stefano Maderno: Santa Cecilia en la Capilla Paulina

Esta es considerada la obra clave de Stefano Maderno. Se realizaron dos composiciones idénticas: una ubicada en la catacumba donde fue hallado el cuerpo y la otra en la Iglesia de Santa Cecilia en Trastevere.

La escultura, tallada en mármol, muestra una representación exacta de cómo se encontró el cuerpo tras su martirio. La santa falleció tras recibir tres golpes de hacha en el cuello, agonizando durante tres días. En la obra, la santa defiende el dogma de la Trinidad, razón por la cual su dedo señala el número uno.

El tratamiento italiano destaca por una sutil idealización, una anatomía perfecta y el uso de telas simples con pliegues sencillos, todavía deudores del Renacimiento. La figura se encuentra colocada en una urna en el altar, estableciendo un paralelismo iconográfico con los Cristos yacentes de España.

Francesco Mochi (1580-1654)

Entre los años 1603 y 1630, nos encontramos con sus producciones más significativas, donde el estilo barroco comienza a manifestarse con mayor fuerza.

La Anunciación en la Catedral de Orvieto

Mochi trabajó en esta obra entre 1603 y 1608. Se trata de una composición que integra al ángel y a la Virgen, ambos de pie.

  • El Ángel: Se representa descendiendo sobre un soporte que emula un cúmulo de nubes. Su rostro posee una gran belleza expresiva, siendo la boca el principal punto de atracción. El cabello rizado genera movimiento y un marcado juego de claroscuro. En esta pieza, se pierde la idea del límite definido, diluyendo las transiciones entre las partes. El manto se enrosca creando curvas potentes.
  • La Virgen: Refleja una expresión de sobresalto. El movimiento de la figura produce plegados profundos y angulosos, típicos del Barroco pleno, que intensifican el claroscuro. La fuerza expresiva del rostro se logra mediante las cejas arqueadas, la talla detallada del ojo y el dinamismo asimétrico del cabello.

Precedentes e Influencias

Los precedentes de esta obra se hallan en diversas fuentes clásicas y renacentistas:

  1. Santa María Novella (Florencia): Un fresco donde la Virgen aparece de pie en actitud de aceptación, aunque con un ángel arrodillado y estático.
  2. Donatello (Santa Croce, Florencia): Aporta un suave movimiento que introduce al espectador en el realismo.
  3. Leonardo da Vinci: Su Anunciación presenta figuras más estáticas, pero con un ligero sobresalto en la mano izquierda.

En la obra de Mochi, la Virgen se levanta y se retuerce ligeramente. El contrapposto funciona como una variante del punto de vista; es una figura inestable que hereda el movimiento helicoidal de Miguel Ángel. Las telas y el brazo del ángel trazan una diagonal que invita al espectador a entrar en la escena.

La Escultura Ecuestre: Fernando III de España

Esta es otra de las obras vinculadas al taller de Giambologna. Fue un regalo de Fernando I de Médici al monarca español como símbolo de su estrecha relación de amistad, protección y parentesco.

La composición y el modelo siguen la estela de la representación de Cosme de Médici. El monarca aparece representado con gran serenidad, portando el bastón de mando sobre la pierna. Originalmente, la obra fue ubicada en la Casa de Campo (jardines del Antiguo Alcázar). No fue hasta el año 1848 cuando la escultura se trasladó a la Plaza Mayor de Madrid, reflejando el cambio de mentalidad en España, donde las esculturas monumentales no empezaron a embellecer las vías públicas de forma habitual hasta el siglo XIX.

Entradas relacionadas: