Evolución Empresarial en la Revolución Industrial: De Talleres a Fábricas
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Historia de la Empresa Moderna: Los Cambios en las Primeras Empresas de la Revolución Industrial
Hasta mediados del siglo XIX, el panorama industrial estaba dominado por la pequeña y mediana empresa. Por un lado, el pequeño taller urbano aún conservaba gran vigencia, aunque habían desaparecido aquellos estructurados corporativamente bajo el sistema de gremios. La pequeña y mediana empresa seguía siendo importante. A pesar de no estar muy mecanizada y no poder aprovecharse de economías de escala, tenía otras ventajas como la proximidad a los centros de consumo, las grandes concentraciones de mano de obra y los centros de transporte, lo que les permitía tener menores costes en determinadas fases de la producción que las grandes empresas. En sectores como la construcción, la alimentación, las industrias mecánicas, la imprenta, etc., se mantuvieron las pequeñas y medianas empresas que no necesariamente adoptaron sistemas de organización de la producción y del trabajo del factory-system. Así pues, la evolución de la industria y de las empresas no siempre llevó de manera irremediable hacia la gran empresa. En determinados sectores y regiones se optó por modelos organizativos más pequeños pero igualmente eficaces. Esto es más cierto en los primeros momentos de la Revolución Industrial, época donde aún no se había producido el impacto de la revolución de los transportes de la mano del ferrocarril, lo que incidió en el hecho de que las grandes fábricas mecanizadas pudieran obtener economías de escala, produciendo más barato y adueñándose del mercado.
La Industria Textil Algodonera: Un Caso Pionero
Uno de los primeros sectores donde aparecieron más tempranamente los efectos de la mecanización sobre las estructuras empresariales fue en la industria textil algodonera. Fue allí donde sus propietarios y directores cobraron conciencia de que estaban poniendo en práctica nuevos tipos de organización de la producción y del trabajo. En otros subsectores, la aparición de las máquinas tardó más tiempo, por lo que la modificación de sus estructuras empresariales fue más lenta. La aparición de las fábricas se hizo en empresas de tamaño medio cuyo número de obreros oscilaba entre 100 y 200. La primera de ellas fue la que se organizó en torno a Manchester, la capital del algodón en Inglaterra. Allí surgieron las fábricas que emplearon por primera vez máquinas de hilar como la wáter-frame movidas por ingenios hidráulicos. En EEUU, las fábricas de Massachusetts y Nueva York comenzaron desde el principio del siglo XIX a integrar todos los procesos de elaboración de los tejidos en unas mismas instalaciones.
Innovaciones Empresariales en la Minería
La minería es otro sector donde encontramos innovaciones empresariales en los inicios de la Revolución Industrial. El crecimiento de la demanda de carbón hizo que fuese necesario aumentar la profundidad de los pozos y la longitud de las galerías con los siguientes problemas de inundaciones y transporte, lo que obligó a introducir la máquina de vapor para el achique de agua de las minas y se construyeran ferrocarriles para el transporte de personas, materiales y carbón. Esto exigía una mayor capitalización del empresario. El resultado fue que algunas empresas tenían a final de dicha centuria amplias instalaciones con múltiples pozos, numerosos obreros e incluso una compleja dirección formada por mandos intermedios. Eran empresas de gran tamaño que coexistieron con pequeñas empresas.
Concentración Empresarial y la Segunda Revolución Industrial
A partir de mediados del siglo XIX, las necesidades financieras fueron mayores, así como la concentración empresarial. En la siderurgia, la evolución fue semejante, se produjo la aparición de grandes empresas, la media de obreros era sobre 300 y el desarrollo del ferrocarril aceleró el proceso de concentración industrial a manera de antesala del fuerte aumento del tamaño empresarial que se produciría con la llegada de la Segunda Revolución Industrial. Igual presencia de pequeñas y medianas empresas se encuentra en la química y la construcción mecánica, ambos nacidos asociados a la industria textil. En esta etapa de inicio de la Revolución Industrial sus mercados fueron interiores, pero ya había algunas empresas que estaban orientadas a la exportación, para ello crearon toda una tupida red comercial y financiera.