Evolución y desarrollo del movimiento obrero en la España del siglo XIX

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Cronología y contexto histórico

Isabel II → Desamortización → Espartero → Ley General de Ferrocarriles → Revolución Gloriosa → Pi y Margall → Alfonso XII → Sagasta → PSOE → Desastre del 98 → Sociedad de clases → Nacionalismo → Anarquismo → Regeneracionismo → Semana Trágica de Barcelona → CNT → Desastre de Annual → Pacto de San Sebastián.

El surgimiento del movimiento obrero

El movimiento obrero en España surge durante el Sexenio Democrático gracias a la libertad de asociación, aunque sus orígenes se remontan al siglo XIX con protestas tradicionales (motines, ludismo) y las primeras organizaciones como las sociedades de socorros mutuos. Durante el Bienio Progresista aparecen las primeras huelgas, destacando la de 1855 en Cataluña.

La influencia de la AIT

En el Sexenio, el obrerismo se integra en la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), donde conviven dos ideologías: el marxismo y el anarquismo. En España predomina el anarquismo, difundido por Giuseppe Fanelli, que organiza la Federación Regional Española con gran implantación en Cataluña y Andalucía. Sin embargo, el movimiento sufre divisiones internas y una fuerte represión, especialmente al final del periodo.

El obrerismo durante la Restauración

Con la Restauración de 1874, el movimiento obrero queda marginado del sistema político y pasa en gran parte a la clandestinidad. El anarquismo sigue siendo mayoritario y se divide en dos corrientes: colectivista y anarco-comunista. A finales del siglo XIX adopta posturas más radicales, como el terrorismo (atentados y “propaganda por el hecho”), lo que provoca una dura represión y su debilitamiento.

El auge del socialismo

Por otro lado, el socialismo, minoritario pero más organizado, se estructura en torno al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fundado en 1879 por Pablo Iglesias, y al sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) (1888). Este movimiento tiene una estrategia más moderada, centrada en la acción política y sindical, y se implanta sobre todo en zonas industriales.

Conclusión

En conjunto, el movimiento obrero español del siglo XIX evolucionó desde formas espontáneas de protesta hacia organizaciones políticas y sindicales, marcado por la influencia del anarquismo y el socialismo, la conflictividad social y la constante represión del Estado.

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