Evolución y Desafíos del Mercado Laboral Español: Convergencia Europea, Género y Temporalidad

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Convergencia del Mercado Laboral Español con la Unión Europea: Tasas de Actividad y Ocupación

En cuanto a la posible convergencia del mercado de trabajo español, es muy significativa la evolución de las tasas de actividad, ocupación y paro.

Para el conjunto de la población, las tasas de actividad y ocupación superaron por primera vez en 2006 a las del promedio de la Unión Europea, cuando en años anteriores estas tasas eran notablemente inferiores en España.

Datos Comparativos (Año 2000)

Por ejemplo, en 2000, la tasa de actividad española (65,4%) era inferior:

  • A la UE-25 (sin incluir Rumanía y Bulgaria) en 3,3 puntos porcentuales.
  • A la UE-15 en 3,8 puntos.

La tasa de ocupación (56,3%) era menor:

  • Que la de la UE-25 en 6,1 puntos.
  • Que la de la UE-15 en 7,1 puntos.

En cambio, en el primer trimestre de 2007, las tasas de actividad y ocupación de España se situaron, respectivamente, en el 71,1% y 65,1%. Estas tasas superaron a las de la UE-27 (incluyendo Rumanía y Bulgaria) en 1,2 puntos (actividad) y en siete décimas (ocupación), y a las de la UE-13 (zona del euro) en seis décimas (actividad) y en tres décimas (ocupación).

El Factor de Género en la Convergencia

La explicación de que las tasas de actividad y ocupación españolas sean ya superiores a las de la UE se debe en su totalidad a las tasas masculinas, ya que las tasas femeninas españolas siguen siendo inferiores.

En cualquier caso, en las tasas de actividad y ocupación femeninas también se está produciendo un proceso de convergencia importante de España con relación a la UE, dado que las diferencias eran muy superiores hace unos años. Así, en 2000, la diferencia en la tasa de actividad era de ocho puntos respecto a la UE-25 y la UE-15, y en la tasa de ocupación de 12,3 puntos respecto a la UE-25 y de 13,8 respecto a la UE-15. Esta tendencia, sin embargo, ha sido interrumpida por la crisis que sufrimos actualmente.

Evolución de la Inserción Laboral Femenina y su Relación con el Modelo Familiar

El aumento de la cualificación de las mujeres se traduce en un creciente acceso al mercado laboral.

Trayectorias Laborales Femeninas por Generación

Generación de los Años Treinta: El Varón Proveedor

La evolución longitudinal de las nacidas en la segunda mitad de los años treinta refleja la trayectoria típica de las mujeres insertadas en la sociedad del varón proveedor. A partir de los 19 años, la proporción de activas no llegaba al 50%. A partir de esa edad, la tasa descendía hasta estabilizarse en torno al 30% en las edades centrales. Eran pocas las que entraban en el mercado laboral, y una buena parte de ellas lo abandonaba al contraer matrimonio y tener hijos, mientras que los varones eran quienes obtenían ingresos del mercado laboral para mantener a la familia. Eran las décadas doradas del modelo del varón proveedor, caracterizadas por una alta natalidad.

Generación de Finales de los Cuarenta

Durante la segunda mitad de la década de los cuarenta, las tasas de empleo son superiores, rozando el 60% a los 19 años. Además, una parte de las que abandonaron el empleo para criar a los niños se reincorporó al superar los treinta años.

Generación de Finales de los Cincuenta

Las nacidas en la segunda mitad de los cincuenta se diferencian claramente de las anteriores: su tasa de actividad no desciende en las edades típicas de la formación familiar, y se estabiliza en una cifra cercana al 55%.

Generación de los Sesenta: Doble Ingreso y Reducción Familiar

Por último, las nacidas en los sesenta representan un nuevo modelo de sociedad: el de las parejas de dobles ingresos y el de la reducción familiar. La tasa de actividad roza el 70% a los 26 años y la mayoría no abandona el mercado laboral en las edades centrales para la reproducción.

La Problemática del Trabajo Temporal en España: Causas y Consecuencias

La desregulación del mercado ha producido flexibilidad en el margen, es decir, aplicada principalmente a los jóvenes o a los nuevos entrantes en el mercado laboral. Hasta 1976, la legislación priorizaba la estabilidad en el empleo, por lo que existía una estricta causalidad entre las necesidades de las compañías y el tipo de contrato. Solo se podía contratar temporalmente para aquellas tareas que fueran realmente temporales.

La Ley de Relaciones Laborales de 1976 flexibilizó esta rígida causalidad, aunque fue la Reforma Laboral de 1984 la que verdaderamente flexibilizó el mercado de trabajo. El origen de la reforma fue la crisis de empleo de aquellos años, ya que la tasa de paro alcanzó el 21%. La reforma trató de combatir el desempleo promoviendo los contratos temporales.

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