Evolución de la Ciudadanía: Un Viaje Histórico desde Grecia y Roma hasta la Era Moderna

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La Ciudadanía en la Antigua Grecia y Roma

En la Atenas del siglo V a. C., donde acabó por imperar una constitución de tipo democrático, la ciudadanía, entendida como cualidad imprescindible de participación en los asuntos públicos de la ciudad, fue considerada cada vez más importante. Hasta tal punto que a aquellos miembros de la comunidad que contravenían ciertas obligaciones se les castigaba con la prohibición de aparecer en los lugares públicos y hasta con el exilio. Es decir, se les decretaba una verdadera muerte social.

La Ciudadanía Ateniense: Derechos y Obligaciones

Entre los derechos políticos del ciudadano ateniense, cabe señalar el de asistir a las sesiones de la Asamblea y el de votar las decisiones adoptadas.

Respecto a las obligaciones, podemos resaltar las siguientes:

  • Pago de los impuestos.
  • Realización de un servicio militar.
  • Prohibición de casarse con extranjeros.
  • Prohibición de malgastar el patrimonio económico.
  • Prohibición de olvidar los deberes para con sus familiares.

La Ciudadanía Romana: Variaciones Históricas

En Roma, el alcance de la ciudadanía fue variando en función de la forma de gobierno imperante en cada momento histórico:

  • En el período republicano, la ciudadanía fue adquiriendo ciertos derechos políticos que, aunque limitados, permitieron que los plebeyos se reuniesen en comicios para elegir ciertos magistrados de entre los representantes de la oligarquía.
  • En la época imperial, la ciudadanía se entendió, fundamentalmente, como una condición imprescindible para lograr el ascenso social, por lo que tendía a ser considerada como una situación personal propiciada por privilegios e inmunidades.

La Ciudadanía en la Edad Media

El fin del mundo antiguo trajo consigo una transformación profunda de la ciudadanía. A partir de ese momento, se hizo fuerte el orden de la filiación (orden de establecimiento social determinado por el nacimiento) como pilar principal de la organización feudal, de la desigualdad estamental y de la tensa coexistencia del poder regio y del poder religioso.

Cabe mencionar la relación de vasallaje que adopta cierta forma de contrato, lo cual implica un compromiso mutuo entre las partes, si bien la balanza entre derechos y obligaciones no se ajusta a criterios estrictos de igualdad.

La Ciudadanía en el Mundo Moderno

La quiebra de la unidad política y religiosa de Europa dio origen a la institución de los reinos. Se sentaron así las bases de la soberanía (poder independiente y superior a cualquier otra potestad o autoridad) del Estado moderno, según la cual no se reconoce ninguna autoridad externa o interna, temporal o espiritual, por encima del rey.

Con el absolutismo, el ejercicio de la potestad, es decir, el vínculo entre la autoridad política suprema y los individuos que forman parte del Estado, se hace más directo, pues se produce una concentración de la autoridad y la supresión de los poderes estamentales intermedios.

La concepción absolutista del poder considera que la autoridad proviene directamente de Dios y no reside en un intermediario entre Dios y la comunidad.

La Ciudadanía en Nuestros Días

[Sección a desarrollar]

Fuente: Colegio Maravillas, Departamento de Filosofía

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