Evolución de la Cartografía y el Desarrollo de Mapas Cognitivos en la Infancia

Enviado por Chuletator online y clasificado en Plástica y Educación Artística

Escrito el en español con un tamaño de 4,73 KB

Evolución de la Cartografía: De la Precisión Griega al Pragmatismo Romano

Teniendo en cuenta que los griegos (como Eratóstenes y Ptolomeo) alcanzaron un gran rigor científico en la representación de la Tierra, sorprende que en la época del Imperio Romano se trazaran numerosos mapas, como la famosa Tabla de Peutinger. En esta, los contornos y las escalas carecen de importancia; lo primordial eran las rutas, las distancias a recorrer, los pasos de montañas o de ríos, y las ciudades que había en el camino o las de destino.

Sin embargo, si entendemos que estas representaciones eran, en realidad, cartogramas de esas rutas y que su finalidad era ser usadas en desplazamientos habituales, podemos comprender que no se hicieran a escala ni respetando los contornos. Su objetivo era indicar las rutas a seguir, las jornadas de duración del viaje y los accidentes geográficos o núcleos urbanos presentes en el trayecto.

Representación a Escala y Croquis de Posición

Cada mapa muestra la intención comunicativa de sus autores y refleja el uso para el que fue diseñado. El hombre ha utilizado la percepción subjetiva y selectiva del espacio desde la antigüedad para comunicar ciertos hechos geográficos, produciendo representaciones donde aparecen aquellos aspectos o elementos que interesan en un momento determinado.

La importancia de la percepción subjetiva del espacio se empezó a investigar hacia 1960, año en que la obra de Kevin Lynch, "La imagen de la ciudad", se da a conocer. La capacidad del hombre de comprender el espacio se manifiesta a través de los mapas mentales y tiene un componente subjetivo importante, pero su desarrollo no se puede separar del aprendizaje. El desarrollo de la capacidad de comprender el espacio se estudia a través de los llamados mapas cognitivos.

Cómo desarrolla el niño la capacidad de comprender el espacio

Los mapas cognitivos referidos a la representación espacial de los niños (Martin, 1985) se basan en metodologías geográficas para el estudio del espacio, junto con las perspectivas psicológico-ecológicas que se refieren a la interacción del sujeto con el espacio concreto.

El Mapa Cognitivo

El mapa cognitivo es una representación esquemática del espacio, distinta del mapa cartográfico tradicional. Este reconstruye el espacio físico real, puesto que el sujeto representa en él los elementos que más le llaman la atención. Los mapas cognitivos están integrados por elementos espaciales abstractos que representan elementos geográficos concretos y conocidos, así como las posiciones relativas entre ellos. En estos mapas, suelen aparecer alteradas las distancias y las relaciones entre puntos.

Se consideran una estructura activa que busca información y dirige la acción, sirviendo al individuo para resolver sus problemas espaciales, especialmente de desplazamiento e identificación de puntos concretos. En ellos se identifican tres tipos de elementos fundamentales:

  • Los mojones: Son objetos que llaman especialmente la atención y en torno a los cuales se adoptan decisiones; son distintos para cada persona.
  • Las rutas: Son rutinas sensoriomotoras que permiten moverse de un mojón a otro, o a través de un conjunto de ellos. El mapa cognitivo de la ruta almacena toda la secuencia de mojones y los trayectos entre cada uno; estos se reconocen antes de haber desarrollado la capacidad de reconstruirlos mentalmente.
  • Las configuraciones: Integran toda la información de un mapa cognitivo. Abarcan simultáneamente una gran cantidad de información espacial, ya sea yuxtaponiendo rutas o englobándolas en una red de puntos interconectados. Sus disposiciones mutuas permiten elegir mentalmente trayectos nuevos o líneas de orientación.

Fases de la construcción mental en los niños

La construcción mental de los mapas cognitivos en la infancia se realiza en varias etapas progresivas:

  1. Fase inicial: Se caracteriza por incorporar elementos aislados entre sí (mojones) o unidos por segmentos que representan calles o caminos (trayectos). Los elementos o mojones seleccionados son los más familiares para los niños.
  2. Fase posterior: Aparecen conjuntos de elementos conectados entre sí, organizados espacialmente en torno a puntos de referencia importantes para el niño, tales como la casa o el colegio.

Entradas relacionadas: