Europa en la Era de Bismarck: Equilibrio de Poder y Desafíos Nacionalistas (Finales Siglo XIX)
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,83 KB
El Sistema Bismarckiano y el Aislamiento de Francia
Aislamiento. El sistema bismarckiano consistía en intentar agrupar a su alrededor a todos los países europeos. La caída de Bismarck supuso el fin de este sistema. La nueva generación alemana de Guillermo II reprocharía al canciller su visión estrictamente europea y su política de compromisos.
El Ascenso de los Nacionalismos y sus Consecuencias
Adquirieron gran importancia los sentimientos nacionalistas, alentados por los procesos unificadores alemán e italiano que, si por un lado favorecían el nacimiento de nuevas potencias, por otro planteaban el grave problema de las minorías sometidas y ansiosas por alcanzar su independencia. Esta situación resultaba especialmente conflictiva en determinadas zonas.
El Problema de las Minorías
El Imperio Austrohúngaro: La Monarquía Dual
En Austria, la existencia de una importante masa de población húngara condujo al establecimiento, en 1867, de la que se denominó Monarquía Dual. Esta implicaba un pacto entre la nacionalidad alemana y la magiar, predominante en Hungría. Pero junto a estos dos grupos existían una serie de minorías oprimidas, entre ellas:
- Checos
- Eslavos
- Croatas
- Rumanos
- Italianos
Las reivindicaciones de estas y otras minorías no contribuían precisamente al equilibrio interno de la monarquía dual.
Rusia y las Minorías Sometidas
El problema de las minorías sometidas se daba también en la Rusia de Alejandro II, pero el carácter autocrático del régimen zarista impedía, por el momento, cualquier manifestación de protesta.
Nacionalismos Revanchistas y Reivindicaciones Territoriales
Francia y la Cuestión de Alsacia-Lorena
También debían tenerse muy en cuenta los sentimientos nacionalistas de la derrotada Francia, a la que la pérdida de Alsacia-Lorena había supuesto una humillación. Bismarck siempre estuvo temeroso de que los franceses intentaran recuperarse a través de una nueva guerra.
Italia y los Territorios Irredentos
Y la recientemente unificada Italia planteaba en el foro internacional sus reivindicaciones por los territorios irredentos que continuaban sometidos a Austria.
Zonas de Tensión y la Política Exterior de Bismarck
Otro factor a considerar era la existencia de unas «zonas calientes», que fácilmente podían convertirse en foco de conflictos. Este era el caso de Alsacia-Lorena, pero también el de la Italia irredenta o el de los Balcanes.
Hasta los años noventa del siglo XIX, el mundo de las relaciones internacionales estuvo controlado por Bismarck, el hombre que dirigía a la potencia continental hegemónica. Su política exterior estuvo condicionada por el temor a una revancha francesa, que podría producirse a través de una alianza con Rusia, de manera que Alemania quedara sometida a un cerco franco-ruso. Para evitar esta posibilidad, el objetivo fundamental de la política internacional bismarckiana fue el aislamiento de Francia.
La Carrera Colonialista y la Posición Alemana
En los últimos años del siglo XIX, la mayor parte de los países europeos se vieron abocados a una carrera colonialista que se constituyó en fuente de tensiones entre ellos. La Alemania de Bismarck apenas participó en este proceso, con lo cual, no solo evitó tensiones con naciones en cuya alianza podía estar interesada Alemania, sino que la carencia de intereses coloniales la situó en una óptima posición para convertirse en el árbitro de las disputas surgidas entre las potencias colonialistas.