Eudaimonía y Virtudes Éticas en el Pensamiento Aristotélico

Enviado por Chuletator online y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 4,36 KB

Tema: Virtud y Felicidad

Aristóteles parte en su Ética a Nicómaco de la idea de que el ser humano realiza múltiples actividades que están siempre dirigidas a conseguir un bien superior, un fin o un "telos". Por eso, este tipo de teorías reciben el nombre de "éticas teleológicas". Para él, el fin último de todo ser humano es la felicidad. En esto hay un acuerdo universal. El problema surge a la hora de determinar en qué consiste esa felicidad que todos deseamos.

La Racionalidad y la Naturaleza Humana

Según el Estagirita, esta cuestión solo se puede resolver adoptando una actitud que el mundo denomina como teoría y que consiste en distinguir entre dos tipos de racionalidad o dos usos de la razón: el epistémico y el práctico. El uso epistémico de la razón es el uso científico y va dirigido al conocimiento, mientras que el uso práctico está orientado a la realización concreta de algo, y se divide en dos: la producción, que es lo que hace la técnica, y la acción, que es lo que hace la moral y la ética.

Con esta actitud se puede analizar la naturaleza humana. Así, cada ser es feliz realizando la acción que le es más propia y natural (ergón). En el caso del ser humano, su actividad más propia o característica es la llamada vida contemplativa, es decir, la búsqueda de la perfección de su capacidad racional, de su don natural para aprender y conocer. Alcanzar este tipo de vida exige la posesión de ciertos bienes materiales y, sobre todo, de la virtud (areté), que significa "práctica excelente de la inteligencia". Por eso, la felicidad no reside en el ejercicio normal de la racionalidad, sino en llevarla a su perfección. Por tanto, la virtud no es un acto aislado, sino un hábito adquirido mediante la voluntad y el esfuerzo constante.

Clasificación de las Virtudes

Existen dos tipos de virtudes llamadas, respectivamente, morales o éticas e intelectuales o dianoéticas. Las virtudes morales se encargan de perfeccionar nuestro modo de ser y las intelectuales se ocupan de perfeccionar nuestro conocimiento. Según Aristóteles, son cinco:

  • El arte o techné: se define como la capacidad de producir algo dirigido por la razón.
  • La prudencia o phronesis: es la capacidad de identificar el bien y obrar correctamente.
  • El intelecto o nous: es la capacidad para hacer evidente el conocimiento científico.
  • La sabiduría o sophia: es la capacidad para conocer los asuntos universales.

La Virtud Moral y el Justo Medio

Estas virtudes determinan el ideal de la felicidad, pero no son accesibles sin la ayuda de las virtudes morales o éticas, ya que estas son las que determinan las conductas completas. En este ámbito de la vida práctica tiene especial importancia la virtud de la prudencia, ya que sirve para encontrar el justo medio entre el exceso y el defecto. Esto da lugar a otras virtudes éticas como la fortaleza, la templanza, la modestia, la generosidad y, sobre todo, la justicia.

La Justicia y la Dimensión Social

La justicia es definida por Aristóteles como la más importante de la vida ética, pues abarca a todas las demás y su ejercicio no es solo individual, sino también social y político. Por una parte, implica equidad hacia los demás, dar a cada uno según merezca o necesite. Por otra parte, la justicia supone obediencia a las leyes. De este modo, la ética culmina en la justicia, y nadie puede ser virtuoso si no ha sido educado; es al Estado a quien compete la tarea educativa. Así, la sociabilidad natural del ser humano le permite participar en la comunidad política a través de la justicia y, sobre todo, alcanzar la sabiduría mediante la vida contemplativa y las virtudes como medio para lograr el objetivo de la felicidad.

Entradas relacionadas: