Ética de Santo Tomás de Aquino: Virtud, Ley Natural y Felicidad
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Ética de Santo Tomás de Aquino: Fundamentos y Propósito
Santo Tomás de Aquino, principal representante de la Escolástica medieval, desarrolla una ética de inspiración aristotélica, de carácter eudemonista y teleológico, pues considera que todas las acciones humanas tienden a un fin y que el fin último del ser humano es la felicidad. Sin embargo, a diferencia de Aristóteles, sostiene que la felicidad perfecta no se alcanza en esta vida, sino en la vida futura, y consiste en la visión de Dios (visio beatifica).
Las Virtudes como Perfección del Alma
Las virtudes son hábitos que perfeccionan las potencias del alma y permiten al ser humano obrar bien. Siguiendo a Aristóteles, distingue entre:
- Virtudes intelectuales: perfeccionan el entendimiento.
- Virtudes morales: perfeccionan la voluntad y los afectos.
- Virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, que tienen a Dios como objeto y son infundidas por Él.
El fin último del hombre es vivir virtuosamente para unirse a Dios, y para ello la razón humana necesita ser elevada por la gracia.
La Ley Natural y el Bien Moral
El bien moral consiste en actuar de acuerdo con la naturaleza humana. De esta naturaleza derivan las inclinaciones fundamentales:
- Conservar la vida.
- Reproducirse y educar a los hijos.
- Buscar la verdad.
- Vivir en sociedad.
De estas inclinaciones surge la ley natural, que es universal, evidente e inmutable, y que la razón puede descubrir mediante el intelecto práctico. Obrar contra la ley natural es obrar contra la propia esencia, lo que en la tradición cristiana se identifica con el pecado.
Jerarquía de las Leyes y el Poder Político
La ley natural es participación de la ley eterna, entendida como la razón divina que gobierna el universo. La ley positiva del Estado debe expresar la ley natural, y el legislador no puede establecer normas contrarias a ella, pues toda autoridad procede de Dios.
Además de la ley natural, Santo Tomás reconoce la ley divina revelada, necesaria para orientar al ser humano hacia su fin sobrenatural, inaccesible a la sola razón. Por ello, el poder político debe promover la vida virtuosa, pero subordinado al fin último del hombre, que es espiritual.
Conclusión
En suma, la ética de Santo Tomás integra la tradición aristotélica con la visión cristiana, mostrando que el ser humano alcanza su plenitud viviendo conforme a la virtud y orientando su vida hacia Dios. La ley natural, las virtudes y la subordinación del poder político al fin sobrenatural expresan una concepción moral en la que razón y fe se complementan en la búsqueda del bien y de la felicidad última.