Ética y Moral: Fundamentos para la Construcción del Carácter Humano
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Moral vivida y moral pensada
Los términos ética y moral se utilizan indistintamente en la vida cotidiana porque tienen una etimología muy similar. Tanto el vocablo griego éthos como el latino mos vienen a significar carácter, costumbre o lugar desde el que los seres humanos proyectan su vida. Sin embargo, resulta útil establecer una distinción entre moral y ética, semejante a la que Aranguren introduce entre moral vivida y moral pensada.
La moral es algo que las personas y las sociedades vivimos en la vida cotidiana; la ética, o moral pensada, es la reflexión que los filósofos han hecho y hacen sobre la moral. La moral es, pues, cosa de la vida y, por eso, se expresa en el lenguaje de la vida cotidiana; la ética es reflexión filosófica sobre la moral y utiliza métodos y lenguaje filosófico. Trata de esclarecer, ante todo, tres cuestiones: qué es lo moral, cómo se fundamenta y cómo se aplica a la vida lo descubierto mediante la reflexión filosófica, dependiendo de las teorías éticas.
¿Qué es ser moral?
No existe "la moral" como existen la geografía o la química, sino una dimensión de las personas y de las sociedades a la que llamamos moral. «Ser moral» es un quehacer, una tarea: ir adquiriendo unas costumbres, ir forjándose un carácter desde el que idear la propia vida; pero ir forjándose un buen carácter.
Sin embargo, conviene no confundir lo que aquí queremos decir con «alto de moral» o «animado» y el sentido biológico o psicológico que pueden tener estas expresiones. Una persona perversa puede estar psicológicamente muy animada y, sin embargo, decimos de ella que es inmoral.
Moral y meta
La moral, que como hemos dicho nos ayuda a construirnos por dentro y en la relación con los demás, lo hace con vistas a que alcancemos nuestra propia autorrealización. Para conseguirlo, nos propone ideales de vida buena, consejos y experiencias vividas.
Diferencias entre moral y ley
Es fundamental distinguir estos conceptos basándonos en los siguientes puntos:
- Las leyes afectan a los miembros de un Estado determinado, mientras que las pautas morales orientan a todas las personas y son universales.
- De acuerdo con nuestras pautas, a veces consideramos deber moral algo que no aparece mandado en ninguna ley.
- Otras veces consideramos contrario al deber moral lo que ordena una ley; por ejemplo: la pena de muerte.
Libertad
Lo primero con lo que contamos para construirnos a nosotros mismos como seres morales es la libertad. Las personas no nacemos ya hechas, sino por hacer, como el material de un escultor. Precisamente porque no estamos ya determinados a dar una respuesta única, ni a elegir una sola de esas posibilidades, podemos decir que somos libres.
La libertad de los seres humanos consiste en que estamos abiertos a crear inteligentemente un mundo de posibilidades y a elegir entre ellas la que consideramos mejor.
Talante
Nuestra libertad no es incondicionada, sino que está condicionada por el talante con el que nacemos y por la situación social en que nos encontramos. El talante de una persona es su sentimiento fundamental de la existencia, el tono vital con el que se enfrenta por naturaleza a la realidad.
Una persona no es un conjunto inconexo de sentimientos y de inteligencia, sino que en cada uno de nosotros hay una unidad emocional e inteligente que no hemos elegido, sino que hemos heredado, que nos viene dada por naturaleza: es el talante.
Carácter
Precisamente por ser libres, podemos ir forjándonos un carácter, que los antiguos llamaban segunda naturaleza: las personas nacemos con un talante y podemos ir creándonos un carácter por repetición de actos. En esta forja, decía ya Aristóteles, consiste la vida moral: en adquirir las virtudes y actitudes que van componiendo el carácter.
Virtudes
La vida moral tiene una meta: ser persona en plenitud, y para lograrla es preciso ir adquiriendo los hábitos correspondientes. A los hábitos que encaminan al bien los llamaron los clásicos virtudes; a los que alejan de él, vicios.
En Grecia, la virtud se entendía como excelencia del carácter. Se entiende, entonces, que la virtud es una predisposición a obrar bien, adquirida mediante el ejercicio.
Actitudes
Las actitudes son aquellas predisposiciones, aprendidas y relativamente fijas, que orientan nuestra conducta ante distintas situaciones. Virtudes y actitudes contienen componentes cognitivos, afectivos y comportamentales. Ambas son claves en la vida moral, porque las personas solemos actuar según las predisposiciones que hemos adquirido.