La Ética Material vs. Formal: Fundamentos, Preceptos Hipotéticos y Heteronomía

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Fundamentos y Crítica de la Ética Material

Definición de Ética Material

Hasta la aparición de Kant, las éticas predominantes habían sido materiales, en contraste con la ética formal que él propondría. Es crucial no confundir la ética material con la ética materialista:

  • Lo contrario de una ética materialista es una ética espiritualista.
  • Lo contrario de una ética material es una ética formal.

Por ejemplo, la ética de Santo Tomás es material, pero no materialista, sino espiritualista, puesto que establece como Bien Supremo algo de naturaleza espiritual: Dios.

Las éticas son consideradas materiales cuando la bondad o maldad de la conducta humana depende de algo que se considera el Bien Supremo. Los actos serán buenos cuando nos acerquen a este bien supremo, y malos cuando nos alejen de él. Toda ética material parte de la premisa de que existen bienes, es decir, cosas buenas para el ser humano. Por lo tanto, comienza por determinar cuál es (de entre todos ellos) el bien supremo o fin último del hombre. Una vez establecido dicho bien supremo, la ética material establece las normas o preceptos adecuados para alcanzarlo.

Los Preceptos de la Ética Material: Hipotéticos, Empíricos y Condicionales

Los preceptos de toda ética material poseen una naturaleza hipotética, empírica y condicional. Esto implica que no tienen un valor absoluto, sino que solo valen de un modo condicional, funcionando como medios para conseguir un fin específico. Si el sujeto no desea dicho fin, el mandato no es tal para el que no lo quiere.

Kant argumentará que los imperativos hipotéticos nunca pueden ser la expresión de una experiencia moral genuina, ya que la experiencia moral exige el sometimiento a un precepto universal y necesario. Los imperativos hipotéticos, sin embargo, no cumplen con esta universalidad y necesidad:

Tipos de Imperativos Hipotéticos

  1. Imperativos de la habilidad: Describen una acción como buena para la realización de un fin meramente posible.
  2. Imperativos de la prudencia: Lo que constituye la felicidad para cada individuo depende de su constitución empírica. Incluso si pudiésemos encontrar algo que proporcionase felicidad a todos los hombres, el modo de realizar ese algo dependerá de cuestiones empíricas y fácticas (en unas circunstancias se necesitarán ciertos medios y en otras, otros).

La experiencia empírica solo puede fundamentar imperativos particulares y contingentes (que valen para casos específicos, pero no siempre, y que no son necesarios, sino contingentes). Dado que los preceptos morales deben ser universales y necesarios, lo empírico no puede conferirles universalidad ni necesidad.

En consecuencia, las éticas materiales, al extraer su contenido de la experiencia, fundamentan solo determinaciones empíricas (*a posteriori*), y por ello, no pueden expresar el factum de la moralidad (el hecho de la moralidad, según Kant).

La Heteronomía de las Éticas Materiales

Las éticas materiales son inherentemente heterónomas. La heteronomía se contrapone directamente a la autonomía:

Autonomía vs. Heteronomía

  • Un sujeto es autónomo cuando tiene la capacidad de darse a sí mismo sus propias leyes (y la capacidad para realizarlas).
  • Un sujeto es heterónomo cuando las leyes no residen en él mismo, sino que le vienen impuestas desde fuera.

Las éticas materiales son heterónomas porque describen una acción como buena solo de forma condicional: la acción es buena porque es un medio eficaz para la realización de un fin deseado por el sujeto. En las acciones heterónomas, el sujeto debe someterse a la realidad externa; es esta realidad la que impone sus condiciones, obligando al sujeto a plegarse al orden del mundo.

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