La Ética Kantiana: Libertad, Razón y el Deber Moral

Enviado por Beatriz Fuster López y clasificado en Filosofía y ética

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Ética Universal: La Razón y la Libertad

Junto a la capacidad de conocer, existe en nosotros la de pensar (Vernunft), la razón propiamente dicha: la primera se basa en conceptos que ordenan los datos que recibimos de los sentidos; la segunda, en la capacidad de guiar nuestro entendimiento por ideas que no proceden de la experiencia sensible, las cuales, aunque no proporcionan conocimiento, ayudan a dirigir y ordenar este.

La Razón como Principio de Libertad

La capacidad de dirigirse por ideas y principios es lo propio de la razón. En ello estriba ser libres: en darse a sí mismos normas de conducta. La libertad, entendida como acción incondicionada, no sujeta a otra ley que la que emana de sí misma y, en consecuencia, no sometida a los condicionamientos de la naturaleza, se convierte para Kant en el ideal que rige la acción humana: aquello que deberíamos ser (en sí) más allá de aquello que somos (naturaleza). Esta idea de la razón es, pues, el intento de regir nuestra conducta.

El Deber frente a la Inclinación

Ser libre no es hacer lo que nos viene en gana, sino dictarse a sí mismo, como ser pensante y racional, las máximas y leyes que deben regir nuestra conducta. Es, dicho de otro modo, obedecer al deber más que buscar la felicidad o el placer.

La Ética Formal de Kant

La ética de Kant es formal, porque no prescribe algo concreto que deba guiar la conducta, sino solo el ideal mismo del deber y de obrar conforme a lo universal. Lo universal en nosotros, por el hecho de ser humanos, es justamente la razón: la capacidad de pensar en base a ideas.

Crítica a la Moral Interesada

Por ejemplo, el cristianismo establece que la felicidad de la salvación, prometida por Dios a quienes le obedecen, será el premio al buen obrar. En consecuencia, el fiel podría cumplir la ley moral por este premio, buscando el beneficio de la salvación eterna. Su cálculo interesado le lleva a ser moral y actuar conforme al deber.

Sin embargo, la ética kantiana pretende demostrar que solo quien cumple el deber por el deber mismo, sin otra consideración, obra moralmente y, por ello, libremente, obedeciendo a su razón y no a su naturaleza o inclinación.

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