Ética kantiana: imperativo categórico, autonomía y postulados de la razón práctica

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Immanuel Kant y las tres preguntas fundamentales

Immanuel Kant (1724-1804) fue un filósofo alemán muy importante para la filosofía moderna. Su pensamiento gira en torno a tres grandes preguntas: ¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer? y ¿qué puedo esperar?

La primera pregunta: la Crítica de la razón pura

La primera la responde en la Crítica de la razón pura, donde explica hasta dónde puede llegar el conocimiento humano.

La segunda pregunta: la Crítica de la razón práctica

La segunda, que trata sobre la moral, aparece en la Crítica de la razón práctica. En esta obra, Kant explica cómo debe actuar una persona desde el punto de vista moral.

La función de la razón y los usos de la misma

Para Kant, la razón humana no solo sirve para conocer el mundo, sino también para guiar nuestro comportamiento. Gracias a la razón podemos descubrir reglas morales que no dependen de la experiencia ni de lo que nos conviene, sino de pensar racionalmente.

Dos usos de la razón

Kant distingue dos usos de la razón:

  • El uso teórico, que se ocupa del conocimiento y de describir cómo son las cosas.

  • El uso práctico, que se ocupa de la acción y nos dice cómo debemos comportarnos.

Juicios e imperativos

Los juicios describen la realidad, mientras que los imperativos ordenan acciones. La ética no trata de cómo actúan realmente las personas, sino de cómo deberían actuar siguiendo principios racionales y universales.

Crítica a las éticas teleológicas

Antes de Kant, la mayoría de las teorías éticas buscaban un fin o bien supremo, como la felicidad. Kant rechaza estas teorías por tres razones:

  1. Se basan en la experiencia, por lo que no pueden ser universales.

  2. Usan imperativos hipotéticos, que solo obligan si queremos conseguir algo (por ejemplo: «si quieres ser feliz, haz esto»).

  3. Hacen que la voluntad sea heterónoma, es decir, guiada por deseos, intereses o recompensas externas.

Autonomía, ética formal y valoración de la acción

Para Kant, una moral auténtica debe ser autónoma: la persona se da a sí misma las normas morales usando la razón, sin depender de premios, castigos o deseos personales.

Frente a estas éticas, Kant propone una ética formal, basada en principios racionales, universales y en la autonomía de la voluntad. Lo importante no es el resultado de la acción, sino la intención con la que se actúa.

Kant distingue tres tipos de acciones:

  • Las que van contra el deber.

  • Las que cumplen el deber pero por interés personal.

  • Las que se hacen por deber, solo por respeto a la ley moral.

Solo estas últimas tienen verdadero valor moral.

El imperativo categórico

El centro de la ética kantiana es el imperativo categórico, que manda actuar de forma que nuestra conducta pueda convertirse en una regla válida para todos. Su fórmula más conocida dice:

«Actúa solo según una norma que puedas querer que sea ley universal.»

Es decir, antes de actuar debemos preguntarnos si todos podrían hacer lo mismo sin problema.

Tratar a las personas como fines

Otra forma del imperativo categórico dice que debemos tratar a las personas siempre como fines y nunca solo como medios. Para Kant, los seres humanos tienen dignidad y no pueden ser usados como simples instrumentos.

Los postulados de la razón práctica

Finalmente, Kant habla de los postulados de la razón práctica: la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. No se pueden demostrar con la razón teórica, pero son necesarios para que la moral tenga sentido.

  • La libertad es necesaria para poder ser responsables de nuestras acciones.

  • La inmortalidad del alma permite pensar en la perfección moral más allá de una sola vida.

  • La existencia de Dios garantiza que, al final, la virtud y la felicidad estén unidas.

Resumen

En síntesis, la propuesta kantiana privilegia la autonomía de la voluntad, normas morales universales y la intencionalidad por encima de los resultados. El imperativo categórico y los postulados de la razón práctica constituyen los ejes centrales de su ética, que busca fundamentar la moral en la razón pura aplicada a la acción.

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