La Ética de Kant: Conceptos Fundamentales
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La Ética de Immanuel Kant
La filosofía moral de Immanuel Kant es una de las más influyentes en la historia del pensamiento occidental. Se caracteriza por su enfoque en el deber, la razón y la autonomía del individuo. A continuación, se presentan las características fundamentales de su ética y los conceptos clave que la sustentan.
Características Fundamentales de la Ética Kantiana
Deontológica
La palabra deontológica proviene del griego deon, que significa «deber». Una ética de este tipo sostiene que es la intención lo que determina la moralidad de una acción. Kant desarrolla una ética deontológica porque se apoya en el concepto del deber, afirmando que una acción es moralmente buena si se actúa de acuerdo con este, es decir, si se realiza porque es lo que hay que hacer, independientemente de las inclinaciones personales. Para Kant, no existe en el mundo ninguna cosa buena en sí misma a excepción de la buena voluntad, y esta consiste en actuar según el deber empleando todo el esfuerzo. La definición brindada por Kant dicta que el deber es «la necesidad de una acción por respeto a la ley moral».
Autónoma
Las normas morales son autoimpuestas por el individuo. Kant utiliza el concepto de «Sapere Aude» (latín para «atrévete a saber»); dicho concepto invita al ser humano a utilizar su propia razón para decidir, la cual sabrá qué está bien y qué no.
Formal
A diferencia de otras éticas, la kantiana no plantea cuáles son las cosas que están bien y cuáles las que no, sino que brinda una serie de reglas para que cada individuo juzgue por sí mismo. Es decir, no da contenido, sino forma.
Universal
Kant propone que antes de realizar una acción, los individuos se pregunten si sería bueno que todos obraran de ese modo. Si la respuesta es sí, entonces la acción es buena; esto se debe al concepto de universalidad, que plantea que lo que es bueno debe ser bueno para todos.
Conceptos Clave en la Filosofía Kantiana
Máxima
Idea o pensamiento subjetivo que preside nuestras acciones, es decir, lo que impulsa a un ser humano a actuar de tal o cual manera. Kant las define como las pautas subjetivas del deber.
Ley Moral
Resultado de la universalización de máximas de contenido moral, pautas morales y de acuerdo con el deber. Es el comportamiento que es bueno para todos.
Inclinación
Son los afectos, sentimientos, emociones y pasiones que pueden mover a un individuo. Para poder entender los distintos tipos de inclinaciones, es preciso distinguir entre los tres tipos de acciones que identifica Kant:
- Acciones contrarias al deber: Aquellas que van en contra de lo que el deber manda.
- Acciones por deber: Aquellas realizadas exclusivamente por respeto a la ley moral, sin ninguna inclinación personal.
- Acciones conforme al deber: Aquellas que coinciden con lo que el deber manda, pero no se realizan por él, sino por una inclinación personal. Estas se subdividen en:
- Acciones por inclinación mediata: Realizadas a conveniencia del individuo (ej. un comerciante honesto para mantener su reputación).
- Acciones por inclinación inmediata: Realizadas llevados por los afectos o sentimientos (ej. ayudar a alguien por compasión).
Imperativos
Son mandatos éticos. Se distingue entre:
- Imperativos hipotéticos: Aquellos que mandan de forma condicional (ej., «si quieres ser un buen estudiante, estudia»). Su validez depende de un fin que se persigue.
- Imperativos categóricos: Aquellos que mandan de forma absoluta e incondicional, indicando cómo obrar independientemente de la situación o de cualquier fin ulterior (ej., «no mientas»). Kant utiliza los imperativos categóricos para crear reglas objetivas que permiten a un individuo distinguir la moralidad de su accionar, siendo la formulación más conocida el Imperativo Categórico: «Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal».