La Ética Formal de Immanuel Kant: Autonomía y el Imperativo Categórico
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La Ética en Immanuel Kant
En Crítica de la razón práctica (1788), Immanuel Kant se ocupa de dar una respuesta a la pregunta “¿qué debo hacer?”, es decir, determinar cómo tiene que comportarse el ser humano. Este filósofo sostiene que el comportamiento moral debe establecerse sobre principios de la propia razón para que sean a priori: necesarios y universales.
La Ilustración y la Autonomía Moral
No podemos olvidar que Kant considera que la Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad, de su incapacidad para servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro. Por este motivo, busca que su ética haga al ser humano autónomo y somete a crítica a las éticas anteriores a la suya, a las cuales denomina:
- Materiales
- Finalistas
- Hipotéticas
- Heterónomas
La Ética Formal: Principios y Deber
Kant propone una ética formal, a priori, universal y necesaria. Esta consiste en que la razón establece unos principios de validez universal que el ser humano debe aplicar a su conducta por puro deber. La ética formal que propone el filósofo se caracteriza por ser:
- A priori: El concepto de bueno o malo es absoluto y de validez universal.
- Imperativo categórico: Los juicios morales no están orientados a conseguir un fin externo.
- Autónoma: Es el propio sujeto el que se determina a obrar por deber.
Según Kant, solo tienen valor moral las acciones hechas por el deber mismo, sin considerar el interés, las inclinaciones particulares o sus consecuencias: el deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley; ese es el principio supremo de la moralidad.
Voluntad, Libertad y el Imperativo Categórico
La voluntad nos sirve para respetar la ley. Si nuestra voluntad fuera santa, nuestras acciones coincidirían siempre con los dictados de la razón; pero, como a menudo se produce una discrepancia, los principios objetivos se nos presentan como mandamientos o imperativos. La obligación, el “deber”, implica libertad: la libertad de obedecer o desobedecer la ley, por lo que libertad y ley moral se condicionan mutuamente.
El imperativo moral tiene que ser categórico, es decir, debe ordenar las acciones no como medios para obtener un fin, sino por ser buenas en sí mismas. Kant expone el imperativo categórico en esta obra y en Fundamentación de la metafísica de las costumbres mediante cuatro enunciados diferentes, pero sin duda los más importantes son:
- “Obra solo de acuerdo a una máxima de tu voluntad por la cual puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal” (obra por deber, no te dejes llevar por inclinaciones subjetivas).
- “Obra de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca simplemente como un medio”.