La Ética de Descartes: Libertad, Moral Provisional y el Fundamento Teológico del Cogito
Enviado por Chuletator online y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 3,42 KB
La Filosofía de René Descartes: Ética, Libertad y la Garantía de Dios
I. La Ética Cartesiana: Razón, Voluntad y Libertad
Para Descartes, la libertad consiste en una acción voluntaria y racional. El filósofo distingue claramente entre la voluntad y el entendimiento, y argumenta que solo actuamos libremente cuando nuestra voluntad se somete a lo que el entendimiento le indique.
El Intelectualismo Clásico y su Matización
La solución que encuentra Descartes es una versión del intelectualismo clásico: la libertad es la subordinación de la voluntad al entendimiento, puesto que la razón no está sometida a las pasiones ni a los afectos del cuerpo. Aun así, este intelectualismo será matizado en su teoría moral, donde la relación entre razón y pasión es revisada, y la generosidad es considerada una de las pasiones más importantes.
La Moral Provisional y la Seguridad Moral
En el ámbito de la moral, existe una asimetría entre el riguroso método cartesiano y la moral que Descartes propone. No se puede aspirar en este ámbito al nivel de la «certeza absoluta», sino que es preciso conformarse con la simple «seguridad moral» que nos ofrecen las costumbres y los hábitos. Esta actitud conduce a una «moral provisional» que se resume en tres máximas fundamentales:
- Obediencia a las leyes y costumbres: Acatar las leyes y costumbres del propio país, así como la religión en que cada persona se ha educado.
- Resolución y firmeza en la toma de decisiones: La duda es el peor enemigo para la vida cotidiana. Una vez que se ha decidido algo, se debe actuar como si fuera lo más seguro.
- Autodominio: Control de los propios deseos y pasiones.
El Control Racional de las Pasiones
Para Descartes, las pasiones son el reverso de las acciones, de modo que las pasiones que siente el alma son fruto de las acciones que realiza el cuerpo. Las pasiones se consideran irracionales e involuntarias y, según Descartes, deben ser controladas por la razón. Esta concepción no implica que las pasiones sean malas por sí mismas; al contrario, son buenas, pero es crucial evitar el mal uso que hacemos de ellas o sus excesos.
La forma de conseguir este equilibrio es mediante la libertad, el autodominio y la firmeza; es decir, gracias a la aplicación de la moral podemos disfrutar de las pasiones para lograr la mayor alegría y felicidad posibles.
II. La Teología Cartesiana: Dios como Garante Epistemológico
Si definimos a Dios, lo tendremos que hacer como un ser sumamente perfecto. Entre los rasgos de la perfección estarían la omnisciencia, la omnipotencia, la eternidad, la infinitud, y también la existencia, puesto que si no fuera así, no sería un ser perfecto.
Todos los argumentos que propone Descartes tienen el objetivo de demostrar la existencia de Dios, de cancelar la duda metódica, de garantizar la certeza del método y de reafirmar los criterios de la evidencia descubiertos en el primer principio del cogito.
Si Dios existe, por su bondad y por su perfección, no cabe la duda hiperbólica. En la metafísica cartesiana, Dios es el garante epistemológico del método: su función esencial es asegurar el avance del conocimiento científico.