Ética, conciencia y deberes: libertad, virtudes y vivir en la verdad

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Lo que no es la ética

Lo que no es la ética

  • No son normas del cielo o del infierno.
  • No es decidir por sí mismo en un sentido privado y absoluto.
  • No son falsas opiniones ni simplemente aquello opinable.
  • No consiste en dar un primer paso simplemente para quitar lo que estorba.

La ética como arte

La ética como arte

  • Conocimiento: la ética no es un saber puramente biológico o biomédico.
  • Acciones y virtudes: la ética se manifiesta en acciones buenas, virtudes y decisiones de carácter.
  • Libertad con límites: la libertad no es ilimitada; está en la naturaleza humana que no todo vale.
  • Final práctico: vivir bien es posible.

Un ser descentrado

Un ser descentrado

Para comprender la ética hay que mirar al ser humano. El ser humano es un ser descentrado porque no está encerrado en sí mismo. Es al mismo tiempo animal y habitante de un mundo objetivo. En la infancia, el niño no está solo en el mundo: desde pronto se relaciona con los demás.

Solo puede vivir bien quien sabe que los demás tienen valor y no está solo en la existencia.

Bienes y deberes

Bienes y deberes

El comportamiento humano está guiado por dos voces:

  • Bienes (B): todo aquello que deseamos. Aristóteles hablaba de bienes como la comida, el sueño, el dinero, la familia, etc.
  • Deberes (D): no estamos solos; la inteligencia nos permite ser empáticos y así nace la obligación moral, que surge cuando entendemos que no podemos vivir ignorando al otro.

No siempre lo que nos apetece es lo que debemos hacer. El bien nos atrae y el deber nos obliga.

Tres tipos de deberes

Tres tipos de deberes

En la vida ética hay tres tipos de deberes:

  1. Hacia uno mismo: cuidado del cuerpo, la salud y el carácter. El ser humano tiene el deber de crecer como persona y no dejarse llevar por lo primero que aparece.
  2. Hacia los demás: surgen del reconocimiento de la igualdad, e involucran justicia y respeto; obligan para convivir.
  3. Hacia Dios: reconocer a Dios como creador y último fin (según determinadas perspectivas religiosas).

Estos tres tipos de deberes no se oponen, sino que se refuerzan mutuamente.

El juicio de la conciencia

El juicio de la conciencia

La conciencia moral es el núcleo más íntimo del ser humano: es la voz interior. Gracias a la conciencia, el ser humano no actúa únicamente por impulsos. La conciencia no inventa, sino que aplica criterios a cada situación; es juez en la medida en que puede descubrir lo correcto con la razón.

La educación moral es esencial: una conciencia bien formada permite vivir con paz.

Los tres frentes de la debilidad

Los tres frentes de la debilidad

Podemos distinguir tres ámbitos en los que la persona muestra debilidad frente a la vida moral:

  • Afectivo: los impulsos. Sentimos inclinaciones fuertes aunque no sean lo correcto.
  • Intelectual: es difícil saber qué es lo correcto; actuamos mal por ignorancia. La mente se confunde y se deja llevar por el error.
  • Volitivo: aunque sepamos lo que está bien, no tenemos la fuerza de voluntad. Queremos ser mejores pero no lo logramos por falta de decisión.

Vivir en la verdad

Vivir en la verdad

La libertad humana no consiste en hacer lo que nos da la gana, sino en vivir en la verdad. Existen dos dimensiones de la persona: la externa y la interna; la libertad auténtica no está esclavizada por el miedo.

Una de las cosas que impide que seamos felices es no saber qué está bien y qué está mal, no saber reconocer lo correcto.

La ventana de Johari es una herramienta que ayuda a comprender el conocimiento de uno mismo: nuestro conocimiento se divide en cuatro áreas (lo conocido por uno mismo y por los demás, lo conocido por uno mismo pero no por los demás, lo conocido por los demás pero no por uno mismo, y lo desconocido para ambos).

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