Las Etapas Militares de la Guerra Civil Española (1936-1939)
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Las Fases Militares de la Guerra Civil Española (1936-1939)
La Guerra Civil Española, un conflicto trascendental en la historia del siglo XX, se desarrolló a través de distintas fases militares, cada una con sus propias características y objetivos estratégicos. A continuación, se detalla la cronología de estos eventos cruciales.
Primera Fase: El Avance de las Columnas y la Batalla de Madrid (1936-1937)
La primera fase de la guerra se desarrolla entre 1936 y 1937, caracterizada por el avance de las columnas militares. El Bando Nacional se estructura en torno a dos ejércitos principales: el del norte, comandado por el general Mola, y el del sur, al frente del cual estaba el general Franco.
La estrategia del Bando Nacional es clara desde el inicio: tomar la capital, Madrid. Desde el sur, Franco organiza las columnas que avanzan por la frontera portuguesa, logrando tomar importantes plazas como Mérida y Badajoz. Avanzando por Talavera, Franco decide desviar el ataque hacia Toledo, donde se produce el asedio del Alcázar.
Por su parte, las columnas republicanas tienen menos éxito debido a su desorganización inicial. No obstante, destacan las que logran recuperar Albacete y las columnas anarquistas de Ascaso y Durruti que, desde Barcelona, intentaron tomar sin éxito las capitales aragonesas.
En este periodo, el PCE (Partido Comunista de España) toma la iniciativa de crear el Quinto Regimiento, que será la base del futuro Ejército Regular Republicano, fundamental para la organización de la defensa.
La Batalla de Madrid y Guadalajara
En 1937 se desarrolla la crucial Batalla de Madrid. Las tropas de Franco y Mola intentan repetidamente atacar la capital desde la sierra norte y cortar sus comunicaciones vitales con Valencia o Barcelona. En este contexto, se produce la Batalla de Guadalajara, un enfrentamiento significativo donde intervienen tropas italianas del Corpo Truppe Volontarie, que son derrotadas por el Ejército Republicano y las Brigadas Internacionales, marcando una importante victoria republicana.
Segunda Fase: La Campaña del Norte (Marzo-Octubre de 1937)
La segunda fase abarca de marzo a octubre de 1937. Ante la imposibilidad de tomar Madrid, los nacionales concentran sus esfuerzos en acabar con el Frente del Cantábrico, una zona aislada de la República, pero rica en recursos estratégicos como la minería y la siderurgia.
Durante esta campaña, se producen los primeros bombardeos masivos sobre población civil, una táctica que luego sería habitual en la II Guerra Mundial. Estos ataques fueron practicados por la Legión Cóndor alemana sobre ciudades como Guernica, un evento de gran impacto internacional. Finalmente, tras una dura resistencia, cae Bilbao.
Los republicanos intentan una estrategia de distracción con batallas como las de Brunete y Belchite, buscando aliviar la presión sobre el frente del norte. Sin embargo, fracasadas estas ofensivas, la campaña nacional continúa con la caída de Santander y, posteriormente, de Gijón, lo que significa la pérdida total del norte para la República.
Tercera Fase: Teruel y la División del Territorio Republicano (1937-1938)
La tercera fase, entre 1937 y 1938, se caracteriza por la Batalla de Teruel y la posterior marcha a Levante. Los republicanos, ante un ataque inminente a Madrid por parte de Franco, concentran el grueso de sus tropas y tratan de tomar Teruel, logrando inicialmente ocupar la ciudad.
Sin embargo, las duras condiciones invernales y la contraofensiva nacional obligan a los republicanos a ceder en la Batalla de Alfambra. Posteriormente, una potente ofensiva nacional hace caer las defensas catalanas y el territorio republicano es dividido en dos cuando las tropas nacionales llegan hasta el Mediterráneo, a la altura de Vinaroz, aislando Cataluña del resto de la zona republicana.
Cuarta Fase: La Batalla del Ebro y el Fin de las Esperanzas Republicanas (Junio-Octubre de 1938)
La cuarta fase, entre junio y octubre de 1938, ve a los republicanos intentar desesperadamente unir sus dos zonas y prolongar la guerra con la esperanza de enlazar con la inminente contienda mundial. Es la gigantesca Batalla del Ebro, que resulta posible gracias al material y apoyo francés, aunque limitado.
Sus esperanzas se ven frustradas tras el Pacto de Múnich (septiembre de 1938), que les resta apoyo internacional y consolida la política de no intervención. Con una mayor capacidad artillera y aérea en este frente, la batalla muy pronto se bloquea, convirtiéndose en una extenuante guerra de posiciones. La derrota republicana en el Ebro significa un verdadero vuelco en la guerra, siendo a partir de entonces cuestión de tiempo la victoria del Bando Nacional.
Quinta y Última Fase: El Colapso Republicano y el Fin de la Guerra (Diciembre de 1938-Marzo de 1939)
La última fase, entre diciembre de 1938 y marzo de 1939, marca el colapso final de la República. Tarragona es tomada y después cae Barcelona sin mayor resistencia, lo que provoca un gran impacto moral y estratégico.
El Gobierno Republicano se traslada a Gerona y más tarde cruza la frontera en un éxodo masivo de combatientes y civiles hacia Francia. A partir de aquí, los distintos frentes republicanos se van descomponiendo y el Ejército Nacional simplemente avanza, sin apenas combates significativos.
El golpe final a la República lo da el coronel Segismundo Casado, quien, con el apoyo de otros militares y políticos, organiza un golpe de estado en Madrid en marzo de 1939, buscando una paz negociada que finalmente no se produce, precipitando el fin de la guerra y la victoria franquista.