Etapas Clave de la Segunda República Española: Reformas y Conflictos (1931-1936)
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El Primer Bienio Republicano (1931-1933): El Impulso Reformista
El Primer Bienio Republicano se desarrolló en una coyuntura especialmente difícil: una economía en crisis por el impacto del crack de 1929, una sociedad profundamente desigual y una fuerte resistencia de los sectores conservadores al nuevo régimen. A pesar de ello, el gobierno de coalición republicano-socialista, liderado desde octubre de 1931 por Manuel Azaña, impulsó el programa reformista más ambicioso de la historia española hasta ese momento.
Reformas Implementadas
Las principales áreas de reforma fueron:
- Ámbito Religioso: El gobierno adoptó una política laicista que incluía la secularización de los cementerios, el matrimonio civil y el divorcio, la ilegalización de la Compañía de Jesús y la Ley de Congregaciones Religiosas, que limitaba la actividad docente de las órdenes religiosas. Estas medidas generaron una fuerte oposición de la Iglesia y de los sectores católicos.
- Reforma Agraria: La Ley de Reforma Agraria de 1932 pretendía acabar con el latifundismo expropiando grandes fincas para asentar familias campesinas sin tierra. Su aplicación fue muy limitada: entre 1932 y 1934 solo se asentaron unas 12.000 familias, debido a la burocracia, el presupuesto insuficiente y la resistencia de los propietarios.
- Reforma Militar y Territorial: Azaña impulsó la modernización del ejército mediante la Ley de retiro de la oficialidad y la creación de la Guardia de Asalto, aunque la reforma fue recibida con hostilidad por los sectores más conservadores del ejército. En materia territorial, se aprobó el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 1932.
- Reformas Sociolaborales y Educativas: Las reformas del ministro Largo Caballero introdujeron la semana de 40 horas y la negociación colectiva. Finalmente, se impulsó la educación pública con la construcción de miles de escuelas y las Misiones Pedagógicas.
Sin embargo, el gobierno fue perdiendo apoyos por la conflictividad social y los sucesos de Casas Viejas en 1933, donde la represión de una insurrección anarquista provocó un grave escándalo político. Azaña dimitió y las elecciones de noviembre de 1933 dieron el triunfo a la derecha, poniendo fin a una etapa que, pese a sus limitaciones, supuso el primer intento serio de modernizar España desde el Estado.
El Segundo Bienio Republicano o Bienio Negro (1933-1935): La Contrarreforma
El Segundo Bienio se inició en un contexto de creciente polarización política, tanto en España como en Europa, donde el ascenso del fascismo condicionaba la percepción de todos los actores políticos. Las elecciones de noviembre de 1933 dieron el triunfo al centro-derecha: la CEDA de Gil Robles obtuvo 115 diputados y el Partido Republicano Radical de Lerroux se convirtió en el eje del nuevo gobierno. La izquierda, desunida y con la abstención promovida por la CNT, sufrió una severa derrota.
Paralización y Reversión de las Reformas
El nuevo gobierno presidido por Lerroux, con el apoyo parlamentario de la CEDA, procedió a paralizar o revertir las reformas anteriores:
- Política Agraria: Se frenó la reforma agraria, devolviendo tierras a la nobleza y concediendo libertad de contratación, lo que redujo los jornales.
- Política Religiosa: La legislación laica quedó en suspenso, se aprobó un presupuesto de culto y clero y se inició la negociación de un concordato con la Santa Sede.
- Administración Local: Se sustituyeron ayuntamientos de izquierda por comisiones gestoras.
- Amnistía: Se aprobó una Ley de Amnistía que benefició a los implicados en el golpe de Sanjurjo.
La Radicalización de Octubre de 1934
La entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno el 5 de octubre de 1934 fue interpretada por la izquierda como una deriva hacia el fascismo. La respuesta fue una huelga general revolucionaria. En Asturias, los mineros tomaron casi toda la región hasta que el Ejército de África, dirigido por el general Franco, reprimió brutalmente la revuelta. En Cataluña, el presidente Companys proclamó el Estado Catalán, pero el ejército sofocó la rebelión en pocas horas. Octubre de 1934 radicalizó definitivamente a todas las fuerzas políticas.
El Final del Bienio
En otoño de 1935, escándalos de corrupción como el estraperlo desacreditaron al Partido Radical y desestabilizaron la coalición gobernante. Alcalá-Zamora se negó a nombrar a Gil Robles presidente y convocó elecciones para febrero de 1936. El Bienio Negro había erosionado gravemente la confianza de la izquierda en la vía democrática y allanado el camino hacia la confrontación que desembocaría en la Guerra Civil.