La Estructura Narrativa de la Odisea: Resumen Detallado Canto por Canto
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Argumento y Estructura de la *Odisea* de Homero
El poema épico de Homero, la *Odisea*, se estructura en varios bloques narrativos principales. El primer bloque, compuesto por los cuatro primeros cantos, sirve de introducción y se conoce como la Telemaquia.
I. La Telemaquia (Cantos I-IV)
El protagonista de la acción narrada en estos cantos es Telémaco, el hijo de Ulises. En este prólogo se nos informa que, de entre los héroes aqueos que lucharon en Troya, algunos han muerto y otros ya han regresado a sus hogares. Tan solo Ulises se encuentra retenido, lejos de su patria y su hogar, en poder y entre los brazos de la ninfa Calipso en la isla de Ogigia.
Los dioses, todos salvo Poseidón, le compadecen. Atenea, la diosa que especialmente le protege, obtiene de Zeus que Hermes, el dios mensajero, se ponga en camino hacia la isla de Calipso para dar a esta la orden de dejar en libertad a su amante prisionero. Hasta aquí la información sucinta de los precedentes.
El Viaje de Telémaco
Seguidamente, comienza la Telemaquia: Atenea, bajo la apariencia de Mentes, antiguo huésped de Ulises, se presenta a Telémaco y le aconseja ir junto a Néstor, a Pilos, y junto a Menelao, a Esparta, en busca de noticias de su padre ausente.
Mientras tanto, los pretendientes de Penélope (la esposa del héroe, a la que se supone viuda), aprovechando la ausencia del esposo, se entregan en el palacio de este a los placeres del festín. Al día siguiente, Telémaco, en una asamblea del pueblo de Ítaca, denuncia estos desafueros que tienen lugar en su propia casa, indefensa al faltar su antiguo dueño, pero no obtiene el barco que solicita para ir en busca de su padre. Y entonces, al igual que hiciera Aquiles en la Ilíada, se dirige a la orilla del mar y suplica a Atenea que acuda en su ayuda.
Se le aparece la diosa encubierta bajo la figura de Mentor y la suerte empieza a cambiar para Telémaco, que emprende los preparativos del proyectado viaje. Así, llega a Pilos, al palacio de Néstor, donde el viejo rey lo acoge hospitalariamente. De Pilos se dirige a Esparta, donde encuentra a Menelao. Telémaco escucha los elogios de su padre que le hacen Menelao y su esposa.
La Conspiración en Ítaca
En Esparta permanecerá un mes entero el joven visitante. Desde allí, el relato regresa bruscamente a Ítaca, donde los perversos pretendientes, percatados de la partida del hijo de Penélope, traman tenderle una emboscada a su regreso para matarle. Medón cuenta a la madre del joven héroe estos siniestros planes que provocan en ella una angustiosa inquietud; pero Atenea, siempre dispuesta a ayudar y favorecer a Ulises y los suyos, le envía en sueños el fantasma de Ífthime, hermana de Penélope, que la tranquiliza.
II. El Regreso de Ulises y la Narración de sus Aventuras
Comienza a continuación la segunda parte de la Odisea. Hermes transmite a Calipso la orden que le ha dado Zeus de dejar en libertad a Ulises. Este, a pesar de los peligros que sabe le esperan y aun siendo consciente de la superioridad de Calipso respecto a Penélope, se reafirma en su condición humana y decide partir.
Llegada a Esqueria
Construye una balsa sobre la que se deja arrastrar por las aguas del Océano durante diecisiete días. Poseidón, rencoroso, desencadena una tempestad contra la que lucha brava y tenazmente nuestro héroe, que al final ve recompensado su esfuerzo con su llegada a un apacible y precioso escenario: Esqueria, la Isla de los Bienaventurados.
En el palacio de esta utópica isla, viven el rey Alcínoo y su esposa Arete. Ambos tienen una hermosa hija, la princesa Nausícaa, que, rodeada de sus sirvientas, contempló antes que sus padres al extranjero náufrago. Ulises, agotado de cansancio y vencido por el sueño, había ido a parar a un bosquecillo próximo a la costa y a la ribera del río al cual la joven princesa y sus camareras habían acudido a lavar ropa y a pasar alegremente el día. Ella le muestra el camino al palacio real, donde los monarcas le reciben acogedoramente.
El Banquete y el Relato de Ulises
Alcínoo promete en dos ocasiones a su sufrido huésped repatriarle al día siguiente. Pero al siguiente día Ulises participa en unos juegos que en su honor celebran los feacios. En el banquete que se celebra la noche que siguió a los juegos, Ulises no puede ocultar la emoción que en él suscita el contenido del canto de tema heroico que, acompañándose de la lira, entona el aedo Demódoco. Esta conmoción despierta la curiosidad de Alcínoo, y, así, comienza Ulises a narrar sus aventuras:
- Los episodios de los Cícones y los Lotófagos.
- El encuentro con los Cíclopes (Polifemo).