La Estructura del Ser y la Ética: Conceptos Clave de la Filosofía de Aristóteles
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Conceptos Fundamentales de la Filosofía Aristotélica
1. Felicidad (Eudaimonia)
Es el bien o fin del hombre. Consiste en una actividad del alma (no se puede ser feliz en la pasividad) conforme a la virtud perfecta (aquella relacionada con la razón, pues la razón es lo propio del ser humano) y a lo largo de una vida completa.
La felicidad es, además de fin perfecto, fin suficiente, es decir, proporciona la autosuficiencia. Sin embargo, Aristóteles admite que es preferible que vaya acompañada de otras comodidades materiales, formando una superabundancia de bienes.
2. Naturaleza (Physis)
El objeto de la Física es la physis o Naturaleza. Entre los “físicos” jonios, como Tales o Anaxímenes, la physis es el primer elemento material a partir del cual surgen el resto de los seres.
Aristóteles adapta el significado de la physis para explicar el movimiento o cambio en los seres “naturales”. La physis es el principio inmanente del movimiento sustancial de los seres “naturales”.
De acuerdo con la teoría hilemórfica, la physis es la forma que termina por actualizarse en la materia. Dicho de otro modo, la physis es la causa interna por la que una semilla se transforma en árbol. Esta teoría se adapta especialmente a los seres vivos: Aristóteles toma como modelo de la realidad a los organismos vivos, y su pensamiento es fundamentalmente biológico.
3. Alma (Psyche)
Aristóteles aplica al ser humano su teoría hilemórfica. Cuerpo y alma constituyen una única sustancia, y guardan entre sí la misma relación que la materia y la forma.
Esto le lleva a considerar absurda la doctrina de la reencarnación: el alma no puede ser forma de cualquier cuerpo. Puesto que el alma es el principio de toda la actividad del ser vivo, no es nada distinto de esas funciones. La famosa analogía es:
“Si el ojo fuera un animal, la vista sería su alma”.
Es decir: cuerpo y alma no son separables. Un cuerpo sin alma dejaría de ser un animal o un organismo vivo. Y un alma sin cuerpo no sería nada. Queda excluida, por tanto, la preexistencia del alma o su existencia más allá de la muerte.
4. Sustancia (Ousia)
Aristóteles observaba que tras los cambios de apariencia que afectan a casi todos los objetos permanece siempre algo inalterado. Eso que permanece idéntico e inalterado, el sustrato material al que no le afectan los cambios, es la sustancia.
Por ejemplo, el agua sigue siendo agua independientemente de su estado (sólido, líquido o gaseoso). La sustancia tiene entidad por sí misma, es el soporte real sobre el que descansan todas las demás cualidades cambiantes de las cosas.
Estas cualidades cambiantes son los accidentes (el color, la dureza de un material, su forma, su temperatura, etc.).
5. Causa (Aitia)
Solo adquirimos conocimiento científico de algo cuando conocemos sus causas. La Física se ocupa de establecer las causas de los seres naturales, dotados de movimiento propio.
Las críticas de Aristóteles a los filósofos anteriores obedecen al hecho de que la mayoría se fijaron solo en una causa. Por ejemplo:
- Los físicos jonios se centraron en la causa material: Tales de Mileto (agua), Heráclito (fuego), Anaxímenes (aire) y Empédocles (fuego, aire, tierra y agua).
- Platón habló de dos causas, la formal (las Ideas) y la material, pero estableciendo un abismo entre una y otra y dejando la forma fuera de las cosas.
- Empédocles (Amor-Odio) y Anaxágoras (Inteligencia Universal) avanzaron la causa eficiente.
6. Potencia y Acto (Dynamis y Energeia)
El problema del cambio o movimiento fue una de las grandes preocupaciones de la Física aristotélica. Así, Aristóteles se ve obligado a superar los errores de Heráclito, Parménides y Platón.
El error de Heráclito fue suponer que todo cambia y nada permanece. Aristóteles entiende que si esto fuese así el mundo sería ininteligible. Por ello, Aristóteles supone que existe una sustancia que subyace bajo los accidentes y que proporciona orden y estabilidad al mundo.
La distinción entre potencia (lo que puede llegar a ser) y acto (lo que ya es) permite explicar el movimiento sin caer en las aporías de los eleatas.