El Esplendor de la Imaginería Española Barroca: Retablos, Pasos y la Obra de Gregorio Fernández

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La Gran Época de la Imaginería Española

Autóctona, sin modelos ni técnicas importadas, la imaginería española se caracteriza por el uso de madera policromada para la realización de retablos y pasos procesionales típicamente hispanos.

El Retablo: Escenario de la Fe

Los retablos son estructuras monumentales que decoran el altar a modo de escenario. Están segmentados en pisos horizontales mediante entablamentos y en calles verticales definidas por columnas. Estas columnas pueden ser de:

  • Fuste liso
  • Salomónicas
  • Estípite

Sus escenas son de temática católica y cumplen una función didáctica, complementándose durante la Semana Santa con los pasos procesionales.

Función Didáctica y Emocional

El objetivo principal de la imaginería es enseñar a través de los sentidos y la emoción, primando sobre la razón. Por ello, se exige que las imágenes posean un lenguaje claro y sencillo, con interpretaciones realistas y comprensibles. Esto ayuda al fiel a:

  • Indignarse contra los sayones.
  • Sobrecogerse con la imagen de Cristo.
  • Estremecerse con el dolor de su madre.

La profunda identificación emocional con las imágenes generó importantes variantes regionales, adaptándose al carácter y la sensibilidad de los habitantes de cada zona.

Variantes Regionales de la Imaginería

Castilla: La austeridad castellana se traduce en Cristos patéticos y llagados, y vírgenes maduras que buscan herir el sentimiento del espectador.

Andalucía y Murcia: Los Cristos tienden a ser apolíneos, y la Virgen, más joven. Las figuras son menos sangrientas y se complementan con fabulosos aderezos, cuidados por camareros y vestidores. En Murcia, destaca el paso de La Cena de Salzillo, donde se incluyen estupendos bodegones.

Granada: Predilección por lo pequeño y preciosista, ejemplificado en la Inmaculada Concepción de Alonso Cano.

Sevilla: Amor por la belleza y los cánones clásicos, como se observa en la Inmaculada Concepción (conocida como la Cieguecita) de Juan Martínez Montañés.

La Escuela Castellana: Gregorio Fernández

Maestro cumbre de la escuela castellana, su carrera se divide en dos fases:

  • Una primera etapa manierista (hasta 1616).
  • Un periodo maduro, donde afianza el naturalismo.

Características Estilísticas

Sus obras son de talla completa y están dominadas por el patetismo. En su etapa de esplendor, se observa un modelado blando del desnudo, contrastando con la rigidez geométrica de sus ropajes, que recuerdan a la tradición hispano-flamenca. Utiliza frecuentemente postizos para acentuar el realismo, tales como:

  • Cristal (para lágrimas u ojos)
  • Asta (para uñas o cuernos)
  • Corcho (para heridas)

Patronazgo e Iconografía

Gregorio Fernández influyó notablemente en el norte y oeste de España. Trabajó para la realeza (Felipe IV), la nobleza, iglesias y cofradías, realizando retablos para diversas órdenes religiosas:

  • Cartujos (San Bruno)
  • Cistercienses (San Bernardo)
  • Carmelitas (Santa Teresa)
  • Jesuitas (San Ignacio o San Francisco Javier)
  • Franciscanos

Creó tipos iconográficos fundamentales en Castilla, como el modelo de la Inmaculada Concepción o la Virgen de la Piedad. También destacan sus imágenes de la Pasión:

  • El Flagelado, atado a una columna baja troncocónica (realizado para la Cofradía del Azotamiento).
  • El Cristo Yacente (como el que hizo para los capuchinos de El Pardo).

Son especialmente celebrados sus pasos procesionales de Valladolid (como el Descendimiento para la Cofradía de la Vera Cruz), donde las figuras están vestidas a la moda del siglo XVII, buscando una mayor comprensión e identificación por parte del fiel.

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