España Siglo XIX y XX: Desamortización, Sexenio Democrático y Dictadura de Primo de Rivera
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Las Desamortizaciones Liberales: Mendizábal y Madoz
Durante el Antiguo Régimen, una gran cantidad de tierras estaban vinculadas a la nobleza mediante la institución del mayorazgo, o pertenecían a la Iglesia (bienes de "manos muertas") y a los municipios (bienes comunales y de propios), quedando así excluidas del mercado libre.
La desamortización fue el proceso político y legislativo, desarrollado principalmente durante el siglo XIX, por el cual el Estado expropió estas tierras para sacarlas a la venta en subasta pública. El pago podía realizarse en efectivo o mediante la redención de títulos de deuda pública.
Aunque en sus inicios se argumentó que las desamortizaciones buscaban mejorar la situación del campesinado, repartir las tierras y debilitar al clero que apoyaba al carlismo, su objetivo fundamental fue sanear la Hacienda pública y reducir la abultada deuda pública del Estado.
Las dos desamortizaciones más importantes fueron:
- La Desamortización de Mendizábal (iniciada en 1836, durante la regencia de María Cristina), centrada principalmente en los bienes del clero regular.
- La Desamortización General de Madoz (1855, durante el Bienio Progresista), que afectó tanto a bienes eclesiásticos como, y de forma muy significativa, a los bienes de los municipios.
El Sexenio Democrático (1868-1874)
La Revolución Gloriosa y la Búsqueda de un Nuevo Régimen
Tras la firma del Pacto de Ostende (1866) entre progresistas y demócratas (a los que luego se unirían los unionistas), el objetivo principal era derrocar a Isabel II y expulsar a la dinastía borbónica del trono español, acabando con el dominio político que, gracias al apoyo de la reina, habían gozado los moderados durante gran parte de su reinado.
La revolución, conocida como "La Gloriosa", estalló en septiembre de 1868. Se formó un Gobierno Provisional que convocó elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino directo. Estas Cortes debían decidir el nuevo sistema político que adoptaría el país. Sin embargo, la indefinición inicial sobre la forma de gobierno (monarquía o república) fue una de las causas de la inestabilidad y el eventual fracaso del Sexenio Democrático, al generar divisiones entre los grupos que apoyaron la revolución.
La Constitución de 1869 y el Reinado de Amadeo I
Las Cortes Constituyentes aprobaron la Constitución de 1869, la primera constitución democrática de la Historia de España. Sus características esenciales fueron:
- Soberanía nacional.
- Amplia declaración de derechos y libertades (asociación, reunión, sufragio universal masculino).
- Establecimiento de una monarquía parlamentaria.
- Estricta división de poderes: legislativo en Cortes bicamerales (Congreso y Senado), ejecutivo en el Rey (ejercido a través de sus ministros) y judicial en los tribunales.
- Estado aconfesional (libertad de cultos).
Establecida la monarquía como forma de gobierno, se inició la búsqueda de un nuevo rey. Con el apoyo del general Juan Prim, líder de la revolución y presidente del gobierno, fue elegido rey Amadeo I de Saboya en 1870.
El reinado de Amadeo I fracasó estrepitosamente debido a múltiples factores:
- La profunda división de sus apoyos políticos (unionistas, progresistas –liderados por Sagasta– y demócratas).
- El asesinato de su principal valedor, el general Prim, en diciembre de 1870, incluso antes de su llegada a España.
- La fuerte oposición de monárquicos borbónicos (alfonsinos), carlistas (que iniciaron la Tercera Guerra Carlista) y republicanos (liderados por figuras como Emilio Castelar).
- La creciente conflictividad social (movimiento obrero, revueltas campesinas) y la Guerra de los Diez Años en Cuba.
Ante esta situación insostenible, Amadeo I decidió abdicar en febrero de 1873.
La Primera República (1873-1874)
Ante la abdicación del rey y pese a la escasa base social y política con que contaban los republicanos en las Cortes, se proclamó la Primera República española. Este régimen nació muy débil y se enfrentó a enormes dificultades:
- La división interna entre los propios republicanos (federales y unitarios).
- La continuación de la Tercera Guerra Carlista.
- La Guerra de Cuba.
- El estallido de la sublevación cantonal, un movimiento que pretendía establecer una república federal desde abajo.
- La oposición monárquica, que conspiraba para restaurar a los Borbones en la figura del hijo de Isabel II, Alfonso.
La inestabilidad fue constante, con cuatro presidentes en apenas once meses. Finalmente, el pronunciamiento del General Martínez Campos en Sagunto en diciembre de 1874 proclamó rey a Alfonso XII, poniendo fin a la Primera República y dando inicio al período de la Restauración Borbónica.
El Reinado de Alfonso XIII y la Dictadura de Primo de Rivera
Contexto: La Crisis de la Restauración
Cuando Alfonso XIII accedió a la mayoría de edad y al trono en 1902, la situación política española estaba marcada por las profundas consecuencias de la crisis de 1898 (la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas) y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración del sistema de la Restauración.
A este problema se sumaban otros factores de inestabilidad:
- La costosa e impopular Guerra de Marruecos.
- La expansión del movimiento obrero (socialista y anarquista) y la creciente conflictividad social.
- El auge de los nacionalismos periféricos (catalán y vasco).
- La crisis general de la democracia liberal en Europa ante el ascenso del fascismo y del comunismo tras la Primera Guerra Mundial.
Todo ello contribuyó a la quiebra total del sistema político de la Restauración, basado en el turnismo pactado entre conservadores y liberales y sostenido por el fraude electoral y el caciquismo.
El Golpe de Estado y la Dictadura (1923-1930)
Ante la creciente inestabilidad social y política, el desprestigio del sistema parlamentario y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía (especialmente tras el Desastre de Annual en Marruecos), el general Miguel Primo de Rivera, entonces capitán general de Cataluña, dio un golpe de Estado en Barcelona el 13 de septiembre de 1923.
El rey Alfonso XIII aceptó y apoyó el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se estableció así un régimen autoritario apoyado por el Ejército, la Iglesia, las clases altas (burguesía y terratenientes) y el propio monarca, suspendiendo la Constitución de 1876 y disolviendo las Cortes.
La Dictadura de Primo de Rivera tuvo dos fases:
- Directorio Militar (1923-1925): El gobierno estuvo formado exclusivamente por militares. Se tomaron medidas para restablecer el orden público, reprimir al movimiento obrero y tratar de solucionar el problema de Marruecos (Desembarco de Alhucemas, 1925).
- Directorio Civil (1925-1930): Se incorporaron civiles al gobierno. Se intentó institucionalizar el régimen creando un partido único, la Unión Patriótica, y una Asamblea Nacional Consultiva, con la intención de elaborar una nueva constitución. Se impulsaron políticas intervencionistas en economía y obras públicas.
Sin embargo, la Dictadura fue perdiendo apoyos progresivamente debido a la creciente oposición de republicanos, socialistas, intelectuales, nacionalistas e incluso sectores del Ejército y monárquicos descontentos. Alfonso XIII, viendo el desgaste del régimen y temiendo por su propia corona, retiró su apoyo a Primo de Rivera, quien dimitió en enero de 1930, abriendo paso a un breve período de transición ("Dictablanda") que desembocaría en la proclamación de la Segunda República en 1931.