La España del Siglo XIX: Entre la Restauración y la Crisis del 98

Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 18,75 KB

El Reinado de Fernando VII: La Cuestión Sucesoria

Tras la derrota de Napoleón en 1815, se inicia en Europa el periodo de la Restauración, donde los monarcas absolutos recuperan sus tronos. Las potencias del Congreso de Viena establecen los principios de la política internacional. El más destacado es el principio de intervenir en cualquier país europeo en el que renazca una revolución liberal.

En España, tras la guerra de la Independencia, Fernando VII restaura el Antiguo Régimen y deroga toda la obra de las Cortes de Cádiz. Su reinado (1814-1833) es una continua lucha contra los liberales, que se complica por la sublevación de las colonias americanas.

El pueblo aclama a Fernando VII por su regreso. En abril de 1814, 69 diputados le entregan el “Manifiesto de los Persas”, un documento donde le solicitan la vuelta del Antiguo Régimen y la anulación de la legislación gaditana. El rey lo decreta el 4 de mayo, a la que ordena la persecución de los liberales.

Los liberales se organizan en sociedades secretas. Para recuperar el poder se valen de la fuerza del Ejército, que muchos se volvieron liberales. Todo ello conduce a los pronunciamientos. Entre 1814 y 1820 se producen una al año y todos fracasan, hasta que en enero de 1820 el general Riego se subleva en Cabezas de San Juan (Sevilla). Ante la falta de apoyos, Fernando VII tiene que jurar la constitución de 1812 y comienza el Trienio Liberal.

El Trienio Liberal (1820-1823)

El restablecimiento de los derechos constitucionales genera un debate político que permite la aparición de sociedades patrióticas. Son el germen de los futuros partidos políticos. El liberalismo se divide en dos corrientes:

  • Los doceañistas o moderados, compuesto por antiguos diputados de Cádiz e ilustrados, son más conservadores y gobiernan hasta 1822.
  • Los veinteañistas o exaltados, compuesta por las clases medias urbanas y oficiales del ejército, son progresistas y ocupan el Gobierno desde 1822.

Los absolutistas, liderados por el rey, se oponen al Trienio e intentan varios golpes de Estado, pero el final de este periodo se debe a que el Deseado solicita ayuda a las grandes potencias del Congreso de Verona. Un ejército francés (los Cien Mil Hijos de San Luis) nos invade en abril de 1823. La población española no lo evitó y avanzó fácilmente. El Gobierno se desplaza primero a Sevilla y después a Cádiz intentando huir y acompañado del monarca. Al final son derrotados y el rey es devuelto al poder de un modo absolutista.

La Década Ominosa (1823-1833)

Estos 10 años de reinado se caracterizan por la vuelta a las instituciones de la monarquía absoluta y la abolición de la legislación liberal. Muchos liberales se exilian y buscan apoyos para iniciar nuevos pronunciamientos pero todos fracasan.

Fernando VII empieza a aplicar reformas liberales debido a la crisis económica, como la creación de unos presupuestos generales del Estado, se redacta un Código de Comercio y se funda la Bolsa de Madrid. No obstante, el endeudamiento crece constantemente.

Los absolutistas más puros, dirigidos por Carlos María Isidro, hermano del rey y heredero hasta 1830, están en contra de las reformas liberales. El rey lleva a cabo la Pragmática Sanción, con la que abole la ley sálica y deja gobernar a las mujeres poco antes del nacimiento de su hija Isabel. Desde entonces, se forman 2 bandos: los carlistas y los isabelinos, que se enfrentarán en una guerra civil tras la muerte del rey en 1833, cuando a los liberales se les abre de nuevo las puertas del poder.

El Sexenio Revolucionario: La Constitución de 1869

La principal característica de estos 6 años es la inestabilidad política. Coinciden en el que el moderantismo está agotado, pero el liberalismo se dividen en fuerzas monárquicas y republicanas; ninguna permaneció en el poder durante mucho tiempo.

Los escándalos privados, la crisis económica, la exclusión del poder de los progresistas y la muerte de sus principales apoyos hacen insostenible el reinado de Isabel II. El Pacto de Ostende de 1866 aglutina a la oposición en contra de la reina. En 1868, se pronuncia en Cádiz el general Topete, secundado por los generales Serrano y Prim. Con el manifiesto “España con honra” logran una sublevación militar y civil. Los isabelinos son derrotados en la batalla de Alcolea (Córdoba) y la reina se exilia a Francia. El pronunciamiento triunfa y comienza el Sexenio Democrático.

El Gobierno Provisional y las Cortes Constituyentes

La Junta Revolucionaria encarga al general Serrano formar un gobierno provisional, formado por progresistas y unionistas. Los demócratas son marginados del poder. Una de las primeras tareas de este gobierno es acabar con las juntas revolucionarias y las milicias. Para ello, se aprueban una serie de derechos y libertades demandadas: libertad de imprenta, derecho de asociación y la supresión del impuesto de consumos.

Este gobierno convoca elecciones a Cortes constituyentes (enero 1869), primeras celebradas por sufragio universal masculino para mayores de 25 años. El resultado electoral da la victoria a los partidos del Pacto de Ostende (progresistas y unionistas); quienes defendían una monarquía parlamentaria, basada en la soberanía nacional y en un Ejecutivo elegido por el Legislativo.

  • Por la extrema derecha, los carlistas participan por primera vez en las elecciones a pesar de ser antiliberales.
  • Los alfonsinos eran partidarios de la restauración monárquica en Alfonso, hijo de Isabel II.
  • Otra oposición al gobierno era el Partido Republicano Federal, segundo grupo en el número de diputados. Exigían una legislación social favorable a las clases trabajadoras.

La Constitución de 1869

La Constitución de 1869 es la más liberal de todas las redactadas hasta entonces. De ahí, que se reconozca la soberanía nacional y la Monarquía como forma de Estado. Prim es el encargado de buscar un rey que no sea Borbón y liberal. Se elige a Amadeo I de Saboya. Otro rasgo es la división de poderes, con unas Cortes bicamerales (Congreso y Senado) y un poder ejecutivo que lo ejerce el Gobierno en nombre del monarca. Se aprueba una amplia declaración de derechos individuales: libertad de culto, libertad de enseñanza, etc.

El Reinado de Amadeo I de Saboya (1871-1873)

El general Serrano actuará como regente hasta la llegada de Amadeo I de Saboya. Un día antes de que Amadeo I jure el cargo, Prim es asesinado. Su reinado será un fracaso porque carece de apoyos aunque cumple con su papel. Además, durante su época ocurren varios conflictos bélicos: la guerra de Cuba, cuando los terratenientes azucareros se sublevan contra la metrópoli, y la tercera guerra carlista (1872). También en contra se encuentran la Iglesia (contraria a la libertad de culto) los republicanos (que no querían una monarquía) y los nuevos movimientos obreros (anarquismo y socialismo). Amadeo I, harto de su posición, abdica en febrero de 1873.

La Primera República (1873-1874)

Tras la abdicación de Amadeo, se proclama la Primera República. Parten con muy pocos apoyos políticos y la continua inestabilidad. El primer gobierno está presidido por Figueras y formado por radicales unitarios. Aunque aprueban medidas favorables para las clases trabajadoras, no pudo sanear la Hacienda ni calmar los conflictos., por lo que en junio dimitió.

Le sucede el federalista Pi y Margall, con el que se inicia la Constitución de 1873 pero nunca vió la luz. Intenta implantar reformas sociales, sin embargo se ve desbordado por las guerras carlista y cubana, además de la insurrección cantonalista. Eran núcleos republicanos independientes, iniciado en Cartagena y extendido a Murcia, el Levante y Andalucía.

Para acabar con este levantamiento, se elige a un tercer presidente, Nicolás Salmerón, apoyado en el Ejército. Disuelve algunos cantones, pero dimite tras no firmar una orden de fusilamiento. Le sucede Emilio Castelar, quien pierde la confianza de las Cortes y le destituyen en enero de 1874. El general Pavía da un pronunciamiento, se disuelven las Cortes, se suspende la Constitución y se establece un gobierno militar dirigido por el general Serrano. La burguesía añora la Monarquía y Antonio Cánovas del Castillo, líder del partido alfonsino, prepara la vuelta de los Borbones tras el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto (Valencia) en diciembre de 1874.

Las Guerras de Cuba y la Crisis de 1898

Las grandes potencias europeas inician una carrera imperialista por colonizar territorios en Asia y África, y España no está entre ellas. Lo que nos hace ser un país de segunda fila internacional debido a la pérdida de gran parte de las colonias americanas y El Desastre del 98 agrava esta situación. Estados Unidos cada vez más incita a los cubanos y puertorriqueños a que se independicen de España.

Antecedentes: La Guerra de los Diez Años

Los criollos cubanos organizan un movimiento que pide más liberalización económica y más autonomía. Aprovechan “La Gloriosa” para intensificar sus reivindicaciones, que conduce a la guerra de los Diez Años (1868-78), que se resuelve con la Paz de Zanjón, donde se indulta a los sublevados y se otorga más participación a los cubanos en el gobierno de la isla. Algunos líderes independentistas se exilian a EE.UU. Poco después, surge la guerra Chiquita por el incumplimiento de las condiciones de la Paz. La isla se divide en dos: los españoles quieren unidad, proteccionismo y continuar con el monopolio comercial, y los criollos desean librecambismo y más autonomía del gobierno español. En España, las clases altas no quieren marcharse de la isla pero a las clases bajas no les importaba que Cuba se independice, pues ellos eran quienes luchaban.

El Grito de Baire y la Intervención Estadounidense

El líder independentista José Martí funda el Partido Revolucionario Cubano y en 1895 proclama el “Grito de Baile”. Con el apoyo de las clases bajas cubanas forma un ejército con el que inicia una nueva guerra contra España, utilizando la táctica de guerrillas. Este líder muere al poco tiempo y le suceden en el liderazgo Gómez y Maceo.

Cánovas envía al general Martínez Campos para negociar con los rebeldes, pero dimite al negarse a tomar represalias contra la población indígena. Le releva el general Weyler que controla a la guerrilla con las reconcentraciones para que no puedan ayudar a los rebeldes, generando muchas muertes por hambre. En este momento, EE.UU envía a Cuba al acorazado Maine. Este navío explota por los aires, por motivos desconocidos, y se le echa la culpa a los españoles. El presidente McKinley exige la venta de la isla por 300 millones de dólares y ante la negativa española, nos declara la guerra.

La Guerra Hispano-Estadounidense y el Tratado de París

En pocos días, la Armada española cayó derrotada en la bahía de Santiago y EE.UU. invadió toda la isla. También se hace lo mismo con Puerto Rico. Mientras tanto, en 1886 comienza una insurrección en Filipinas, a la cual España responde con una dura represión. Aprovechando el conflicto con Cuba, EE.UU. aprovecha para intervenir y derrotar a los españoles en la batalla de Cavite (1 de mayo de 1898).

Tras estas derrotas, obligan a España a firmar el Tratado de París (1898) en el que reconocemos la independencia de Cuba y el protectorado de EE.UU. sobre Puerto Rico y Filipinas. Un año después, España venderá a Alemania las islas Marianas y las Carolinas.

Consecuencias de la Crisis del 98

  • Sociales: La guerra de Cuba dejó miles de muertos y heridos, pertenecientes en su mayoría a las clases populares por culpa del sistema de quintas.
  • Económicas: España pierde el acceso a materias primas baratas, como el azúcar o el tabaco, que se compensan tomando medidas proteccionistas que ayudan a la industria textil catalana. Además, se produjo una repatriación de capitales, que supuso un impulso positivo a la banca y la industria.
  • Políticas: España pierde peso internacional, lo que genera una sensación de impotencia y de inferioridad. La culpa se achaca a los partidos del turno y al Ejército, cuyo desprestigio lo intentan remediar enfocándose en otros objetivos coloniales, como el norte de África.
  • Culturales: En la sociedad española se inicia el Regeneracionismo, que denuncia la corrupción de la Restauración. Entre sus representantes, destacan Joaquín Costa o Unamuno. De hecho, surge una nueva corriente literaria (la Generación del 98) que marca una edad de plata de las letras españolas y que se prolonga hasta la 2ª República

Las Desamortizaciones y la Industrialización en la España del Siglo XIX

Las Desamortizaciones

A la par que surge el Estado liberal, desaparecen las estructuras económicas del Antiguo Régimen; pues desaparecen las “manos muertas”, es decir, tierras de los privilegiados que no se pueden enajenar (ni vender ni comprar). Durante las Cortes de Cádiz (1810-13) y el Trienio liberal (1820-23) se intentó acabar con el feudalismo, aprobando medidas desamortizadoras (expropiación y nacionalización de tierras para venderlas en subasta pública). Sin embargo, hasta la regencia de María Cristina (1833-1840) no se culmina este proceso.

La Desamortización de Mendizábal (1836)

Los progresistas aprovechan la coyuntura de la primera guerra carlista para alcanzar el poder. En 1836, Mendizábal, ministro de Hacienda, realiza una gran desamortización de bienes del clero regular (confisca sus tierras, suprime los monasterios y conventos de las órdenes religiosas) El objetivo principal de la desamortización es conseguir financiación para aliviar la deuda pública y los gastos de la guerra civil. Además, se pretende crear una clase media de campesinos que apoye el liberalismo. En realidad se empobrece más a los campesinos, ya que estos trabajaban en las tierras de la Iglesia y muchos caen en la miseria. Al final, sólo les favoreció a quién podía comprar esos lotes. La desamortización aumentó la distancia entre el liberalismo y el clero.

La Desamortización de Espartero (1841)

Durante la regencia de Espartero (1840-43), la desamortización afecta también a los bienes del clero secular por su apoyo a los carlistas.

La Desamortización de Madoz (1855)

En la Década moderada (1844-1854) se paralizan las medidas desamortizadoras debido a que los conservadores logran que la Iglesia acepte el nuevo Estado a cambio de que este se comprometa a sufragar el gasto eclesiástico (Concordato de 1851). Hasta el Bienio progresista (1854-56), no se lleva a cabo una nueva ley desamortizadora, impulsada por Madoz, ministro de Hacienda, en 1855. Esta ley afecta sobre todo a los bienes comunales y a los bienes de propios, además de al clero. Al igual que en la anterior, los objetivos son recaudar fondos para reducir el déficit y financiar obras públicas. Aunque se logra, muchos de los ayuntamientos se arruinaron. Esta fue la más importante en cuanto a volumen de ventas, significando la desaparición definitiva de los bienes de manos muertas.

Consecuencias de las Desamortizaciones

En definitiva, tras estas desamortizaciones, el 20% de las tierras españolas cambiaron de dueño, pero no solucionan el problema agrario ni logran crear suficientes capitales como para impulsar la industrialización.

La Industrialización

Paralelamente se inicia la revolución industrial que no alcanza un gran desarrollo debido a varios factores.

  • Inestabilidad política: El siglo está repleto de guerras y pronunciamientos que crean una inseguridad jurídica.
  • Escasez de materias primas: España no cuenta con suficientes materias primas que abastezcan a las 2 principales industrias: el algodón para la textil y el carbón mineral para la siderúrgica. Por tanto, debemos importarlas.
  • Ausencia de una mentalidad capitalista: El Estado está endeudado y los particulares deciden invertir en tierras o especulando en bolsa.
  • Dificultades de financiación: Se intentan compensar mediante la venta del patrimonio público y la atracción del capital extranjero en sectores estratégicos (banca o ferrocarril)

La Industria Textil Catalana

En consecuencia, la industria se concentra sobre todo en zonas costeras. La primera industria es la textil de Barcelona, que en 1830 utiliza la máquina de vapor. Sus principales ventas derivan de prendas de algodón a bajo precio, que dominan el mercado español gracias al proteccionismo. El Desastre del 1898 provoca la pérdida del monopolio comercial, lo que acarrea bajadas de salarios, despidos…, y se agudiza la tensión social.

La Industria Siderúrgica Vasca

Por otro lado, desde 1830 se desarrolla lentamente la industria siderúrgica debido a la falta de demanda. Hasta 1880 no se impone una gran industria en el País Vasco. Su producción está dominada por unas pocas familias burguesas locales. Derivado de este crecimiento, nacen grandes bancos: Banco de Bilbao, Banco de Vizcaya, Banco Hispanoamericano, etc.

El Desarrollo de las Comunicaciones: El Ferrocarril

Para ser un país moderno, con un potente mercado nacional, España necesitaba un mejor sistema de comunicaciones. Por tanto, se mejoró la red de carreteras y el transporte marítimo. Pero el principal cambio fue la llegada del ferrocarril. Su inicio es tardío porque España carece de recursos económicos y posee una accidentada geografía. Hasta 1848 no se inaugura la primera línea férrea, entre Barcelona y Mataró.

En 1855, durante el Bienio progresista, se promulga la “Ley General de Ferrocarriles”, cuyo objetivo es planificar la construcción de la red ferroviaria y encontrar inversores; pues se permitió a compañías extranjeras, con muchos privilegios (subvenciones, avales del Estado y eliminación de aranceles de material ferroviario), construir el ferrocarril. Para financiar al ferrocarril, se aprueba en 1856 la “Ley de Sociedades Bancarias y Crediticias”, que permite la entrada de la banca extranjera. Finalmente, llegamos a tener en 1900 bastante cantidad de vías férreas.

Consecuencias de la Llegada del Ferrocarril

  • Aspectos positivos: Se abaratan los costes del transporte, se facilita el comercio y las comunicaciones.
  • Aspectos negativos: Se construyen vías más anchas que las europeas que contribuye a aislar la economía española; se crea una red radial desde Madrid en dirección a los grandes puertos; y absorbe el capital disponible, lo que dificulta la financiación de la industria y el comercio.

Entradas relacionadas: