La España del Siglo XIX: Independencia, Guerras Carlistas y el Reinado de Isabel II
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Las Causas de la Independencia
- La difusión de las ideas ilustradas y de los principios de libertad e igualdad promovidos por la Revolución Francesa.
- El éxito de la revuelta de las colonias británicas de América del Norte, que acabó con la proclamación de la independencia de Estados Unidos.
- El descontento de la burguesía criolla, ya que se les obstaculizaba el comercio, se les imponían fuertes cargas fiscales y, además, se les marginaba de la vida política y administrativa.
El Fin del Imperio Americano
El estallido de la Guerra de la Independencia en España suscitó la formación de Juntas también en las colonias americanas, que se convirtieron en organismos de poder, sustituyeron a las autoridades españolas y se negaron a aceptar la autoridad de la Junta Central Suprema. La insurrección se generalizó. España perdió sus colonias excepto Cuba, Filipinas y Puerto Rico.
La Guerra Carlista
A la muerte de Fernando VII, su hija y heredera Isabel tenía solo tres años. Los sectores más absolutistas apoyaron los derechos al trono del hermano de Fernando VII, Don Carlos. Para defender los derechos de su hija, su madre María Cristina, que era la regente, buscó el apoyo de los liberales. Se inició así una guerra civil que, bajo la forma de un conflicto dinástico, significaba el enfrentamiento entre absolutistas (carlistas) y liberales (isabelinos).
Los partidarios del carlismo (nobleza agraria, clero y campesinado del nordeste español) eran los defensores del Antiguo Régimen.
Partidarios de los Isabelinos:
- La propia monarquía y la nobleza cortesana, la burguesía, las clases populares urbanas y el campesinado del centro y sur peninsular, partidarios del liberalismo.
La guerra se prolongó durante siete años. El ejército liberal impuso claramente su dominio, pero el carlismo se mantuvo a lo largo de casi todo el siglo XIX.
Las Reformas Progresistas
Los liberales se dividían en dos facciones: los moderados, partidarios de reformas más limitadas, y los progresistas, que querían acabar con el Antiguo Régimen. En medio de la Guerra Carlista, María Cristina impulsó la formación de un gobierno liberal. Primero intentó hacerlo con los moderados, pero una serie de levantamientos militares la forzaron a llamar a los progresistas.
Los progresistas, encabezados por Mendizábal, implantaron un régimen liberal. Un conjunto de leyes permitieron la disolución del régimen señorial y la desamortización de las propiedades del clero y los ayuntamientos.
La Regencia de Espartero
En 1837, los moderados, con el apoyo de María Cristina, accedieron al gobierno e intentaron dar un giro conservador al proceso de revolución liberal. Un movimiento de oposición se alzó contra la Regente, que se vio obligada a dimitir en 1840. El progresista general Espartero fue nombrado regente, pero las medidas librecambistas, que perjudicaron a la naciente industria española, y el autoritarismo con que gobernó le valieron la oposición de buena parte del país. En 1843, Espartero dimitió y las Cortes adelantaron la mayoría de edad de Isabel II y la proclamaron reina.
La Década Moderada (1843-1854)
El Liberalismo Moderado
Durante el reinado de Isabel II, se consolidó el liberalismo en España, pero con un carácter conservador y centralista. Así, impusieron el sufragio censitario, una gran intervención de la Corona en la política y la limitación de libertades. El nuevo régimen se apoyaba en los grupos poderosos: aristocracia, Iglesia y burguesía conservadora. Todos ellos aceptaban el nuevo orden liberal para frenar el carlismo.
Del Bienio Progresista a la Crisis del Sistema Isabelino
En 1854 triunfó un pronunciamiento militar (Vicálvaro), apoyado por progresistas y por moderados descontentos que habían fundado la Unión Liberal, dirigida por el general O'Donnell. La última etapa del reinado de Isabel II fue de alternancia en el poder entre los moderados y la Unión Liberal. La actuación del gobierno fue en aumento y surgieron nuevos grupos políticos, como los demócratas, que defendían el sufragio universal masculino, y los republicanos, que abogaban por la abolición de la monarquía.