España en el siglo XIX (1808–1898): guerra, restauración y transformación social
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España en el siglo XIX: crisis política, restauración y transformación social (1808–1898)
Guerra de la Independencia (1808–1814)
La crisis comenzó con la Guerra de la Independencia (1808–1814), provocada por la entrada de tropas francesas tras el Tratado de Fontainebleau y la imposición de José I Bonaparte como rey por Napoleón. El levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 dio inicio a la guerra, que se caracterizó por la resistencia popular y las guerrillas, y contó con la ayuda del ejército británico dirigido por Wellington. Durante la guerra se reunieron las Cortes de Cádiz, que aprobaron la Constitución de 1812, conocida como «La Pepa», en la que se establecía la soberanía nacional, la división de poderes, el sufragio universal masculino y una amplia declaración de derechos, además de abolirse el Antiguo Régimen.
Entre sus principales medidas destacaban:
- Soberanía nacional frente al absolutismo monárquico.
- División de poderes y limitación de la autoridad real.
- Sufragio universal masculino (en los términos de la época).
- Una amplia declaración de derechos civiles y políticas.
- La supresión de estructuras propias del Antiguo Régimen.
Fernando VII: absolutismo, liberalismo y conflicto (1814–1833)
Tras la guerra regresó Fernando VII, cuyo reinado estuvo marcado por el enfrentamiento entre absolutistas y liberales. En el Sexenio Absolutista (1814–1820), el rey anuló la Constitución de 1812 y restauró el absolutismo, reprimiendo a los liberales. En 1820, un pronunciamiento liderado por el coronel Riego obligó al rey a jurar la Constitución, iniciándose el Trienio Liberal (1820–1823), etapa en la que los liberales se dividieron entre moderados y exaltados. En 1823, la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis devolvió a Fernando VII al absolutismo, comenzando la Década Ominosa (1823–1833), marcada por la crisis económica, la pérdida de las colonias americanas y el problema sucesorio, que dio lugar al carlismo tras la aprobación de la Pragmática Sanción.
Isabel II y la consolidación del Estado liberal (1833–1868)
A la muerte de Fernando VII accedió al trono Isabel II, cuyo reinado supuso la consolidación del Estado liberal. Durante su minoría de edad se produjo la Primera Guerra Carlista, que enfrentó a carlistas absolutistas e isabelinos liberales, y que terminó con la victoria liberal. A lo largo de su reinado se alternaron en el poder moderados y progresistas. Los moderados impulsaron una política conservadora y centralista, mientras que los progresistas promovieron reformas como la desamortización de Mendizábal y la desamortización de Madoz, destinadas a liberalizar la propiedad de la tierra. Las Constituciones de 1837 y 1845 reflejan esta alternancia política. La corrupción, el fraude electoral y la intervención constante de la Corona provocaron la Revolución de 1868, que obligó a Isabel II a partir al exilio.
Sexenio Democrático (1868–1875)
El Sexenio Democrático (1868–1875) fue un intento de democratizar el sistema político. Tras la Revolución Gloriosa se aprobó la Constitución de 1869, que establecía el sufragio universal masculino y amplios derechos y libertades. El reinado de Amadeo de Saboya fracasó por la falta de apoyos y los conflictos internos, y la posterior Primera República fue breve e inestable debido a las divisiones entre los republicanos, finalizando con un golpe militar.
La Restauración borbónica (1875–1898)
En 1875 se restauró la monarquía con Alfonso XII, iniciándose la Restauración, un sistema político diseñado por Cánovas del Castillo basado en el turno pacífico entre el Partido Conservador y el Partido Liberal. Aunque proporcionó estabilidad, el sistema se sostuvo gracias al fraude electoral, el caciquismo y el pucherazo. Este periodo concluyó con la crisis de 1898, tras la derrota frente a Estados Unidos y la pérdida de Cuba, Filipinas y Puerto Rico.
Economía, sociedad y cultura en el siglo XIX
Desde el punto de vista económico y social, el siglo XIX español se caracterizó por el atraso agrícola, una industrialización lenta y concentrada en regiones como Cataluña, el País Vasco y Asturias, y una sociedad muy desigual, dominada por la nobleza terrateniente y la burguesía, frente a una mayoría de campesinos y obreros con duras condiciones de vida. Surgieron movimientos obreros inspirados en el marxismo y el anarquismo, destacando organizaciones como el PSOE, la UGT y la CNT. En el ámbito artístico, el siglo estuvo marcado por estilos como el Neoclasicismo, el Romanticismo, el Realismo y el Impresionismo, destacando la figura de Francisco de Goya como testigo crítico de la crisis del Antiguo Régimen.
Notas finales
Este recorrido recoge los hitos políticos, sociales y culturales que definieron la convulsa trayectoria de España en el siglo XIX, desde la Guerra de la Independencia hasta la crisis de 1898, sin olvidar las profundas transformaciones económicas y las movilizaciones sociales que prepararon el país para el siglo XX.