La España de la Restauración: Política, Constitución y Fraude Electoral (1874-1923)
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Funcionamiento del Sistema Político de la Restauración Borbónica
1. El Retorno de la Dinastía Borbónica
Tras la inestabilidad de la Primera República y la dictadura de Serrano, en 1874 se restauró la monarquía borbónica con Alfonso XII como rey. Este proceso fue impulsado por Antonio Cánovas del Castillo, quien contó con el apoyo de las clases acomodadas, la burguesía catalana, el ejército y los sectores económicos ligados a las colonias. La Restauración se consolidó con el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto el 29 de diciembre de 1874, lo que permitió a Cánovas formar un gobierno estable.
2. Las Primeras Medidas de Cánovas del Castillo y el Fin de las Guerras
Cánovas buscaba establecer un sistema político basado en la estabilidad y en la monarquía borbónica. Para ello, tomó varias medidas, como la restricción de libertades (de expresión, imprenta, reunión y cátedra) y la vuelta al centralismo administrativo, limitando el poder de ayuntamientos y diputaciones provinciales. También promovió la ley electoral de 1878, que favorecía a las élites políticas.
En el ámbito militar, su gobierno puso fin a dos conflictos importantes. En 1876, la Tercera Guerra Carlista concluyó con la abolición de los fueros vascos, debilitando el poder tradicional en el norte de España. Por otro lado, en Cuba, la Paz de Zanjón (1878) supuso el fin de la guerra, aunque no resolvió del todo las tensiones en la isla.
3. La Constitución de 1876
Para consolidar el régimen, Cánovas convocó elecciones a Cortes Constituyentes, que aprobaron la Constitución de 1876. Esta carta magna combinaba elementos de la Constitución moderada de 1845, como la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, con ciertos principios de la Constitución de 1869, como el reconocimiento de algunos derechos. Establecía una monarquía parlamentaria con un sistema bicameral (Cortes compuestas por Senado y Congreso de los Diputados) y permitía una cierta libertad religiosa, aunque España seguía siendo un Estado confesional católico.
4. El Sistema Político Oficial: Bipartidismo y Turnismo
Uno de los pilares del sistema de la Restauración fue el bipartidismo, basado en la alternancia pacífica en el poder entre dos grandes partidos dinásticos: el Partido Conservador, liderado por Cánovas, y el Partido Liberal, encabezado por Práxedes Mateo Sagasta. El turno pacífico consistía en que el rey, actuando como poder moderador, nombraba un nuevo gobierno y disolvía las Cortes, convocando elecciones que, mediante el fraude, aseguraban la victoria del partido designado, garantizando así la estabilidad política sin necesidad de pronunciamientos militares.
5. El Sistema Político Real: Caciquismo y Fraude Electoral
Aunque en teoría el sistema garantizaba elecciones, en la práctica estaba sustentado en el caciquismo y el fraude electoral. Antes de cada elección, el Ministerio de la Gobernación acordaba con los líderes de los partidos el resultado mediante el encasillado, donde se asignaban los escaños de antemano. Los gobernadores civiles transmitían las órdenes a los alcaldes y caciques locales (personas influyentes en el ámbito rural), quienes manipulaban los votos mediante prácticas como el pucherazo (falsificación de actas y resultados), la coacción o la compra de votos.
Este sistema permitió la estabilidad política durante varias décadas, pero a costa de una profunda falta de democracia real y representatividad. Finalmente, la corrupción inherente, el desgaste de los partidos dinásticos y el creciente descontento social contribuyeron a la crisis del régimen a principios del siglo XX.