España en la Encrucijada: Del Levantamiento de 1936 al Aislamiento Post-Guerra Mundial

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El Levantamiento de 1936 y la Configuración de los Bandos

El levantamiento, impulsado por milicias carlistas y falangistas, se inició el 17 de julio en la guarnición de Melilla con el objetivo de tomar todo el Protectorado Marroquí. Al día siguiente, Francisco Franco se trasladó en avión desde Canarias para encabezar el Ejército de África.

A pesar de la muerte de Sanjurjo, líder de la sublevación, en un accidente aéreo, la indecisión y pasividad del gobierno de Casares Quiroga permitieron el triunfo del golpe en algunas zonas. Sin embargo, fracasó en Madrid y Barcelona gracias a la intervención de las milicias obreras.

Hacia el 20 de julio, era evidente el fracaso del pronunciamiento militar, pero también la división del ejército, del territorio y de los recursos económicos en dos bandos:

Bando Leal a la República

  • Solo conservó la flota y la mitad de las tropas.
  • Controlaba la franja cantábrica, el País Vasco, la cuenca mediterránea desde Cataluña hasta Málaga, Castilla la Nueva y buena parte de Extremadura y Andalucía Oriental.
  • Contaba, por tanto, con los principales núcleos industriales y urbanos.

Bando Sublevado (Nacional)

  • Contaba con la mayoría de los oficiales y la mitad de los miembros del ejército y las fuerzas de seguridad.
  • Controlaba el norte de Castilla y León, Galicia, Navarra, gran parte de Aragón y Andalucía Occidental, Baleares, Canarias y el Protectorado Marroquí.
  • Tenía recursos industriales de menor envergadura, pero disponía de la principal zona cerealista.

La Intervención Internacional y la Segunda Guerra Mundial

El previsible apoyo de las democracias europeas —en especial de la Francia gobernada por el socialista Léon Blum con el Frente Popular— no solo no se produjo, sino que estas decidieron adoptar una postura de neutralidad. Promovieron la creación, en agosto de 1936, de un Comité de No Intervención, al que se sumaron 27 países, entre ellos Italia y Alemania, que se comprometieron a no vender ni permitir el paso de armas a España, aunque EE. UU. no suscribió el pacto.

La realidad fue que Italia y Alemania, a pesar de su adhesión al pacto, continuaron ayudando a los rebeldes. Mientras tanto, la República se vio sometida al cierre de fronteras y al embargo de armas, recibiendo solo la ayuda soviética (armas y alimentos) y la de los voluntarios de las Brigadas Internacionales.

España y su Posición en la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen franquista mantuvo una posición de alineamiento con Alemania e Italia —los dos estados que le habían ayudado a la victoria en la Guerra Civil— hasta que su derrota fue previsible, lo que aconsejó un acercamiento a los Aliados, especialmente a EE. UU.

De este modo, aunque España se declaró inicialmente neutral, pronto cambió su condición a la de país 'no beligerante', negociando con Alemania su entrada directa en la guerra. El rechazo por Hitler de las pretensiones de Franco de aumentar sus colonias en África a costa de Francia impidió dicha entrada. No obstante, España envió en agosto de 1941 la llamada División Azul al frente ruso para combatir contra la Unión Soviética; ocupó Tánger, facilitó el uso de puertos y aeropuertos a los alemanes y les suministró mineral de wolframio, fundamental en la producción de armamentos. La entrada de EE. UU. en la guerra y la caída de Mussolini forzaron la definitiva vuelta a la neutralidad.

El Aislamiento Internacional de España Post-Guerra

Una vez acabada la guerra, a pesar de los intentos finales del franquismo de distanciarse de las potencias derrotadas, España quedó marginada internacionalmente. Los países vencedores consideraron que el régimen franquista era de carácter fascista y había estado vinculado a la Alemania hitleriana y la Italia mussoliniana. Por ello, España no fue admitida en la recién fundada ONU.

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