España en Crisis: El Trienio de 1917 y sus Consecuencias
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La Triple Crisis de 1917
A pesar de un cierto crecimiento económico entre 1914-1917 con motivo de la I Guerra Mundial, en la que España se declaró neutral, a partir del año 1917 la Restauración vivió una crisis general. Esta se vio motivada por un triple problema: militar, laboral y político. Aunque el régimen logró sobrevivir, quedó gravemente tocado.
a) Crisis Militar: Las Juntas de Defensa
Las Juntas de Defensa fueron asambleas de oficiales de escala intermedia que buscaban defender sus derechos laborales. En el ejército, los oficiales estaban descontentos por sus bajos sueldos y el desigual sistema de ascensos, que favorecía a los destinados en Marruecos (los llamados "Africanistas").
El gobierno conservador de Eduardo Dato aceptó muchas de estas quejas, aprobándose la Ley del Ejército. Esta ley permitió la subida de los sueldos y la regulación de los ascensos. El ejército volvía a convertirse en un pilar fundamental de la monarquía, que lo necesitaba para hacer frente al problema social, condicionando muchas de las decisiones del rey y del gobierno.
b) Crisis Política: La Asamblea de Parlamentarios
Ante la crisis del régimen de la Restauración, los grupos de oposición política redoblaron sus esfuerzos. La Lliga Regionalista de Cataluña convocó una Asamblea de Parlamentarios en Barcelona, reuniendo a figuras contrarias a la Restauración. En ella se congregaron nacionalistas, republicanos y socialistas con las siguientes intenciones:
- Formación de un Gobierno provisional.
- Elaboración de una nueva Constitución que sustituyera a la de 1876.
- Establecimiento de un régimen autonómico para Cataluña.
La Asamblea supuso un hito al ser la primera vez que toda la oposición trabajaba unida en contra de la Restauración. Poco después, fue disuelta por la Guardia Civil, además de evidenciarse grandes divergencias entre sus miembros.
c) Huelga General de 1917
Los sindicatos CNT (anarquista) y UGT (socialista) firmaron un manifiesto conjunto para pedir al Gobierno que interviniera en la contención de precios, bajo la amenaza de una huelga general. El gobierno de Dato se negó, y los sindicatos acordaron celebrar una huelga general.
La huelga fue secundada por todo el proletariado urbano de los principales núcleos industriales y ciudades del país, como Valencia, Madrid, Barcelona, País Vasco y Asturias. El gobierno reaccionó con una dura represión, deteniendo al comité central de la huelga. El Ejército actuó del lado del gobierno, participando en la represión y demostrando ser la verdadera fuerza de orden, fiel a la Monarquía frente a los políticos.
La huelga tuvo otras consecuencias significativas: debilitó aún más al régimen y, en los años siguientes, este entró en su crisis definitiva.