España 1902-1930: Reinado de Alfonso XIII, Crisis de la Restauración y Dictadura de Primo de Rivera
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Alfonso XIII y los Intentos de Regeneración del Sistema Político (1902-1917)
1. Introducción
A comienzos del siglo XX, el sistema de la Restauración estaba profundamente desprestigiado. A ese desprestigio se le sumó el Desastre del 98 y sus consecuencias. Fruto de estas circunstancias, empezaron a profundizarse los deseos de cambio y regeneración dentro de España y una cada vez mayor y más fuerte oposición de los nacionalismos, los republicanos, los carlistas y el movimiento obrero, principalmente.
2. Los Grandes Problemas que Arrastraba el País
- La paulatina descomposición de los dos partidos dinásticos (Conservador y Liberal), provocada por la desaparición de los dirigentes históricos (Cánovas y Sagasta).
- El aumento de la conflictividad social, como se observa en el incremento de las huelgas.
- El problema militar: La guerra de 1898 había demostrado la necesidad de introducir reformas en las Fuerzas Armadas, en las que sobraban oficiales y faltaban recursos materiales.
- Otro problema no resuelto fue el regional/nacionalista. Durante el reinado se van afirmando corrientes autonómicas en Cataluña, País Vasco y Galicia.
- Por último, hay que mencionar el problema de Marruecos. España se incorporó a la etapa final del reparto del continente africano. A España se le ofreció la zona norte de Marruecos (el Rif), quedando el resto para Francia. Finalmente, en 1912, oficialmente, Francia y España establecieron en Marruecos sus respectivos protectorados.
3. Evolución Política entre 1902 y 1914
a) Intentos regeneracionistas por parte de los gobiernos
Entre 1907 y 1912 se desarrollaron distintos intentos regeneracionistas desde dentro del sistema con la idea de enfrentarse a sus “males”, incorporando reformas políticas y sociales. Dos políticos, el conservador Antonio Maura (1907-1909) y el liberal José Canalejas (1910-1912), fueron los protagonistas de este impulso renovador que, al no verse completado, no pudo evitar el fin del sistema de la Restauración.
Antonio Maura era partidario de una “revolución desde arriba”, es decir, de realizar reformas, pero sin alterar las bases del régimen. Un ejemplo de ello fue la Ley Electoral de 1907 (decretaba el voto obligatorio, pero no eliminaba el fraude) o medidas sociales como la legalización de la huelga y el descanso dominical.
En cuanto a José Canalejas, llevó a cabo el intento más importante de reformar el sistema para democratizarlo. Por un lado, planteó la separación Iglesia-Estado, la libertad religiosa y la implantación de una enseñanza laica. Para ello, aplicó en 1910 la Ley del Candado (limitaba el establecimiento de órdenes religiosas en España). Llevó a cabo medidas sociales como la reducción de la jornada laboral y estableció la Ley de Reclutamiento: estableció el servicio militar obligatorio en caso de guerra, suprimiendo la redención en metálico (el pago para eludirlo).
b) La crisis de 1905
En ese año se produjo una de las peores crisis del reinado de Alfonso XIII. La tensión entre los militares y el catalanismo estalló cuando un grupo de oficiales asaltó la redacción de la revista satírica ¡Cu-Cut! en Barcelona. En 1906, el gobierno reaccionó aprobando la Ley de Jurisdicciones, a través de la cual los delitos contra el ejército y la patria serían juzgados por tribunales militares.
c) La crisis de 1909: La Semana Trágica
En 1909 se produjo la Semana Trágica de Barcelona. En la Conferencia de Algeciras (1906), Francia y España habían fijado sus zonas de influencia en Marruecos, correspondiendo a España la zona del Rif. Ante esto, España aumentó las tropas destinadas a las campañas militares, a la explotación de los recursos mineros y a la construcción del ferrocarril hasta Melilla.
Este hecho provocó tensiones entre las tropas españolas y las cabilas rifeñas. Para hacer frente a la situación, el gobierno de Maura decidió movilizar a los reservistas de Cataluña (en su mayoría hombres casados y con hijos), mientras que se libraba del servicio quien pagase una cantidad en metálico. Este hecho provocó una huelga general en Barcelona. A esto le sucedió una emboscada rifeña en el Barranco del Lobo, en la que murieron más de cien soldados españoles. Este suceso encendió aún más la huelga y provocó una revuelta espontánea y caótica conocida como la Semana Trágica de Barcelona: unos días marcados por una fuerte violencia callejera, la formación de barricadas, un marcado carácter anticlerical (quema de conventos) y donde se proclamó el estado de guerra. Los disturbios se saldaron con diecisiete condenas a muerte, de las que se ejecutaron cinco (incluida la del pedagogo anarquista Francesc Ferrer i Guàrdia), generando una gran protesta internacional y la caída del gobierno Maura.
La Crisis de 1917 y el Colapso del Sistema Político de la Restauración
1. Introducción
Las reformas de Maura (reforma electoral, legalización de las huelgas y el descanso dominical) y Canalejas (Ley del Candado, reducción de la jornada laboral o la Ley de Reclutamiento) habían sido insuficientes para evitar la crisis del sistema. El país había pasado por distintas crisis antes de la llegada del año 1917 (crisis militar de 1905 y Semana Trágica de Barcelona en 1909). El país arrastraba problemas que se iniciaron ya en el siglo XIX. Algunos de estos problemas eran:
- La paulatina descomposición de los dos partidos dinásticos, provocada por la desaparición de los dirigentes históricos (Cánovas y Sagasta) y las luchas internas por el liderazgo.
- El aumento de la conflictividad social, como se observa en el incremento de las huelgas.
- El problema militar: La guerra de 1898 había demostrado la necesidad de introducir reformas en las Fuerzas Armadas, en las que sobraban oficiales y faltaban recursos materiales.
- Otro problema no resuelto fue el regional/nacionalista. Durante el reinado se van afirmando corrientes autonómicas en Cataluña, País Vasco y Galicia.
- Por último, hay que mencionar el problema de Marruecos. España se incorporó a la etapa final del reparto del continente africano. A España se le ofreció la zona norte de Marruecos (el Rif), quedando el resto para Francia. Finalmente, en 1912, oficialmente, Francia y España establecieron en Marruecos sus respectivos protectorados.
2. La Crisis de 1917
En este año se dejó sentir en España el impacto de la Primera Guerra Mundial. Aunque España mantuvo la neutralidad, las clases trabajadoras se vieron afectadas por el encarecimiento de los productos de primera necesidad fruto del contexto bélico (exportaciones y especulación). En 1916, la UGT (Unión General de Trabajadores) y la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) acordaron trabajar juntas para obligar al gobierno a adoptar medidas contra el alza del coste de la vida y concluyeron que la huelga general era el mejor instrumento para presionar al respecto. Al año siguiente, la huelga se convierte en un proyecto revolucionario: en marzo de 1917, en una reunión conjunta UGT-CNT, se acuerda convocar una huelga general indefinida.
La huelga, sin embargo, fracasó. La ilusión de apoyo del Ejército se esfumó cuando los oficiales, manteniéndose al lado del gobierno y de la monarquía, lanzaron sus tropas contra los huelguistas. La huelga general fue disuelta con gran dureza (hubo unos 70 muertos y más de 2000 detenidos).
3. El Desastre de Annual (1921)
Pero el suceso que asestó uno de los golpes definitivos al sistema fue el de Annual. El general Manuel Fernández Silvestre inició un avance rápido y mal planificado sobre el centro del Rif para ocupar la Bahía de Alhucemas (un territorio notablemente extenso y lejos de las líneas de aprovisionamiento). Fue aquí donde el líder de los rifeños, Abd el-Krim, derrotó estrepitosamente a las tropas españolas en Annual. Se perdió toda la zona que había sido ocupada durante años con grandes esfuerzos y murieron o desaparecieron más de 10.000 soldados, incluido el propio general Silvestre.
Se abrió una investigación parlamentaria y militar, plasmada en el Expediente Picasso (1922), redactado por el general de división Juan Picasso para depurar responsabilidades. La información que contenía, que apuntaba a altos mandos e incluso al propio rey, no llegó a hacerse pública en su totalidad debido al golpe de Estado posterior. Es en este contexto de crisis política, militar y social, y ante el fracaso del gobierno de concentración liberal de García Prieto, cuando se produjo el golpe de Estado del capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
1. El Golpe de Estado
El Golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, el 13 de septiembre de 1923, apenas encontró oposición debido al profundo malestar existente en el ejército, a la indecisión del gobierno y a la falta de confianza de Alfonso XIII en el régimen constitucional, quien finalmente lo aceptó. Entre sus apoyos, contó con los sectores empresariales (especialmente la burguesía catalana), la Iglesia y los bancos nacionales. En cuanto a la opinión pública, se mostró mayoritariamente favorable o pasiva.
Miguel Primo de Rivera (autodenominado el “cirujano de hierro”) presentó la dictadura como un régimen transitorio durante el cual, una vez eliminados los “males del país” (caciquismo, corrupción política, conflictividad social, amenaza separatista), se volvería a la normalidad constitucional, previa eliminación del caciquismo, de la “vieja política” y del separatismo, defendiendo la unidad nacional. El rey Alfonso XIII le llamó para formar un nuevo gobierno y le concedió el cargo de presidente del Directorio Militar, concentrando gran poder.
2. Etapas de la Dictadura
La dictadura de Miguel Primo de Rivera tuvo dos etapas: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930).
a) El Directorio Militar (1923-1925)
Primo de Rivera proclamó el estado de guerra durante dos años, suspendió la Constitución de 1876, disolvió las Cortes, implantó la censura de prensa y prohibió las actividades de partidos políticos y sindicatos (excepto la UGT, que mantuvo una actitud colaborativa inicial). A su vez, reprimió cualquier manifestación nacionalista y el uso público del catalán quedó restringido. Los gobernadores civiles fueron sustituidos por gobernadores militares, y los ayuntamientos y diputaciones fueron disueltos y sustituidos por juntas de vocales asociados, formadas por los mayores contribuyentes.
Finalmente, Primo de Rivera asumió personalmente el Alto Comisariado en Marruecos. Organizó, junto a Francia, el Desembarco de Alhucemas (1925), que se saldó con un rotundo éxito militar y permitió, un año después, someter todo el protectorado español, poniendo fin a la guerra.
b) El Directorio Civil (1925-1930)
Tras el éxito en Marruecos, en 1925 se inició la segunda fase de la dictadura. Primo de Rivera sustituyó el Directorio Militar por un gobierno civil con la intención de perpetuarse en el poder y construir un régimen inspirado en las dictaduras autoritarias de corte corporativo de la Europa de entreguerras (como la Italia fascista de Mussolini).
Para ello, en 1924 creó la Unión Patriótica: concebido como el partido único del régimen, constituido por una gran agrupación de derechas, sin un programa ni ideología definidos. Fue principalmente un instrumento de propaganda gubernamental para obtener apoyo popular.
A su vez, en 1927 creó la Asamblea Nacional Consultiva: compuesta por representantes del Estado, la administración y miembros de la Unión Patriótica. Fue encargada de elaborar un anteproyecto de nueva “Constitución”, aunque nunca se aprobó. Sus funciones eran meramente consultivas.
Esta etapa se caracterizó por un fuerte intervencionismo estatal en la economía, un marcado nacionalismo económico, la concesión de ayudas a las grandes empresas y la creación de grandes monopolios estatales (como la Compañía Telefónica Nacional de España y la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, S.A. (CAMPSA)). A su vez, se fomentaron las obras públicas, como la creación de las confederaciones hidrográficas para aprovechar los ríos tanto para el regadío como para la producción de energía eléctrica. Sin embargo, esto acabó disparando la deuda pública, puesto que no se realizó una reforma fiscal para aumentar los ingresos.
Fue una etapa, además, de escasa conflictividad social (debido a la represión y a la expansión por toda España del Somatén: una milicia civil supeditada al ejército para colaborar en el mantenimiento del orden público) y se impulsó la creación de escuelas y viviendas baratas.
Finalmente, en 1926 se creó también la Organización Corporativa Nacional (OCN): una institución de sindicación vertical que agrupaba a patronos y obreros por oficios, inspirada en el modelo corporativo fascista italiano y el catolicismo social, con el objetivo de regular las relaciones laborales y las condiciones de trabajo, bajo control estatal.
3. Fin de la Dictadura
A pesar de los éxitos iniciales, la dictadura enfrentó una creciente oposición:
- Conflictos con sectores del ejército (como el intento de golpe conocido como la Sanjuanada en 1926 o la tensión con el cuerpo de Artillería).
- Oposición de intelectuales, escritores y periodistas (Unamuno, Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez), muchos de los cuales fueron represaliados o se exiliaron.
- Resurgimiento de los nacionalismos, especialmente el catalán.
- Reactivación del movimiento obrero (especialmente la CNT y el Partido Comunista) y del republicanismo.
- Problemas económicos derivados del crack de 1929 y el aumento de la deuda pública.
Primo de Rivera, falto de apoyos, incluso entre los militares y viendo erosionada la confianza del rey (cuya imagen había quedado ligada al régimen dictatorial), presentó su dimisión en enero de 1930. Alfonso XIII encargó entonces la formación de gobierno al general Dámaso Berenguer con el objetivo de retornar paulatinamente a la normalidad constitucional, instaurando un régimen intermedio conocido como la “Dictablanda”, que no lograría salvar a la monarquía.