Escultura y Pintura Romana: Evolución del Realismo y la Estética Imperial
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Escultura Romana: Narrativa y Realismo
El interés por dejar memoria de sus hechos, por la historia y por la narrativa en general, hace que se desarrolle, especialmente en el relieve, un arte lleno de realismo que llega, a veces, incluso a lo anecdótico.
La Evolución del Retrato
El retrato romano evoluciona desde el realismo de los rostros del periodo republicano hasta la idealización de época imperial y la simplificación, hieratismo y rigidez casi caricaturesca de época bajorromana.
- Identidad y fidelidad: El rostro del personaje no debía ser en ningún caso ideal, como sucedía frecuentemente en Grecia, sino un fiel reflejo de la vida de este hombre, de su identidad, algo absolutamente inconfundible que diese testimonio del papel desempeñado por él en el mundo.
- Expresividad emocional: En ellos se introducen expresiones de sentimientos como la inseguridad, la angustia o el miedo a ser traicionados que, en los primeros momentos del retrato imperial, eran absolutamente impensables, puesto que lo que se buscaba era la imagen de seres grandiosos que jamás conocieran este tipo de sensaciones.
Cultivado ya por egipcios, asirios y griegos, serán los romanos quienes lo lleven a su máximo grado de perfección.
Pintura Romana: Del Legado de Pompeya a la Decoración Mural
De la pintura romana apenas conservamos restos del periodo republicano y bastante de época imperial, la mayoría procedente de Pompeya y Herculano (Nápoles). Muchas es posible que fuesen retocadas tras haber sido finalizadas.
Técnicas y Estilos
Imita placas y revestimiento de mármol de diversos colores o decoración con poco relieve como en la Casa de Salustio (Pompeya). Buen ejemplo son las pinturas de la Casa de Augusto y Livia (Museo de las Termas, Roma) y la Villa de Boscoreale (Nápoles).
Desaparecen los efectos espaciales arquitectónicos, pero la decoración (temas vegetales, candelabros, tejidos para las ventanas, pavos reales…) sigue enmarcando cuadros con figuras o paisajes, como los de la Villa Farnesina en Roma.
La Villa de los Misterios
Mejor ejemplo es la Villa de los Misterios en Pompeya, en la que varios personajes aparecen realizando un ritual relacionado con ritos de tipo dionisíaco. Generalmente, los colores son el blanco y el negro, con raros toques de color. Su origen está en Oriente y se consiguen representaciones más minuciosas parecidas a la pintura.