Escultura Barroca Sevillana: El Legado Inmortal de Martínez Montañés y Juan de Mesa
Enviado por Chuletator online y clasificado en Arte y Humanidades
Escrito el en
español con un tamaño de 3,48 KB
Juan Martínez Montañés: El Maestro de la Escultura Barroca Sevillana
Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568 – Sevilla, 1649) fue el escultor más admirado de su tiempo en España. Se formó en Granada, pero muy joven se instaló en Sevilla, ciudad en la que desarrolló casi toda su carrera, salvo un breve viaje a Madrid en 1635, cuando Velázquez lo llamó para modelar la cabeza de Felipe IV destinada a una estatua ecuestre.
Fue autor de numerosos retablos y esculturas exentas, destacando por su gran virtuosismo técnico, una talla muy precisa y un tratamiento elegante de los paños, que les da a sus figuras un aire solemne y majestuoso. En los retablos, utilizó estructuras claras y sencillas, con columnas corintias y decoraciones vegetales o de ángeles. En sus figuras mostró influencias manieristas, con anatomías idealizadas, posturas elegantes y expresiones suaves, alejadas del dramatismo desgarrado típico del Barroco. Sus obras buscan conmover al alma más que impactar visualmente.
Obras Destacadas de Martínez Montañés
- Niño Jesús (1606–1607): una pequeña figura desnuda de pie muy imitada por otros talleres.
- Cristo de la Clemencia (1603–1606): crucificado con escaso dramatismo y mirada compasiva.
- Inmaculada "La Cieguecita" (1629–1631): en la Catedral de Sevilla, con rostro dulce y ojos entornados.
- San Jerónimo (1611): para el retablo de San Isidoro del Campo en Santiponce.
- San Cristóbal (1597): de la Iglesia del Salvador en Sevilla.
Juan de Mesa: El Naturalismo Dramático en la Escultura Barroca Sevillana
Juan de Mesa (Córdoba, 1583 – Sevilla, 1627) fue discípulo y oficial de Martínez Montañés, aunque desarrolló un estilo propio que supuso una gran aportación a la escultura andaluza: la introducción del naturalismo.
Para lograrlo, estudiaba directamente el cuerpo humano e incluso observaba cadáveres, lo que le permitió representar con realismo el signo de la muerte, dotando a sus obras de un dramatismo y patetismo mayores que los de su maestro, aunque sin llegar a los extremos de la escuela castellana. Con el tiempo, moderó estos rasgos para lograr un mayor equilibrio. Era también más barato que Montañés (cobraba 100 ducados por un crucificado frente a los 300 de su maestro), lo que le permitió recibir numerosos encargos de las cofradías sevillanas. Se especializó en crucificados y nazarenos, cuyos modelos han sido imitados hasta hoy.
Obras Clave de Juan de Mesa
- Cristo del Amor (1618): su primer crucificado y el más patético, que realizó completamente solo.
- Cristo de la Conversión del Buen Ladrón (1619).
- Cristo de la Buena Muerte (1620): destaca por su serenidad y fue muy solicitado por su equilibrio.
- Cristo de la Agonía (1622): su crucificado más personal, que parece ascender suavemente hacia el cielo en el momento entre la vida y la muerte.
- Jesús del Gran Poder (1620): su obra más famosa, un nazareno de gran fuerza expresiva, representado dando un paso con la cruz al hombro. Aunque es una imagen de vestir, Juan de Mesa talló todo el cuerpo con gran detalle.
- Nuestra Señora de las Angustias (1627): una emotiva piedad donde la Virgen sostiene en su regazo el cuerpo semidesnudo de Cristo.