La Escultura Apolo y Dafne de Bernini: Metamorfosis y Maestría Barroca
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Apolo y Dafne: La Captura del Instante
El artista plasmó el momento justo en que Dafne, perseguida por Apolo, se convierte en laurel como la única forma de huir del dios. Las curvas de los cuerpos, más gráciles y menos voluminosas que las de Miguel Ángel, acaban confluyendo en la base, donde la ninfa comienza su metamorfosis en árbol.
Composición y Expresión
El dios cubre parte de su cuerpo con una túnica, y la desnudez de Dafne se disimula detrás de la explosión del laurel en el que se está convirtiendo.
La base de mármol que sostiene las dos figuras se alza considerablemente en el punto donde se sitúa la ninfa, lo cual permite acentuar la sensación de arqueamiento del cuerpo de ella, que parece no querer que Apolo ni siquiera la toque. Este sentimiento de rechazo se aprecia todavía más en su cara, que expresa su insatisfacción por tenerse que convertir en árbol, pero también la voluntad de escapar de Apolo como sea. Las dos figuras son aproximadamente igual de altas y se están mirando a la cara.
El Clímax de la Transformación
Apolo atrapa a Dafne, que huía de él, cogiéndola por la cintura, lo cual provoca el grito de desesperación de la ninfa y desencadena la transformación. Es espectacular cómo Bernini consigue pasar del cuerpo humano a un árbol con tal maestría que parece que la transformación esté en proceso y no se detenga:
- Los dedos de las manos son hojas de laurel.
- Una pierna ya es medio tronco del árbol.
- Los dedos de los pies también son ramas, hojas y raíces.
Para marcar más la sensación de instante preciso, Apolo tiene una pierna levantada, como si todavía no se hubiera detenido del todo al atrapar a Dafne, y preparado para rodearla con su cuerpo.
Contexto y Función de la Obra
4. Ubicación y Temática
La función de Apolo y Dafne es la de decorar, junto a otras tres esculturas, los jardines de la Villa Borghese. Bernini esculpió estas obras entre 1618 y 1625 para el cardenal Borghese. Eligió la temática mitológica y la esculpió a la perfección.
Gian Lorenzo Bernini: El Genio del Siglo XVII
El Maestro del Barroco
Gian Lorenzo Bernini (1598 - 1680) es el genio del siglo XVII. Practicó todas las artes (aunque de pintura no se haya conservado casi nada), incluso la escenografía, aunque, como Miguel Ángel, él se consideraba principalmente escultor. Hay un paralelismo claro entre ambos personajes, dos genios de dos etapas diferentes.
Bernini como Arquitecto
Como arquitecto, buscaba la grandeza, la distribución de las masas y la rica ornamentación interior. Su obra más destacada en este campo es sin duda la reorganización final de San Pedro del Vaticano.
Bernini como Escultor
Como escultor, tuvo una gran producción, que fue desde sus cuatro estatuas para los Borghese hasta El éxtasis de Santa Teresa, pasando por el monumento funerario del papa Urbano VII y sus fuentes en Roma, proyecto urbanístico en el que participó considerablemente. Ochenta y dos años de trabajo nos legaron una gran cantidad de obras de arte de este genio del Barroco.
5. Significado y Legado
Con esta obra, Bernini se reafirmó como el gran maestro del Barroco, al igual que Miguel Ángel lo había sido para el Renacimiento. Nadie fue capaz de captar como él el movimiento y los instantes previos a la escapada con el mármol. Apolo y Dafne nos maravilla con su perfección anatómica, y la precisión y maestría con la que fue tallada, muestra de la cual son los detalles de la transformación de la ninfa (dedos que se convierten en hojas).