Equipamiento y procedimientos de rescate acuático: materiales, inmovilización y niveles de gravedad

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Materiales de contacto y de rescate

Materiales de contacto:

  • Boya de lata (lata de rescate)

    Pieza fundamental de socorro acuático en playa y elemento de autoprotección. Se trata de un flotador de construcción rígida y forma ovalada, con asideras en su contorno y unida a un cabo de 1,5 m con arnés. Suele llevar una bandolera de polietileno. Ofrece buena flotación por su hidrodinámica y flotabilidad extra, facilita el descanso del socorrista y asegura la flotación de la víctima.

  • Boya torpedo

    Similar a la lata de rescate pero construida con materiales blandos. Puede ser hinchable o llevar una bolsa de aire para aportar flotabilidad.

  • Tubo de rescate

    Herramienta fundamental para el socorro, más empleada en piscinas. Está formado por un tubo de goma con extremos acolchados; dispone de anclajes o cierres que permiten unir varios tubos según la longitud necesaria y rodear a la persona socorrida. Al ser blando, reduce el riesgo de lesión.

  • Tablón de rescate

    Dimensiones aproximadas: entre 2,15 y 4 m de longitud, anchura de 0,5 m y grosor de aproximadamente 8 cm. Debe disponer de al menos dos asas o cinchas de agarre flexibles para facilitar el manejo; se recomienda que las cintas permitan un agarre seguro. Es ideal para salvamentos en playa con oleaje fuerte y rescates de larga distancia. Permite su uso por una o varias personas.

Materiales para extracción e inmovilización

  • Inmovilizador de cabeza

    Dispositivo para inmovilizar la cabeza incluso con collarín colocado. Está formado por dos orejeras que se fijan al tablón con velcro y sujetan la cabeza; incorpora dos o más barboquejos que evitan el movimiento de la misma.

  • Collarín cervical

    Instrumento adecuado para inmovilizar la columna cervical ante la mínima sospecha de lesión. Puede ser acolchado o rígido; su uso debe ser precoz cuando haya sospecha de lesión cervical.

  • Tabla espinal

    Construida con diversos materiales, posee a lo largo de su perímetro asideros que facilitan su manejo y permiten pasar las cintas de sujeción para trasladar a la víctima con seguridad.

  • Camillas

    Tipos y características:

    • Camilla tijera: Tiene palas cóncavas, suele ser de aluminio ligero y se separa en dos, lo que permite colocarla debajo de la víctima con el mínimo movimiento.
    • Camilla flotante: Formada por una estructura tipo elástica, es adaptable a embarcaciones y permite la fijación para flotar.
    • Camilla nido: Puede ser de alambre o redecilla metálica (tipo helic) o de plástico de alta densidad (las más usadas). Características: capacidad aproximada de 273 kg, no se oxida, evita enganches y es fácil de limpiar. Puede llevar trineo, cinchas, elementos flotables y asideros; permite adaptar sistemas para drenaje o fijación y puede almacenarse dentro de otra camilla.

Identificación de los niveles de gravedad de una víctima

A continuación se describen los niveles de gravedad de una víctima en el entorno acuático:

Leve (Nivel 1)

Persona que sufre problemas para mantenerse a flote, pero se encuentra consciente, orientada y colaboradora. Presenta dos subniveles de gravedad: inicialmente la agresividad es menor y la persona puede comprender y cooperar durante el arrastre. Se mantiene más tiempo en flotación y, fuera del agua, la actuación del socorrista consiste en recuperar su tranquilidad mediante palabras y consejos. En una fase posterior, puede dejar de comprender o atender las indicaciones por el nerviosismo, dificultando el arrastre. En el agua, la actuación debe ser un control perfecto de la persona; fuera del agua, colocar a la víctima semi sentada y no abandonarla hasta su total recuperación. La víctima puede encontrarse mareada e incluso vomitar.

Grave (Nivel 2)

Persona que pide ayuda y chapotea con los brazos en cruz. Tiene problemas para mantenerse a flote, está desorientada y no colabora. Puede hablar pero no atender o escuchar. La agresividad aumenta al darse cuenta de que no progresa y le cuesta mantenerse en flotación. Puede no responder a nuestras indicaciones, dificultar el recorrido hasta la orilla, soltar el material de rescate e incluso agredir. El socorrista debe extremar las precauciones al acercarse y mantener en todo momento el control de la situación.

Muy grave (Nivel 3)

La víctima presenta una pérdida de fuerza tal que sólo se le ven los antebrazos; la agresividad es menor por la fatiga y no colaborará en el rescate.

Gravísimo (Nivel 4)

La víctima se encuentra en el fondo o flotando boca abajo sin movimiento alguno.

Procedimiento al avistar a la víctima

Cuando se avista a la víctima, de forma directa o por una llamada de socorro, el socorrista, después de dar el aviso —«¡víctima!»—, debe actuar del siguiente modo:

  • No perder de vista a la víctima en ningún momento.
  • Analizar la situación para facilitar un rescate rápido, seguro y eficaz.
  • Advertir que nadie se acerque a la víctima y asegurar la zona.
  • Solicitar ayuda médica si la víctima se encuentra en situación «muy grave» o gravísima.
  • Informar a la víctima de que vamos a por ella y mantener la comunicación verbal para tranquilizarla.
  • Controlar los nervios y actuar con calma y decisión.

Nota: Mantener la seguridad del socorrista y de la víctima es la prioridad en cualquier intervención.

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