Epilepsia: Manifestaciones Clínicas, Diagnóstico Diferencial y Comorbilidad Psicosocial
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Clasificación de las Epilepsias
Las manifestaciones clínicas de la epilepsia son múltiples y dependen del sitio de origen, es decir, del foco epileptógeno, así como del patrón de distribución de la descarga neuronal.
Cuando una parte limitada del cerebro descarga anormalmente, se denomina epilepsia focal. Si la descarga invade todo el cerebro, se clasifica como epilepsia generalizada.
Por lo regular, las crisis se originan en la corteza cerebral, lo que puede manifestarse como alucinaciones, estados de ánimo alterados, movimientos involuntarios, sensaciones anómalas y alteraciones de la memoria y la conducta.
Se han identificado más de 40 tipos de epilepsia, cada uno con características y pronósticos específicos.
Diagnósticos Diferenciales de la Epilepsia
Es crucial diferenciar las crisis epilépticas de otras condiciones que pueden presentar síntomas similares. A continuación, se detallan algunos diagnósticos diferenciales clave:
- Trastornos Varios: Hipoglucemia, hipocalcemia, síndrome vasovagal, trastornos del ritmo cardíaco, migraña, alteraciones vestibulares, distonías neurológicas y farmacológicas, abstinencia a depresores del SNC.
- Trastornos del Sueño: Narcolepsia, terrores nocturnos, trastorno conductual del sueño REM, sonambulismo.
- Enfermedades Mentales: Ansiedad, ataque de pánico, fuga depresiva y disociativa, esquizofrenia con manifestaciones catatónicas, trastorno conversivo, somatizaciones, simulación.
Comorbilidad con Epilepsias
Estado Mental y Bienestar Psicosocial
- Es fundamental evaluar la actitud mental de cada paciente respecto a su patología, considerando la afectación intrapsíquica, familiar, social, escolar, laboral y sexual, entre otras esferas.
- Las manifestaciones psíquicas de la epilepsia se refieren a estados mentales alterados de diversa duración, relacionados directamente con la crisis epiléptica.
- Estas manifestaciones se clasifican en las siguientes fases: Prodrómicas, Ictales, Posictales e Interictales.
Manifestaciones Psíquicas de la Epilepsia
Prodrómicas
- La ansiedad es una alteración frecuente y puede derivar en ataques de pánico.
- La depresión, que puede estar acompañada de ansiedad y pensamientos o intentos suicidas, puede ser una manifestación clínicamente significativa, asociada a sobredosis de antiepilépticos.
Ictales
- Las manifestaciones ictales son muy variadas e incluyen movimientos repetitivos, conductas rituales o violentas, éxtasis, estado confusional y estupor.
- Psicosis: Se presenta en crisis epilépticas no convulsivas o focales prolongadas que pueden durar horas o días. Se observa desorientación, limitación en el estado de conciencia y apatía. Puede haber manifestaciones motoras, como parpadeo, movimientos bucales, mioclonías en los estados de ausencia y mutismo. También pueden presentarse alucinaciones e ideas delirantes, frecuentemente de índole religiosa.
- Los estatus epilépticos no convulsivos requieren tratamiento inmediato con antiepilépticos vía intravenosa (frecuentemente, benzodiazepinas).
Posictales
- Psicosis
- Depresión
Interictales
- Psicosis: No se consideran relacionadas directamente con las crisis; sin embargo, estas manifestaciones pueden coexistir (aunque históricamente se pensó que eran incompatibles) y pueden ser resultado de alteraciones estructurales. No está documentado que la psicosis sea más frecuente en personas con epilepsia que en la población general.
- La mayoría de los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal, en particular del lado izquierdo, presentan manifestaciones psicóticas, las cuales son muy raras en epilepsias neocorticales extratemporales.
- Depresión: Puede presentarse por sobredosis de antiepilépticos o por la disminución de ácido fólico que algunos de ellos provocan. Los más estudiados son los antidepresivos tricíclicos, ya que reducen el umbral convulsivo.
Alteraciones Cognitivas
Cuando la epilepsia se prolonga, puede provocar una disminución de las capacidades intelectuales, lo cual se valora con pruebas neuropsicológicas. Esto se debe, en parte, a un daño cerebral preexistente, a las alteraciones que se presentan durante las crisis (incluyendo la hipoxia), al factor epiléptico en sí, a la comorbilidad y al efecto de algunos antiepilépticos.