El Epigrama y la Fábula Latina: Marcial y Fedro en la Literatura Clásica

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El Epigrama y la Fábula Latina: Marcial y Fedro

El Epigrama: Origen y Evolución

El epigrama nace en Grecia en el siglo VII a.C. Aludía a una composición breve grabada en piedra u otro material duro, de temática funeraria o votiva, y eran ofrecidos a los dioses en conmemoración y agradecimiento por algún hecho relevante. Inicialmente se escribió en hexámetros, luego se generalizó el dístico elegíaco, estrofa formada por un hexámetro y un pentámetro dactílicos. El epigrama helenístico o literario pasó a Roma en el siglo II a.C.

El Epigrama antes de Marcial

Antes de que el epigrama helenístico o literario floreciese en Roma, existía también en la tradición autóctona romana el precedente de inscripciones sepulcrales, como los Elogia que en verso saturnio exaltaban las hazañas y virtudes del difunto, o los Epitafios, como los que escribieron para sí mismos Plauto y Ennio. A finales del siglo II a.C. comienza a imitarse en Roma el epigrama helenístico: composiciones breves, en dístico elegíaco, pero de temática principalmente erótica. Esta etapa está representada por los epigramas eróticos del círculo de Lutacio Cátulo y por los de la generación siguiente, los Poetae Novi de temática más variada. De su principal representante, Valerio Catulo, nos ha llegado un Corpus integrado en su mayor parte por epigramas eróticos, en los que expresa el sentimiento por su amada Lesbia, y satíricos, en los que destaca la brutalidad de sus ataques contra adversarios amorosos y literarios. En el siglo I d.C. el epigrama alcanzó con Marcial su configuración definitiva, dando a esta composición el carácter que actualmente tiene.

Marcial (40-102 d. C.): El Epigrama Satírico

Marcial nació en Bilbilis. Su estancia en Roma transcurre durante el mandato de la dinastía Flavia. Una profunda nostalgia por su tierra natal, a la que siempre tiene presente en sus poemas, le animó a regresar a ella, donde moriría pocos años después. Marcial mostró preferencia por el epigrama satírico o caricaturesco de crítica social, con el que selló el concepto moderno de epigrama: composición breve que contiene una broma mordaz reservada para el último verso o, incluso, la última palabra. Sus primeros epigramas fueron poemas de ocasión como el Liber spectaculorum. Sus obras más famosas representan la sociedad romana de su tiempo.

El protagonista de su poesía es el hombre y la vida en general, y renunció a tratar temas mitológicos. A diferencia de los poetas satíricos, la denuncia de Marcial no tiene una intención moralizadora, sino que busca provocar la risa o la burla, retratando el lado oscuro de la realidad. Tampoco utiliza, a diferencia de ellos, el ataque personal; las personas a las que se refiere en los poemas son en su mayoría imaginarias.

El estilo es sencillo, ya que prescinde del vocabulario grandilocuente de la poesía, y recurre al latín coloquial. En la versificación predomina el dístico elegíaco.

La Fábula Latina: Fedro

Fedro nació en Macedonia hacia el año 15 a. de C. y vino a Roma como esclavo de Augusto, que posteriormente le concedió la libertad. Comenzó a publicar sus fábulas en el reinado de Tiberio y continuó en los de Calígula, Claudio y, probablemente, en el de Nerón. Como fecha aproximada de su muerte se da el año 50 d. de C. Publicó con el título de Fabulae Aesopiae un centenar de fábulas repartidas en cinco libros. Están escritas en senarios yámbicos, verso propio de la comedia y del mimo.

En general, las fábulas esópicas que sirvieron de modelo a Fedro constituían una reivindicación burlona del pueblo llano frente a los privilegiados, que aparecían en ellas vistos desde la perspectiva más grotesca. Algunas de sus fábulas fueron consideradas como sátiras políticas porque llegó a ser acusado y condenado a muerte en época de Tiberio. Más adelante, comenzó a utilizar otros procedimientos, introduciendo fábulas de otro tipo: relatos con personajes humanos, anécdotas, episodios históricos, etc.

Fedro escribía con un estilo sencillo y natural, especialmente cuando no moraliza.

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