El Entierro del Señor de Orgaz: Obra Cumbre de El Greco en Toledo
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El Entierro del Señor de Orgaz: Identificación y Contexto
- Autor: El Greco (1541-1614)
- Cronología: 1586-1588
- Técnica: Óleo sobre lienzo
- Dimensiones: 4,80 x 3,60 m
- Localización: Iglesia de Santo Tomé, Toledo
El cuadro representa el milagro ocurrido en el siglo XIV, cuando San Esteban y San Agustín descendieron del cielo para enterrar al Señor de Orgaz en la Iglesia de Santo Tomé, en Toledo. Esta obra es un ejemplo magistral del manierismo y de la espiritualidad mística de El Greco.
Estudio de la Composición
El cuadro se divide en dos niveles claramente diferenciados: el mundo terrenal y el mundo celestial.
Nivel Terrenal
La composición está cerrada por un monje franciscano y el párroco de Santo Tomé, formando un marco visual. Se observa un friso de retratos de personajes toledanos, dispuestos en línea horizontal con expresiones hieráticas. Algunos dirigen la mirada hacia el cielo, conectando con el nivel superior.
En el centro, en un óvalo que se replica en el nivel celestial, aparecen San Esteban y San Agustín sosteniendo el cuerpo del Señor de Orgaz, quien está representado en escorzo. La armadura del conde brilla, destacando el detallismo técnico. Un niño en primer plano, probablemente el hijo del pintor (Jorge Manuel), señala la escena, guiando la mirada del espectador.
Los colores son cálidos y detallistas, con ricas texturas en los mantos y casullas de los santos. La luz es irreal y no proviene de una fuente natural, sino que resalta las figuras de primer plano, reforzando el carácter espiritual de la escena.
Nivel Celestial
Dispuestos en un óvalo místico, aparecen Cristo, la Virgen María y San Juan, junto a un ángel que eleva el alma del conde. Cristo, vestido de blanco, indica a San Pedro, quien sostiene las llaves del Reino de los Cielos. María, vestida de rojo y azul, intercede ante Cristo, simbolizando la conexión entre la humanidad y la divinidad. San Juan, casi transparente, refuerza la idea de la espiritualidad en su máxima expresión.
En el lado izquierdo se encuentran:
- Moisés con las Tablas de la Ley.
- Noé con su arco.
- David con un arpa.
Estas figuras representan el Antiguo Testamento. A la derecha, entre un gran número de figuras en una composición abigarrada (horror vacui), se distinguen San Pablo, Marta y María, Santo Tomás (patrón de la iglesia) y el rey Felipe II.
Elementos Manieristas
Las figuras son estilizadas, con cuerpos alargados y actitudes etéreas. La composición presenta un zigzag y contrastes de escala que potencian la verticalidad de la escena. La iluminación es irreal, con luz que emana del propio Cristo y baña a las figuras celestiales.
El uso expresivo del color es evidente: predominan los rojos y azules en la Virgen, mientras que en los extremos se combinan tonos ácidos, amarillos, verdes y morados en armonías poco convencionales. La pincelada suelta y diluida intensifica el sentido espiritual de la obra.
Comentario Teológico y Legado
El significado teológico del cuadro es claro: tras la muerte, el alma asciende al cielo, donde será juzgada y recibirá la intercesión de los santos. Esta obra refuerza la doctrina católica en contra de las ideas protestantes, que negaban el papel mediador de la Virgen y los santos, subrayando la importancia de la intercesión en el proceso de salvación.
A través de esta representación, El Greco reafirma la creencia de la Iglesia Católica en la mediación divina y la conexión entre lo terrenal y lo celestial. El Greco, con su particular estilo manierista y su formación en Creta, Venecia y Toledo, desarrolló un lenguaje pictórico único, marcado por la espiritualidad, el dramatismo y el simbolismo. Su influencia se extendió más allá de su tiempo, inspirando a artistas posteriores en la pintura mística y expresionista.