El Entierro del Señor de Orgaz: Historia y Legado Artístico de una Obra Maestra

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Don Gonzalo Ruiz de Toledo: Patrono y Noble del Siglo XIV

Don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz y protonotario de Castilla, fue un piadoso noble del siglo XIV de origen griego, que patrocinó la construcción de la iglesia de Santo Tomé de Toledo y allí dispuso ser enterrado. Para cumplir su deseo, desde 1300 el señor de Orgaz había mandado transformar una antigua mezquita de Toledo en una iglesia gótico-mudéjar.

La Fundación de la Iglesia de Santo Tomé

Terminada la obra, el señor de Orgaz entregó la nueva iglesia a los frailes agustinos y la puso bajo la advocación de San Esteban. Con este hecho, Gonzalo Ruiz honraba al mismo tiempo a San Esteban, santo de su devoción, y a San Agustín, titular de la orden a la que como benefactor entregó la iglesia destinada a albergar su capilla funeraria.

En vida, Gonzalo Ruiz atendió el mantenimiento de este templo toledano, disponiendo en sus mandas testamentarias que los vecinos de su señorío, la villa de Orgaz, deberían realizar la donación anual a los administradores de:

  • 2 carneros
  • 16 gallinas
  • 2 pellejos de vino
  • 2 cargas de leña
  • 800 maravedíes

Esto se cumplió a rajatabla durante más de dos siglos después de la muerte del señor de Orgaz en 1322, al tiempo que creció en torno a su figura una leyenda beatífica de gran calado en Toledo. Según esta, cuando el señor de Orgaz falleció, San Esteban y San Agustín se personaron para depositar su cuerpo en el sepulcro de la iglesia por él promovida, celebrando tal prodigio toda la ciudad.

El Pleito y el Encargo Artístico

La Reclamación de las Rentas

El año 1564 el madrileño don Andrés Núñez, párroco de la iglesia de Santo Tomé de Toledo, presentó una denuncia contra los habitantes de Orgaz por haber suspendido el pago anual de productos naturales a esta iglesia, según las últimas voluntades de don Gonzalo Ruiz. Después de que el tribunal de la Chancillería de Valladolid diera la razón al párroco en 1569, resolviendo el pleito a su favor, este encargó a Alvar Gómez de Castro la realización de un epitafio en latín, conmemorativo de este suceso, para que quedara constancia para el futuro.

La Intervención de El Greco

Pero además, después de haber sido reconocido oficialmente el milagro en 1583, fue el deseo del párroco Andrés Núñez dejar en la remodelada capilla del conde una representación testimonial e imperecedera del suceso, exaltando al tiempo su vida caritativa, para lo que en 1586 recurrió a El Greco, llegado de Madrid en 1577, que era su amigo personal y que en aquel momento se había convertido en el pintor más importante de Toledo.

Detalles del Contrato y Estilo

El Greco firmó un contrato en el que se especificaba detalladamente cómo debía ser la escena, con cláusulas que no dejaban mucho margen creativo para el pintor, aunque en la obra el griego pondría en práctica soluciones tomadas de la pintura renacentista italiana, hasta llegar a componer una de las pinturas más importantes y complejas del arte manierista de la España del Renacimiento.

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