Entendiendo la Disonancia Cognitiva y la Agresividad Humana
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Disonancia Cognitiva
La disonancia cognitiva, concepto clave introducido por Festinger, es fundamental en el campo de la psicología y tiene amplias aplicaciones.
La teoría de la disonancia cognitiva se basa en dos hipótesis básicas:
- La disonancia es psicológicamente incómoda, por lo que la persona trata de reducirla y lograr la consonancia.
- Cuando la disonancia está presente, además de intentar reducirla, la persona evita activamente las situaciones e informaciones que podrían aumentarla.
Agresividad y Violencia
La agresividad es una respuesta adaptativa y un conjunto de estrategias que el ser humano utiliza para responder a las amenazas externas y manejarse asertivamente ante situaciones peligrosas, favoreciendo su supervivencia. Es una virtud inherente al ser humano, que no conlleva la voluntad de dañar o destruir, y que es necesaria para vencer los obstáculos que el medio presenta.
La violencia, en cambio, no tiene carácter biológico, sino que se origina como resultado de la evolución cultural. Tiene un carácter destructivo y tiende a provocar un daño en las personas y/o bienes, ya sea de carácter físico, emocional, sexual o patrimonial, con el fin de conseguir algo de la otra parte, de imponer una idea o un sistema político, o de ratificar una relación de poder.
El ser humano es agresivo por naturaleza, pero pacífico o violento según la cultura en la que se desarrolle, ya que es la cultura la que puede acabar por convertir la agresividad en violencia.
Agresividad: innata, inevitable, biológica; la cultura puede inhibirla; impulso para la supervivencia.
Violencia: humana, evitable, no biológica; resultado de la evolución cultural; utiliza instrumentos.
En el ámbito de las relaciones interpersonales, la conducta violenta es un abuso de poder, al ser utilizada para ocasionar daño a otra persona. Quien realiza un acto violento emplea la fuerza (física, psicológica, económica, política) para tratar de doblegar la voluntad del otro.