Enseñanza de la Historia: Temporalidad y Pensamiento Histórico en la Educación Primaria
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Repercusión del Tiempo Cronológico y el Tiempo Histórico en la Didáctica de las Ciencias Sociales
Problemática de trabajar estos tiempos didácticamente
Según Prats, es necesario recibir información histórica (tiempo histórico) para comprender un acontecimiento histórico. Sin embargo, este no es el objetivo final, sino el inicio. La finalidad es la comprensión (tiempo histórico) para llegar a la explicación. La comprensión de los hechos no es posible sin tener presente las creencias de los protagonistas, agentes o pacientes de los hechos. Es decir, es fundamental establecer el tiempo cronológico porque, de lo contrario, no entenderíamos nada. Pero, para comprender esto, nos tenemos que situar en el tiempo civil.
En este sentido, cuando pensamos la historia desde el punto de vista de quienes son los protagonistas (agentes activos) o pacientes (agentes pasivos), hablamos de que estamos reflexionando sobre la agencia histórica: causas y consecuencias. Es decir, reflexionar sobre quién lo provoca y quién lo sufre. Esto, a menudo olvidado, es muy importante. Además, normalmente se asocia una persona concreta a los hechos buenos y las cosas malas a colectividades, y la historia no se limita a hechos o sujetos concretos. Siempre es un movimiento social colectivo.
A menudo, damos contenidos sin sentido, provocando que los alumnos comprendan conceptos como esclavitud, feudalismo, capitalismo, etc., sin saber situarlos. Esta atemporalidad dificulta la relación de los hechos y el contexto. Para ser entendidos, además de una explicación, necesitan una estructura cronológica. Esta les permite orientarse en el tiempo y proporciona habilidades para calcular duraciones, situar los hechos y realizar comparaciones.
Dimensiones de la Temporalidad en la Enseñanza de la Historia
Los siguientes conceptos no tenemos que enseñarlos, sino tenerlos en cuenta nosotros porque son dificultades que tienen los niños al aprender la historia; son dificultades de la disciplina:
- La cronología: El problema reside en la sucesión.
La cronología (eras y periodizaciones) permite identificar en el pasado los hechos en un orden lógico y organizar las secuencias históricas.
La sucesión (antes y después) organiza los hechos por orden lineal y es uno de los primeros aprendizajes.
Para aprender esto, la herramienta más útil es el eje cronológico o línea del tiempo. Somos nosotros los que tenemos que estimar cuál cronología dar, pero siempre trabajarla porque, si no, la “estantería” no funciona. Estantería que necesitamos en nuestra habitación para tenerla ordenada y organizada.
También están las pequeñas cronologías, con los subperíodos, que tienen una carga académica importante. Por ejemplo, Alta y Baja Edad Media. Así, podemos trabajar con los alumnos: ¿Cómo llamaríamos a este periodo?
- La simultaneidad
Es uno de los conceptos más complejos, pues los alumnos tienen dificultad para pensar que, en el mismo momento y en otro lugar, hay personas haciendo cosas distintas a él. De modo que la simultaneidad conciencia de la existencia de dos o más acontecimientos al mismo tiempo. Para ello, es necesario relacionar diferentes hechos o estructuras que han surgido de forma paralela dentro de una formación social o en distintas culturas.
Esto se puede trabajar desde infantil, aunque en historia es más difícil. Podemos hacerlo con imágenes: poner dos imágenes de sitios distintos en el mismo momento.
Se trata de trabajar la historia entendiendo que los hechos no suceden aislados, sino que están sucediendo dos hechos al mismo tiempo, influidos por los mismos factores o por factores diferentes.
- La duración
Más compleja aún, está relacionada con los tiempos de Braudel, hablando de duración desde el tiempo corto, medio y largo.
La duración determina la naturaleza del hecho y permite comprender la amplitud de sus efectos y el estudio de la causalidad de los fenómenos y las consecuencias que provocan.
- El ritmo
Se refiere a la velocidad entre dos o más cambios. Hablamos de distintos conceptos:
- Aceleración: cambios sucedidos de manera rápida. Está relacionado con revolución, concebido como algo negativo, lo cual no es así, por lo que hay que tener en cuenta las cargas de las palabras, ya que una revolución es un cambio brusco.
- Estancamiento: cambios sucedidos de manera imperceptible.
- Retroceso: cambios producidos en sentido negativo.
- Ruptura: transformaciones significativas y bruscas.
Estos conceptos también implican pensar históricamente, porque lo que puede ser para mí un retroceso no lo es para otro.
Estas dimensiones determinan la clasificación final de los hechos, coyunturas y estructuras por épocas o períodos históricos. Estas, aunque son “artificiales” —pues ni los años de inicio y final de las etapas están claramente definidos—, son necesarias para que los alumnos entiendan la historia.
Cabe señalar que nuestro eje del tiempo no lo tienen otros países, solo Europa occidental, pues cada cultura establece su propio eje cronológico. De tal forma que hay que asumir que este eje es una elección del más propicio, pero desde el punto de vista occidental. Así, nuestros ejes reflejan la historia de la civilización occidental, acuñada desde un punto de vista eurocéntrico. Este punto de vista también se refleja en la manera en que hablamos y escribimos historia, es decir, en nuestro lenguaje (por ejemplo, lo que es para nosotros un descubrimiento, para otros sería una risa). No obstante, los distintos puntos de vista a veces también aparecen en nuestros libros, como la línea del tiempo mesoamericana, por lo que sería interesante que, si aparecen, añadiéramos contenidos para ampliar horizontes.
Para salvar el carácter propio de cada cultura (distintos puntos de vista), se ha creado una cronología que sirve para todos, a nivel del mundo en general. Esta es usada ya por algunos profesores para trabajar la historia desde un punto de vista más global.
Otro punto de vista de la cronología es el que aparece en los libros de historia de la Unión Soviética, desde un punto de vista económico. Tenían: la etapa del comunismo primitivo, la de la sociedad esclavista, la de la sociedad feudal, la de la sociedad capitalista y la de la sociedad comunista. Esto es el materialismo histórico, que hace referencia al marxismo.
Por otra parte, desde un punto de vista didáctico, sería interesante escoger temáticas de interés para el alumnado. Por ejemplo, podemos hacer actividades en las que nos centremos en quién está en el poder y, a partir de ahí, estudiar la historia. También en el papel de la mujer, la organización social. Uno que les gusta mucho es la historia de la humanidad a través de los cambios en los transportes. Así se trabaja desde distintos puntos de vista, dando una vuelta a la clase de historia.
Conclusión: Objetivos de la Enseñanza de la Historia
- Para comprender la historia, necesitamos ver el largo plazo. No podemos entender ni explicar algo que pasa hoy sin echar la vista atrás. Además, echando la vista atrás, vemos nuestra identidad. Es decir, el trabajo sobre categorías y nociones temporales lleva a la reflexión sobre continuidades de larga duración que configuran la personalidad colectiva de la comunidad.
- Las relaciones de causa-efecto son claves en la historia. La identificación de causas y consecuencias puede considerarse una habilidad de tipo procedimental. Señalar que estudiar los tiempos de la historia ayuda a comprender que las causas de muchos hechos históricos son complejas y no derivan siempre del tiempo corto, de la inmediatez. Aunque no de forma compleja en primaria, sí hay que empezar a trabajar esta relación para que en secundaria puedan aprender sin memorizar.
- La historia es una de las materias que, mediante la aproximación a otras culturas y sociedades, fomenta el respeto hacia las mismas.
- El tiempo histórico no es unívoco, ni unidireccional, ni inevitable.
El Pensamiento Histórico como Metodología Didáctica
El pensamiento histórico es una corriente didáctica que aboga por enseñar historia de otra manera, poniendo el acento en las tareas procedimentales propias de la historia. Es decir, rompe con la idea de que la historia es memorizar a favor de trabajar procedimentalmente y no puramente teórico. Con ello se trabaja el tiempo histórico. Esta corriente surge por el dicho de que la historia es aburrida.
En las aulas solo se suele trabajar el tiempo cronológico, dejando a un lado el histórico al creer que la historia es meramente conceptual.
Por ello, en EE. UU., concretamente en Canadá, se inicia un movimiento de renovación de la enseñanza de la histórica, que supone un vuelco en la manera de enseñarla. Identifican que se puede enseñar en la historia:
- Contenidos de primer orden, sustantivos o conceptuales, que se corresponderían con el tiempo cronológico al ser datos, fechas, personajes, conceptos, etc. Es la base sobre la que construir las destrezas cartográficas (contenidos de segundo orden) para dar significado.
- Contenidos de segundo orden, metaconceptos u organizativos, conceptos metodológicos (procedimentales) que sirven para responder y significar cuestiones históricas y para entender el pasado tal como se hace en la investigación histórica.
Ambos son mutuamente necesarios para comprender la historia.
Algunos autores intentan establecer los procedimientos que solo aporta el profesor de primaria. Así, desde el año 1980, se intenta determinar esas habilidades que un alumno, cuando aprende historia, debería trabajar. Concretamente, hablamos de Peter Seixas, estableciendo 6 habilidades, es decir, se concretan los contenidos procedimentales asociados al tiempo histórico o las dimensiones del pensamiento histórico. Son:
Hemos visto unas dimensiones temporales. Ahora vamos a ver cómo trabajar con ellas, que sería de forma procedimental. Así hablamos del pensamiento histórico.
Con los siguientes contenidos, podemos dar solución a las dificultades antes nombradas de las dimensiones temporales.
- Relevancia histórica: Depende de muchos factores: origen geográfico y étnico, creencias religiosas, ideas políticas, formación, edad, época, etc. Pero, como profesores, ¿qué elegimos? Tenemos que dar lo del libro, pero destacando los que consideramos más importantes o más importantes para los alumnos. Un ejercicio útil es: ¿Qué hubiera pasado si no hubiera rueda? Así trabajamos el tiempo histórico y, a la vez, la relevancia histórica. Esta actividad se llama ucronía (otro tiempo, un tiempo inventado). Además, tenemos que establecer el significado histórico.
- Pruebas históricas: Toda clase de historia debe usar fuentes (por ejemplo, entrevistas). Es conveniente usar fuentes primarias como pruebas, pero también hay secundarias. Cuando llevamos fuentes al aula, los alumnos no deben ser pasivos; deben buscar, interpretar, seleccionar, comprobar, preguntarles, contextualizar, sacar inferencias (conclusiones). Señalar que no es lo mismo una fuente histórica que una prueba histórica. Una fuente se convierte en prueba cuando se trabaja sobre ella sacando conclusiones. Lo anterior dicho serían pruebas.
- Continuidad y cambio: Esto es trabajar con nuestros alumnos muchos conceptos asociados a la historia: cambio, simultaneidad, continuidad, progreso, crisis, revolución, estancamiento. Como esto es difícil, la primera aproximación para que se den cuenta de los momentos de cambio es la cronología (línea del tiempo).
- Causas y consecuencias: Hay que reflexionar sobre ellas, sin necesidad de estudiárselas de memoria. Hablamos de agency, que hace referencia a quién mueve la historia, quién es el causante de lo que pasa, etc. Es el humano, pero siempre se nos transmite desde nombres propios, protagonistas, elementos puntuales, desapareciendo la mujer, lo colectivo, la institución, etc.
- Perspectiva histórica: Es contextualizar lo que nos dan, entender.