El Empirismo Radical de David Hume: Impresiones, Ideas y la Crítica de la Sustancia
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El Empirismo Moderno y la Influencia de David Hume
Su pensamiento es el momento culminante del empirismo moderno iniciado con Locke; la influencia de Hume en la filosofía ha sido enorme. Fue la lectura de Hume lo que “despertó a Kant de su sueño dogmático”. El empirismo contemporáneo reconoce en él su fuente y precursor más cualificado.
La Distinción entre Impresiones e Ideas
Hume no comparte la manera en que Locke utiliza el término “idea” para referirse a todo aquello que conocemos. Hume divide el conocimiento en impresiones e ideas:
- Las impresiones: Son el resultado del conocimiento por medio de los sentidos. Son vivas, intensas y están directamente ligadas a la experiencia.
- Las ideas: Son las representaciones o copias de las impresiones en el pensamiento. Son más débiles, ya que están más alejadas de la experiencia.
Tipos de Conocimiento
Además, el filósofo diferencia, por otra parte, dos tipos de conocimiento:
1. Relaciones entre ideas
En este tipo de conocimiento, las ideas proceden, en último término, de la experiencia (como todas). Sin embargo, la relación entre ellas es independiente de los hechos. Por ejemplo: “el todo es mayor que las partes”. Las matemáticas y la lógica pertenecen a este tipo de conocimiento.
2. Conocimiento de hechos
Es el conocimiento que se refiere a hechos que están pasando, y no a cómo se relacionan unas ideas con otras. Por ejemplo: “conocer cómo hervirá el agua que pongo al fuego”. A diferencia del primer tipo, este conocimiento solo se puede justificar en la experiencia, con las impresiones y con los hechos (viendo cómo se comporta el agua).
El Criterio de Verdad y el Límite del Conocimiento
Con esta clasificación, Hume estaba sentando las bases del empirismo más radical: se introduce un criterio tajante para decidir sobre la verdad de nuestras ideas: serán verdaderas si proceden de alguna impresión. En caso contrario, no. De aquí se concluye que el límite de nuestros conocimientos está en las impresiones.
Aplicando este criterio en sentido estricto, nuestro conocimiento de los hechos queda limitado, o bien a las impresiones actuales, o bien a aquellas ideas basadas en impresiones pasadas. Pero nunca puede haber conocimiento de hechos futuros, ya que no poseemos impresión alguna de lo que sucederá en el futuro (¿cómo íbamos a poseer impresiones de lo que aún no ha sucedido?).
La Inferencia Causal: Hábito y Costumbre
A pesar de esto, añade Hume, constantemente solemos contar en nuestra vida con que en el futuro se producirán ciertos hechos (por ejemplo, si ponemos agua al fuego, contamos con que se calentará). Pero esta certeza sobre lo que pasará en el futuro es una idea basada en el hábito y la costumbre (otras veces sucedió), pero no basada en una impresión.
En realidad, esta idea sobre lo que pasará se basa en una inferencia causal, es decir, en establecer una relación “causa-efecto” entre hechos que suceden ahora o sucedieron en el pasado. El problema es que esta conexión causal que tomamos como verdadera y necesaria está en realidad basada en el hábito y la costumbre, pero no tiene fundamento en ninguna impresión (no “sabemos” que el agua vaya a hervir a 100º, simplemente “creemos” que lo hará).
En la práctica, piensa Hume, esto no es realmente grave, ya que esa creencia nos basta y sobra para vivir. Pero ¿hasta dónde es posible extender esta certeza y esta creencia basadas en la inferencia causal?
Crítica a la Idea de Sustancia: Mundo, Dios y el Yo
Podemos pasar de una impresión a otra, pero no de una impresión a algo de lo cual nunca ha habido impresión o experiencia. La creencia en la existencia de una realidad corpórea distinta de nuestras impresiones es, por tanto, injustificable apelando a la idea de causa. Hume se diferencia aquí de Locke y Berkeley, y critica la idea de Dios también por la misma razón: en esta idea no se va de una impresión a otra, sino de nuestras impresiones a Dios, que no es una idea basada en impresión alguna.
De este modo, la existencia de un mundo distinto al de nuestras impresiones o la existencia de Dios son injustificables. Entonces tampoco podemos asegurar que nuestras impresiones procedan ni del mundo ni de Dios. Tenemos impresiones y no sabemos de dónde proceden, eso es todo.
De las tres realidades o sustancias cartesianas (Dios, mundo, yo), nos queda solamente ocuparnos del yo como realidad, como sustancia distinta de nuestras ideas e impresiones. La crítica de Hume alcanza también al yo como realidad distinta de las impresiones e ideas. Para explicar la conciencia de la propia identidad, Hume recurre a la memoria: gracias a la memoria reconocemos la conexión existente entre las distintas impresiones que se suceden; el error consiste en que confundimos sucesión con identidad.
Conclusión: El Fenomenalismo de Hume
En conclusión, solo conocemos las impresiones; la realidad queda reducida a estas, a meros fenómenos.