Los Emperadores de la Crisis: Caracalla, Heliogábalo y Severo Alejandro en la Dinastía Severa

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La Dinastía Severa: Poder, Intriga y Caos

Caracalla (211-217 d.C.)

Tras la muerte de Septimio Severo, este dejó como sucesores a sus hijos, Geta y Caracalla. El emperador saliente les había aconsejado que, una vez en el poder, tratasen bien a los soldados y que no se preocupasen de nada más. Sin embargo, los dos hermanos ignoraron el consejo de su padre y aceleraron su propia caída debido a su rivalidad.

El ascenso al poder y la purga

Con el paso de los años, Caracalla se cansó de compartir el poder con su hermano. En consecuencia, lo asesinó a él y a aproximadamente 20.000 ciudadanos a los que acusaba de ser partidarios de Geta. Después de eliminar a Geta y a sus seguidores, Caracalla recompensó económicamente a los soldados para asegurar su lealtad y evitar revueltas.

  • Durante todo su gobierno, Caracalla se negó a recibir y a hablar con los senadores.
  • Su madre, Julia Domna, fue quien realmente ejerció el poder en la sombra.

Obsesión militar y final

En un momento determinado, Caracalla escuchó relatos sobre Alejandro Magno y sus hazañas, lo que lo llevó a decidir que debía conquistar Persia. Abandonó sus tareas de mando y comenzó a luchar como un soldado raso. Estos soldados, hartos de su comportamiento errático y de sus exigencias, lo apuñalaron, poniendo fin a su turbulento reinado.

Heliogábalo (218-222 d.C.)

Julia Mesa, hermana de Julia Domna, hizo correr el rumor de que Heliogábalo (cuyo nombre real era Vario Avito Basiano) era realmente hijo de Caracalla. En ese momento, se encontraban en Siria. Los soldados sirios vieron en Heliogábalo al representante del Dios Sol (*Sol Invictus*). Estos soldados lo nombraron emperador y lo llevaron a Roma. Aunque Roma lo aceptó, una vez más fue Julia Mesa quien ostentó el poder real.

El culto al Sol y la religión

Heliogábalo se hizo traer a Roma un meteorito sagrado de la ciudad siria de Emesa (Homs). Le construyó un templo a la piedra e intentó que los judíos y los cristianos aceptaran esta nueva religión, buscando sustituir a Yahvé y a Jesús por la adoración de una roca.

Intriga y asesinato

Ante el escándalo generado por el emperador, Julia Mesa propuso a Heliogábalo que nombrara hijo adoptivo y sucesor a su primo, Alexiano, quien recibió el nombre de Marco Aurelio Severo Alejandro. Una vez que la sucesión estuvo organizada, Julia Mesa orquestó el asesinato de Heliogábalo y de su propia hija (la madre de Heliogábalo), asegurando así el control de la dinastía.

Severo Alejandro (222-235 d.C.)

Severo Alejandro accedió al cargo de emperador con tan solo 14 años de edad. Durante toda su vida sintió una especial simpatía por la moral de los judíos y los cristianos. Estaba fuertemente influenciado por su madre, Julia Mamea, quien llevaba las riendas del gobierno romano.

La regencia de Mamea

Mientras su hijo se dedicaba a discutir sobre religión y filosofía, su madre implementó importantes políticas administrativas:

  • Llevó a cabo una política económica sólida.
  • Restableció parte del antiguo poder que tenía el Senado.

Conflictos militares y caída

Cuando los persas se rebelaron en las fronteras orientales del Imperio Romano, madre e hijo se dirigieron a la zona para repelerlos. Alejandro envió una carta al rey de los persas pidiéndole que detuviera la guerra, pero luego atacó y fue derrotado. Por otro lado, Alejandro logró evitar un conflicto directo con los germanos mediante el pago de tributos.

Cuando se rebelaron las legiones en la Galia, Alejandro se negó a ir a la guerra con ellas, prefiriendo la negociación. A consecuencia de esta debilidad percibida, los legionarios romanos se amotinaron y mataron a Alejandro y a su madre. Estos legionarios nombraron emperador a Cayo Julio Vero Maximino (Maximino el Tracio), marcando el inicio de la Crisis del Siglo III.

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