Elementos Arquitectónicos del Románico: Estructura y Simbolismo
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Elementos sustentantes
Los elementos sustentantes son:
- Muros: Gruesos muros de piedra, a base de sillares regulares, donde domina el macizo sobre el vano. Las ventanas son escasas y pequeñas, recordando a menudo a saeteras.
- Columnas: De fuste cilíndrico y liso, no respetan las proporciones clásicas entre su diámetro y la altura. A veces presentan escultura adosada, sobre todo en las jambas de las portadas.
- Capiteles: Se abandona cualquier recuerdo de los órdenes clásicos; son frecuentes los de decoración vegetal o con figuras humanas o de animales (reales, fantásticos o monstruosos). Es importante el capitel historiado, formado por un relieve donde se narran escenas sagradas del Antiguo y Nuevo Testamento o la vida y milagros de mártires y santos. Estos capiteles tienen un claro sentido didáctico, sobre todo en una época en la que sólo unos pocos privilegiados sabían leer y escribir.
- Pilar: Es el gran protagonista como soporte, robusto para poder sustentar las pesadas cubiertas. Formado por un núcleo central cuadrado al que se adosan a veces columnas o medias columnas, se denomina pilar compuesto.
Elementos sostenidos
- Cubiertas: Las techumbres de madera precedentes se irán abandonando a favor de las abovedadas de piedra. El arco románico por excelencia es el de medio punto, que en ocasiones encontramos peraltado. La bóveda más habitual es la de medio cañón, que suele verse reforzada con arcos fajones. Junto a la bóveda de cañón, que suele cubrir la nave central, aparece también la bóveda de arista, generalmente en las naves laterales. Estas bóvedas contrarrestan los empujes de la nave central, transmitiendo las cargas hasta los potentes muros y contrafuertes.
- Tribunas y triforio: Las tribunas son galerías altas sobre las naves laterales, frecuentes en las iglesias de peregrinación con la finalidad de aumentar su capacidad. Las aberturas de estas sobre la nave central se denominan triforio. Las bóvedas que cubren estas tribunas son de cuarto de cañón y tienen como función pasar los empujes de la cubierta central hasta el exterior.
Decoración y vanos
La decoración es un aspecto destacado en el Románico; puede estar pintada al fresco en los muros, bóvedas y los ábsides de las iglesias, o esculpida en piedra, en los capiteles del interior de los templos o de los claustros y, principalmente, en las portadas. Los temas son muy variados.
En los edificios románicos, los vanos (puertas y ventanas) suelen ser abocinados. Las portadas generalmente quedan formadas por una serie de arcos concéntricos que van disminuyendo progresivamente de tamaño conforme se introducen en el muro, llamados arquivoltas.